Las exportaciones chilenas fuera del cobre y el litio comenzaron el 2026 con números azules. Durante enero, los envíos totales registraron un aumento interanual del 2,1%, un desempeño que encontró su principal motor en el fuerte dinamismo del sector pesquero y acuícola nacional.
A nivel país, el sector alcanzó los US$ 954 millones, lo que se traduce en un sólido crecimiento del 14% frente a enero de 2025. Desde el Consejo del Salmón explicaron a DF Regiones que, en el caso de su industria, este salto se justifica "principalmente por un mayor volumen exportado, con un aumento superior al 23% en toneladas enviadas, debido a la postergación de cosechas y eficiencia operativa".
Según el gremio,
Estados Unidos, Brasil y Japón están siendo los principales impulsores de esta demanda por salmón. Sin embargo, advierten que el escenario anual será competitivo y no está exento de riesgos. "La salmonicultura chilena ha demostrado resiliencia, pero su potencial de crecimiento depende de avanzar hacia un marco de mayor certeza regulatoria y una política de Estado que desentrampe a la industria", recalcaron.
El "nuevo ciclo" del jurel en el Biobío
Si bien el salmón y la trucha continúan siendo los pilares del rubro (aportando el 75% del total enviado), el jurel dio la gran sorpresa al registrar un explosivo salto de 112,5% en sus despachos. Este fenómeno tuvo su epicentro en la Región del Biobío, cuyas exportaciones pesqueras crecieron un 58%, totalizando US$ 92 millones (de los cuales US$ 63 millones correspondieron solo a jurel).
Para Germán Naranjo Maldini, gerente comercial de Landes, esto no es un efecto puntual, sino el "inicio de un nuevo ciclo para el jurel chileno", impulsado por factores estructurales. El ejecutivo explicó a este medio que desde 2026, el hemisferio norte enfrenta una severa crisis en pesquerías competidoras directas (como caballa y herring). Estas especies han visto reducidas sus cuotas por sobreexplotación y, en consecuencia, perdieron la certificación de sostenibilidad MSC, un estándar indispensable para el consumo humano en mercados desarrollados.
Esta visión es compartida por la industria local. Felipe Serpell, gerente comercial de Pesca de Blumar, coincide en que los mejores precios responden a "una tendencia más estructural que se da por menores cuotas y capturas globales de otros pelágicos en el mundo, elevando la demanda". Además, el ejecutivo precisó que "diciembre fue un mes con buen nivel productivo y alto nivel de captura, lo que explica las exportaciones al alza del mes de enero".
Reconfiguración de mercados: África y la oportunidad asiática
El impacto de este déficit global ha reconfigurado el mapa de envíos. Serpell señala que "África Occidental se mantiene como el principal destino, concentrando más del 90% del volumen exportado". Dentro de ese continente, Costa de Marfil ha ganado fuerte relevancia (importando US$ 44 millones, un alza del 176,8%) gracias a su "mayor estabilidad económica y mejor disposición a pagar", explican desde Landes.
Pero la industria ya mira hacia nuevos horizontes. El gerente de Blumar reafirma que "Asia es el mercado que está mostrando mayor dinamismo relativo (...), aún con un buen margen para seguir desarrollándose". En esa línea, desde Landes revelan fuertes acercamientos comerciales con Japón, un mercado que hoy presenta "un déficit estimado en torno a 150 mil toneladas de especies pelágicas" y busca proveedores certificados.
Desafíos normativos: impuestos y el nuevo fraccionamiento
No obstante, la consolidación de este liderazgo enfrenta turbulencias internas. Desde Blumar advierten que el gran desafío del año es mantener el volumen de oferta frente a los cambios legislativos. "El nuevo fraccionamiento destinará parte del recurso hacia capturas artesanales, lo que impactará en la oferta para consumo humano, que es algo que se advirtió en la tramitación de esta legislación", alerta Felipe Serpell.
A esta inquietud se suma el impacto regulatorio de un nuevo impuesto de US$ 90 por tonelada para la compra de cuotas internacionales. Sumado a la previa reducción del 15% en la cuota nacional, Germán Naranjo de Landes recalca que "el sector requiere certezas para retomar inversiones postergadas en flota, plantas de proceso y tecnologías".
La panorámica económica regional
Más allá del "boom" exportador pesquero, la economía del Biobío mostró resultados dispares en el resto de sus industrias durante enero. El sector agropecuario registró un crecimiento del 17% (alcanzando US$ 54 millones), impulsado por los arándanos frescos y cerezas. En contraste, el sector forestal sufrió una fuerte contracción del 32% (cayendo a US$ 205 millones), sumado a la industria de manufacturas, que anotó una dura caída del 58%, empujada por menores envíos de derivados del petróleo y acero.