Sábado 16 de mayo de 2009, 5:00 AM Economía
Ofertas en pugna Los nuevos traspiés en la venta de la Santo Tomás
A.Kattan/L.Gómez
Los hechos que han rodeado la venta de la Universidad Santo Tomás no tienen nada que envidiarle a un guión de película. Desde la muerte del presidente de la Corporación, Gerardo Rocha Vera, el rumbo de la universidad ha estado marcado por las diferencias, los tiras y aflojas, entre los protagonistas, los socios y los herederos del fundador.
En lo medular, la "batalla" estuvo centrada en los conflictos de poder entre los propietarios de la UST, hasta que aparecieron dos importantes grupos -Apollo y Hurtado- interesados en comprarla, lo que generó nuevos frentes, que incluso podrían terminar en tribunales.
El 18 de marzo, el grupo estadounidense Apollo dio a conocer su intención de comprar el 61% de la UST. En un principio, tanto los hermanos Rocha Haardt (hijos de un primer matrimonio con Karla Haardt), como su pareja Verónica Espinoza, y el Fondo Halcón se mostraron dispuestos a estudiar la oferta.
Pero Apollo pidió iniciar un proceso de due diligence que no aseguraba la compra, lo que no le gustó a Gerardo Rocha Haardt.
Casi 15 días después, la oferta también fue cuestionada por el fondo Halcón, que encontró insuficiente la valoración del plantel en $ 50.000 millones, con lo cual ellos recibirían $ 7.500 millones por su 15%. Esto habría obligado al grupo estadounidense a subir la oferta, con el fin de asegurarle $ 10.000 millones a Halcón.
Tres son multitud
Sin embargo, a la segunda oferta de Apollo le salió al paso el grupo Hurtado Vicuña, junto al fondo de inversión Linzor Capital, los que hicieron una oferta concreta. Según cercanos al proceso, la familia Hurtado vio en la oportunidad de concretar su ingreso al mercado de la educación y al mismo tiempo hacer un buen negocio en una universidad bajo la cota mil, con cerca de 50 mil alumnos.
La cifra, US$ 100 millones por el total de la UST, fue bien recibida por los hermanos Rocha Haardt y por el fondo Halcón. Sin embargo, esta vez fue Verónica Espinoza quien habría bloqueado la operación, al pedir que que el porcentaje que le corresponde -19% de la UST- se le pague en forma directa, evitando la intermediación de Gerardo Rocha Haardt.
¿Acuerdo de 20 minutos?
La oferta de Hurtado produjo un efecto nunca antes visto en el proceso de venta de la UST. Gerardo Rocha Haardt vio con muy buenos ojos esta opción, ya que desde un principio se mostró favorable a que la UST fuera adquirida por un grupo que a su entender compartiera los valores católicos de su padre. Dentro de Angelicum -pacto controlador de la Corporación- sostienen que era la primera vez que se lograba un acuerdo mayoritario, excluyendo eso sí a Espinoza, que habría sido nuevamente la piedra de tope para cerrar la venta a Hurtado.
Este impasse habría posibilitado una arremetida del grupo Apollo, y su vez un nuevo foco de conflicto, debido a acuerdos que habrían sido firmados entre algunos socios de la UST y el grupo Hurtado. Acuerdo que para algunos sólo tenía un carácter simbólico y prueba de sus buenas intenciones -una fuente señala que su vigencia era de veinte minutos- y para otros involucraba un pacto de exclusividad, que contenía valores y la firma del 75% de los socios de la UST, lo que que impedía a los socios de la Santo Tomás negociar a dos bandas.
El 8 de mayo estalló la bomba. El grupo estadounidense habría elevado su oferta en un 15% por sobre la del grupo nacional, ante lo cual algunos socios, como Halcón y Espinoza, habrían decidido ir por la mejor oferta.
Sin embargo, la firma con el grupo norteamericano hasta ahora no se ha concretado. Un dato que para algunos muestra que el acuerdo con el grupo Hurtado es a firme y no simbólico, por lo tanto implica obligaciones. Pero que para otros muestra que sólo sería una estrategia para que Hurtado y Linzor suban su oferta, y que incluso para algunos simplemente muestra que la partida está abierta y que teniendo en cuenta que Verónica Espinoza no ha firmado las ofertas anteriores, quieren asegurarse que todos los socios esta vez cierren el acuerdo de venta al mismo tiempo.
Una diferencia que podría verse en tribunales. Cercanos a los Rocha Haardt cuentan que temen que este caso pase a mayores y tengan que pagar multas por no respetar el acuerdo con Hurtado.