Un empresario no nace, sino que se hace
“Los empresarios ni nacen empresarios, ni nacen enseñados; son personas iguales a las demás, pero que han sabido desarrollar las capacidades que son necesarias para emprender”, asegura el profesor Pedro Nueno, autor del libro “Emprendiendo hacia el 2020” y académico de iniciativa emprendedora con 30 años en el IESE.
Idear una empresa es el inicio de su viaje en la vida y el business plan es el pasaporte que necesitará para ese recorrido lleno de incertidumbre, dice Nueno y agrega que una empresa hay que reflexionarla, pensarla bien y tomarse el tiempo que eso requiere.
El plan de negocio es un mapa detallado de operaciones. Todo lo que se pueda explicitar como resultado de una cuidadosa previsión de circunstancias, contingencias y resultados facilitará más tarde el camino para solucionar posibles conflictos.
Según Nueno, una empresa se empieza con humildad, honradez, sacrificio, laboriosidad, austeridad, veracidad, sensatez… y no debería nacer de una frustración, sino de una ilusión. Se puede decidir crearla para hacer algo; para hacer lo mismo que hacen otros pero de una forma distinta; o para explotar una oportunidad. Pero, ¿cómo se descubren las oportunidades? El autor asegura que observando la realidad.
La etapa de nacimiento de una empresa es el momento de decidir el tamaño que tendrá, el entorno en que se creará y cómo se conseguirá el financiamiento, pero para buscarlo es fundamental contar con un buen plan de negocio.
Cuando la empresa es viable y ya camina por sí sola, el emprendedor comenzará a disponer de más tiempo. En esta fase, sin embargo, no debería relajarse demasiado y tendría que concentrar todas sus energías en planificar la estrategia de futuro de la empresa. La infancia empresarial está plagada de virus y hay que estar bien preparados para no sucumbir a las enfermedades típicas, como una euforia excesiva, gastos superfluos, conflictos entre socios o una diversificación irracional.
El business plan es el primer ejercicio estratégico que hace un emprendedor, aunque tiene una carga mucho más operativa que el plan estratégico, más centrado en el largo plazo. El emprendedor debe pensar en cómo desarrollar su empresa, y el plan estratégico es la carta de navegación para conseguirlo.
“Las nuevas empresas que alcanzan la etapa de desarrollo son la esperanza económica de nuestra sociedad”, asegura el profesor Pedro Nueno.
