Miércoles 10 de marzo de 2010, 5:00 AM Finanzas
avanzó 2,31% y Empresas chilenas concentran el 8% del suministro mundial
Temores por problemas de producción impulsan alza en precio de la celulosa
Los temores de una mayor estrechez en el mercado de la celulosa se hicieron evidentes ayer. El referencial de fibra larga NBSK subió 2,31% a
US$ 875,62 la tonelada, el alza más pronunciada en un día desde mediados de abril de 2003 (cuando avanzó 2,76%).
Y es que tanto CMPC como Celulosa Arauco (que concentran entre el 8% y 9% de la producción mundial de celulosa) informaron la semana pasada problemas en algunas de sus plantas producto del terremoto en la zona centro-sur de Chile.
En efecto, CMPC informó a la Superintendencia de Valores y Seguros que las plantas de celulosa y papel periódico ubicadas en la VIII y IX regiones se encontrarán cerradas hasta fines de marzo. Asimismo, anunció que con los inventarios que posee la entidad no alcanza a cumplir los compromisos adquiridos.
Mientras que Arauco informó que durante marzo probablemente no habrá producción de celulosa en sus plantas de Chile.
Ambas noticias, junto con algunos problemas de producción de empresas europeas, estarían generando estrechez en el mercado mundial. "Los precios se están adelantando a la menor producción que va a haber en los próximos meses", señala el analista de BCI, Rodrigo Mujica.
Pero eso no es todo. También se ha observado una caída de los inventarios, "por lo que ante cualquier pedido no presupuestado los precios tienen que subir para mantener el nivel de inventarios mínimos por parte de las compañías", agrega Mujica.
Para el director de renta variable de Santander GBM, Francisco Errandonea, el salto en el precio se debe exclusivamente a los efectos del terremoto sobre las empresas chilenas. Los especialistas esperan que el precio de la celulosa siga subiendo en las próximas semanas.
Cobre cede
El cobre frenó las alzas de casi de dos semanas al bajar 1,94%. Cerró en US$ 3,35 en la Bolsa de Metales de Londres, golpeado por el alza del dólar y la mayor cautela de los inversionistas sobre los activos de riesgo, como las materias primas.