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Bienestar en el año de la hiperconexión

Por Francisco Guzmán, director de Claro empresas

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2020 pasará a la historia como el año de la pandemia. Pero también será recordado por el aumento de la conectividad. Sólo durante el primer semestre del año que recién terminó, las conexiones de internet fijo llegaron a 3,6 millones y el tráfico anual de internet móvil avanzó 43%, de acuerdo a las últimas estadísticas sectoriales elaboradas por Subtel.

Es que como consecuencia de las medidas de aislamiento y distanciamiento social, nos volcamos a la red para trabajar, estudiar, encontrarnos, informarnos y entretenernos. En un escenario como éste, en que estar conectado es clave, ¿qué podemos hacer para equilibrar nuestra vida online y offline?

Sin duda, en 2020 la salud digital entró en la agenda global, planteando que el uso de los dispositivos y plataformas debe alinearse con la generación de entornos que permitan regular nuestros hábitos de consumo digital y evitar un estrés tecnológico a partir de algo tan simple como tomar conciencia de cuántas veces al día desbloqueamos nuestro celular o cuántas horas pasamos dando likes en redes sociales.

¿Cómo llevar esto a la práctica? La educación es clave. Niños y jóvenes necesitan herramientas para realizar sus tareas diarias, pero deben ser guiados para comprender cuáles son y cuándo es pertinente utilizarlas, formando una actitud crítica frente a la tecnología. En el caso de los adultos, la recomendación es integrar a la rutina diaria prácticas para alivianar la carga del trabajo remoto y crear momentos de desconexión para hacer deporte, yoga o meditación. Muchas empresas hoy ya están diseñando planes en esa dirección, para apoyar a sus colaboradores impulsando un wellbeing corporativo.

Por otro lado, la tecnología es capaz de contribuir a este cambio, con soluciones que llaman al descanso digital. Es el caso de Focus, de Google, que permite seleccionar una lista de aplicaciones y desactivarlas durante un tiempo determinado. Así, es posible bloquear WhatsApp u otras redes sociales y lograr una mayor concentración para trabajar o realizar otras tareas.

Del mismo modo, existen aplicaciones que invitan a tomar pausas para meditar, diseñando un plan personal con objetivos concretos para controlar el tiempo que pasamos frente a las pantallas, a fin de protegernos del cansancio y la ansiedad que puede generar la hiperconexión.

Tras la aceleración digital que vivimos el año pasado y la proyección de un escenario similar para este 2021, un desafío colectivo será establecer relaciones más saludables con la tecnología y humanizarla, entendiendo que para que haya una buena conexión es necesario alcanzar un equilibrio entre lo digital y lo análogo. Después de todo, una sociedad inteligente así lo requiere.

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