Un poco más de Marco Polo y menos de Matrix

management-31-05-10Por Edgard Boccardo *
Hace algunos días se publicó un nuevo programa de becas de Corfo para que profesionales chilenos mejoren su nivel de inglés, idioma que desde hace un tiempo, está en el currículo básico de  una educación con visión de futuro.

Pero la importancia de esta iniciativa tiene que ver con que, a nivel de los profesionales, el dominio del inglés es un requisito importante: permite conectarse mejor con el mundo y sus alrededores, postular a mejores empleos y amplía sus posibilidades de estudios en el extranjero.

Desde el punto de vista de la innovación, enriquece la experiencia de viaje a otros continentes, facilita el conocimiento de otras culturas, permite ponerse en contacto con otras formas de observar lo que ocurre y abrir rutas neuronales a otros espacios de conocimiento, a otras soluciones.

Marco Polo: aventurero (emprendedor diríamos hoy) viajero y comerciante, cambió los hábitos de alimentación incorporando los fideos a la dieta europea (transferencia tecnológica, diríamos hoy). Colón, otro aventurero, llevó los primeros tomates y papas a España, e hizo posible el gazpacho y la tortilla de patatas.

Ellos resultaron ser primero, viajeros y después innovadores, además de observadores acuciosos en búsqueda de  “novedades” que llevar a casa y que de paso, mejoraron la calidad de vida de sus coterráneos.

Observar realidades diferentes, desde la realidad misma, ser sujeto y objeto de lo observado, supera la mejor tecnología de reproducción de imágenes y sonidos disponibles. En la tecnología la experiencia está virtualizada y modelada y por tanto, podríamos inferir que siempre está en Matrix, una reproducción.

Desde e la perspectiva de  la innovación, el dominio de un idioma casi universal facilita viajar para traer novedades. Si a lo anterior se suma el dominio de capacidades de  “observar para innovar”, los becarios bilingües son potenciales innovadores.

Hoy, cuando el país busca  incrementar la capacidad de moverse en un mundo globalizado, debería estar dispuesto a invertir en becas de estudio,  en los  destinos de Marco Polo, India y China para conocer la forma cómo se hacen los negocios, con qué planes de estudio forman a sus líderes y empresarios y cómo esta formación se manifiesta en la práctica del día a día.

La innovación no es un territorio exclusivo de la tecnología, las comunicaciones digitales y la biotecnología, innovar en procesos de negocios, prácticas de trabajo y en la cultura organizacional de nuestras empresas es también innovación.

Por ello, pareciera que innovar también es cambiar los destinos de viaje de los becarios, agregando un poco más del espíritu de Marco Polo y, un poco menos de Matrix.


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