UF:$ 20.957,98
Dólar Inter.:$517,70
IPSA -0.01%
Tribuna Libre
De vuelta a lo esencial:
¿qué es lo esencial?
Rolando Medeiros
Presidente Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC)
Un terremoto sacudió nuestro suelo y remeció el alma de una nación que comenzaba a creerse invencible. El Chile de hoy no es el Chile de ayer y lo que hasta antes del 27 de febrero intuíamos, se hizo patente con los acontecimientos de los que fuimos testigos después de la tragedia, los que tal vez nos sobrecogieron más que la furia de la naturaleza.
Estábamos tan cerca del cumplimiento de las metas económicas y sociales propuestas, era cuestión de pocos años más. Eramos ejemplo de estabilidad política y económica dentro de la región y nuestro posicionamiento país era cada vez más sólido. Eramos tan previsores y responsables, que incluso la última crisis económica tuvo consecuencias mínimas en Chile al lado de otros países que aún no se recuperan de ésta.
Luego, la tierra se sacudió, el mar se levantó y nosotros despertamos. Pudimos ver lo que antes era invisible a nuestros ojos: habíamos construido un desarrollo parcial enfocado en lo material, en las cifras, en líneas que delimitaban si una familia era pobre o no. Lejos estábamos de un desarrollo integral. Lejos estábamos de lograr metas país en el ámbito de la ética, los valores, las virtudes, y también en el ámbito espiritual. Lo esencial se volvió visible para nuestros ojos (parafraseando a Antoine de Saint Exupery).
Y es así que vimos que lo que teníamos era éxito acompañado de individualismo, bonanza material acompañada de consumismo, estabilidad política acompañada de rencillas y desconfianzas que atentan contra el bien común. Frente a este panorama, muchos son los que resolvieron no conformarse y mostrar la otra cara de la medalla. Es así como después de la enajenación colectiva, el pueblo chileno se unió con más ímpetu que nunca en torno a uno de los valores nacionales más propios y ancestrales: la solidaridad. Y para que esta solidaridad sea efectiva, es necesario que se manifieste en un contexto de unidad y confianza. Recuperamos así valores esenciales del alma nacional y, de paso, nos recuperamos a nosotros mismos.
Todos los actores sociales de nuestro país están llamados a profundizar en esta reflexión y a preguntarse especialmente “¿Qué puedo hacer yo por el prójimo hoy?”. Los dirigentes de empresa debemos, por nuestra parte, asumir el rol social y ético que nos compete, además del económico.
Las empresas son, hoy por hoy, un lugar privilegiado para desarrollar una cultura que se asiente sobre valores como la austeridad, la participación, la solidaridad, el esfuerzo, la lealtad.
La forma en que hacemos negocios, la manera en que nos relacionamos con todos nuestros grupos de interés - ya sean clientes, colaboradores, proveedores, accionistas, etc.- marca la cultura no sólo de la organización, sino que de toda la comunidad en la que se inserta la empresa.
Benedicto XVI ya lo adelantó en su última encíclica Caritas in Veritate. El hombre es el origen, centro y fin de toda actividad económica, política y social. El desarrollo humano integral es el nuevo nombre de la paz.

RSS
