Lunes 25 de enero de 2010, 5:00 AM edicion impresa
el enfoque estadounidense se aleja de lo que se ha hecho en europa
EE.UU. dejó clara la falta de coordinación global en cambios a regulación financiera
Isabel Ramos Jeldres
En la cima de la crisis financiera global los líderes agrupados en
el Grupo de los 20 (G20) abogaron por un nuevo marco regulatorio
internacional para el sector financiero. Sin embargo, el plan que
anunció el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para limitar el
tamaño y las operaciones de los bancos dejó en evidencia que los
cambios regulatorios se están haciendo de forma unilateral.
Obama
propuso la semana pasada poner límites al tamaño de los bancos y
prohibirles que inviertan en fondos de cobertura y firmas de capital
privado, como una manera de reducir la toma de riesgos y prevenir que
se repita la crisis del crédito. Otros países, como el Reino Unido,
están presionando a las firmas para que reduzcan el riesgo mediante el
aumento de reservas de capital.
“Al parecer, los gobiernos
intentan superarse entre sí en las propuestas de reglamentación”, dijo
a Bloomberg el socio en servicios financieros de la firma Eversheds,
Michael Wainwright. “Todos tratan de ponerse a tono con el estado de
ánimo actual del electorado”, agregó.
Los gobiernos están
endureciendo la reglamentación de los bancos y las aseguradoras tras
gastar billones (millones de millones) de dólares de los contribuyentes
en los rescates de firmas como la estadounidense American International
Group y el británico Royal Bank of Scotland.
El director
ejecutivo de Deutsche Bank, Josef Ackermann, y el presidente de
Barclays, Marcus Agius, afirmaron que la reglamentación que no sea
coordinada globalmente podría amenazar la recuperación de la industria
y de la economía.
Enfoque distinto
En su lucha
por tratar de resolver qué hacer con los bancos que son “muy grandes
para caer”, los gobiernos han privilegiado los cobros en lugar de una
división legal para que las operaciones riesgosas sean menos viables
económicamente.
El llamado de Obama “se aleja bastante de las
recomendaciones existentes de Basilea sobre los requerimientos de
capital, que es otra forma de lidiar con el asunto”, afirmó David
Green, ex funcionario del Banco de Inglaterra y de la Autoridad de
Servicios Financieros, quien asesora a reguladores extranjeros.
Reacción mundial
La
ministra de Finanzas de Francia, Christine Lagarde, afirmó que el plan
de Obama encaja con la presión de su país por mayor regulación. “Creo
que es un avance muy, muy positivo”, aseguró la ministra a radio
Europe1.
En el Reino Unido, en cambio, el primer ministro Gordon
Brown decidió distanciarse de la propuesta de Obama de dividir a la
banca, diciendo que los países requieren soluciones que se ajusten a
sus necesidades. El plan de Brown de obligar a los bancos a elaborar
“testamentos en vida” o planes para liquidar sus operaciones si llegan
a quebrar, es suficientemente sólido como para proteger al Reino Unido,
explicó el vocero Simon Lewis.
Sin embargo, el escenario
político que enfrenta el gobierno es complejo, ya que el opositor
partido Conservador aventaja al partido Laborista en las encuestas de
cara a las elecciones parlamentarias que se realizarán en junio.
George
Osborne, el parlamentario que asumirá como ministro de Finanzas si los
conservadores ganan la elección, adelantó que su partido impulsará un
plan similar al de Obama.
La propuesta del mandatario
estadounidense deja espacio para que en el resto del mundo se
establezca “un sistema sensato de reglas y acuerdos internacionales que
cree una City de Londres fuerte y competitiva, pero también una
regulada de forma segura”, afirmó Osborne a la Radio 4 de la BBC.
El
mes pasado, el gobierno británico impuso un impuesto de 50% a los bonos
que pagan los bancos. El gobierno francés anunció que aplicaría un
impuesto similar y las autoridades de Alemania aseguraron el viernes
que revelarán en un par de semanas su propia propuesta.