Durante este año, las acciones de los retailers han escalado con fuerza, creciendo hasta 130% en algunos casos. Ripley no se ha quedado atrás en esta la fiesta y el precio de sus papeles ha trepado en forma considerable (66%). Sin embargo, tras la última entrega de resultados, la firma no convenció al mercado y en noviembre Ripley fue una de las seis compañías S&P IPSA que cerró en rojo y la única del segmento retail.
Detrás de la caída del 1,6% durante los últimos 30 días, gran parte se explica por la entrega de resultados de las últimas semanas. La acción de la firma cayó hasta un 5,5% en los días siguientes y, pese a que logró reducir la caída en los últimos días, aún no se recupera del todo.
“Ripley reportó resultados débiles para el tercer trimestre de 2025”, escribió Santander en un informe.
En Credicorp ya se habían adelantado al escenario. “Éramos conscientes de que la última mitad del año venía con una desaceleración importante en ventas en el caso del segmento retail y viendo niveles de crecimiento de cartera que se mantenían hacia fin de año, lo cual nos hizo estar más cautos en cuanto a la acción, sobre todo después del rally que había tenido”, señaló la analista senior de renta variable, Macarena Gutiérrez.
El 19 de noviembre, Ripley informó que sus ingresos aumentaron 5,7% interanual; el Ebitda creció 6,6% interanual —alcanzó un margen de 6,8%— y la ganancia bruta consolidada aumentó 10,3% interanual, pero las cifras no convencieron al mercado. ¿La razón? La rentabilidad operacional se vio mermada, en parte, por el aumento del 9,4% en los gastos de administración y ventas.
En ese sentido, pese a que el margen bruto aumentó 154 puntos básicos interanuales tras positivas gestiones en inventario y menores niveles de riesgo del banco, el efecto no fue suficiente. “Ese aumento del margen bruto se vio totalmente contrarrestado por mayores gastos de venta, generales y administrativos”, apuntó Santander.
Desde la compañía explicaron el por qué: esto refleja “una mayor actividad comercial en el banco en Chile, costos incrementales relacionados con los ajustes del salario mínimo, mayores contribuciones previsionales, la indexación al IPC y la implementación de la ley laboral de 40 horas, así como mayores gastos en asesorías”.
El reflejo de ese cambio es que hoy los costos de administración representan un 33,7% de los ingresos, mientras que en el tercer trimestre de 2024 era un punto porcentual menor: 32,6%.
Los gastos en asesorías
La compañía señaló en su análisis razonado que los mayores gastos “aportarán eficiencias y mayor valor a futuro”. Gran parte corresponde a los desembolsos asociados a la implementación de un centenar de planes piloto para mejorar los indicadores de diversas líneas de negocios.
El despliegue, liderado por una consultora, comenzó en el segundo trimestre de este año y se extendería hasta el tercer trimestre de 2026. Y eso es un punto que destacan en el mercado.
“La compañía sigue súper comprometida con su foco en rentabilidad, lo cual siempre decimos que es especialmente importante para superar bien las partes bajas del ciclo y darle mayor resiliencia a las operaciones en el largo plazo”, apuntó Gutiérrez, de Credicorp. “Será un efecto transitorio y debería traer consigo mejoras operacionales”.
La “limpieza” del marketplace
Otro de los puntos clave es que el incremento de gastos en su marketplace no se ha compensado con una mayor facturación. Sin embargo, rentabilizar su ecosistema físico-digital es uno de los pilares de la estrategia que desarrolla el retailer. Al día de hoy, lograr números azules aún está pendiente.
“Desde el segundo trimestre, se avanzó en la implementación de un modelo más selectivo (del marketplace), orientado a fortalecer las alianzas con los sellers que concentran la mayor parte de las ventas y contribución”, señaló la firma en su análisis razonado.
Reflejo de eso es que en el último año Ripley recortó a casi la mitad el número de vendedores en sus plataformas. Mientras en 2024 existían 5.500 sellers, hoy la cifra es de 2.900.
“Este cambio de modelo busca capturar mayores sinergias comerciales y operativas”, agregaron.
Al interior hay confianza en que ya se estarían viendo los primeros frutos de la estrategia. Mientras en los primeros tres meses del año la facturación de las ventas online se contrajo casi un 10%, ahora se mantuvo plana, mientras que las visitas subieron un 5%. “Hay señales de recuperación”, apuntaron desde la firma.
El golpe de la nueva ley
Otro de los flancos en el incremento de gastos ha sido el negocio financiero. Una de las razones es que la cartera del banco en el país está creciendo a un ritmo tres veces mayor al de la industria, lo que en el corto plazo ha generado un mayor incremento de costos.
Sin embargo, hay otro factor: la nueva ley de prefijos. El estreno de la normativa de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), que establece que todas las llamadas comerciales deseadas deben utilizar el prefijo 600, está golpeando la recaudación.
En detalle, el nuevo esquema afectó la recuperación de deudas morosas y elevó el cargo por riesgo de la cartera: pasó de 9,2% a 9,4%.
“Este incremento se explica, en parte, por la implementación de la norma de prefijos telefónicos en Chile, que redujo la tasa de respuesta de los clientes y afectó eventualmente de forma temporal la gestión de cobranza en su canal principal”, explicó Ripley.
Desde el mercado coinciden en que cuantificar el efecto de los próximos meses será indispensable para entender el impacto que tendría para la empresa.