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El sorpresivo impacto de la equidad tarifaria en las cuentas de clientes libres

Si bien el decreto 11T sólo considera incrementos para los clientes regulados, la reliquidación de las cuentas ha implicado para empresas que no forman parte del sistema regulado alzas del doble y hasta el triple en los montos promedio pagados hasta ahora. Un efecto que a juicio de Ecom Energía escapa a lo establecido por la normativa de equidad tarifaria.

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Con sorpresa recibieron los más de 200 clientes libres del sistema eléctrico las recientes cuentas de la luz. La última reliquidación incluida, proveniente del decreto que incorpora el factor de equidad tarifaria residencial y el factor de corte y reposición, implicó importantes alzas en los pagos, especialmente en la zona sur del país y en algunas comunas de la Región Metropolitana.

El decreto 11T, vigente desde noviembre de 2016 pero publicado en agosto de 2017, establece cambios en la fórmula de cálculo de los costos de distribución sectorizados de alta tensión, incorporando el factor que subsidia las bajas en los precios para los clientes residenciales, conocido como factor de equidad tarifaria residencial, y la valorización semestral de las actividades de conexión o desconexión del servicio eléctrico para la empresa concesionaria.

Pese a que la Ley de Equidad Tarifaria establece que el financiamiento de la equidad tarifaria proviene solamente de los clientes regulados –es decir, aquellos sujetos a fijación de precios para el suministro de energía eléctrica– y no menciona a los clientes libres o no regulados como fuentes para costear el subsidio respectivo, un grupo importante de empresas han visto sus cuentas de distribución (o peaje) aumentadas al doble o, incluso, al triple de su valor normal anterior a la publicación de esa normativa, dada la forma en que se incluyó este factor dentro de los costos de distribución sectorizados de alta tensión. "Es bastante confuso que lleguen estos cargos donde nadie te dice nada. En nuestro caso, simplemente la cuenta pasó de un mes a otro a más del doble, pero no hay posibilidad de no pagarla porque, de lo contrario, te cortan la luz. Entonces, aquí hay que pagar y después intentar patalear", señala Martín Urzúa, gerente de Administración y Finanzas de EMSA, embotelladora cuya planta de Santiago es un cliente eléctrico libre, en un comentario que refleja el ambiente que impera en el sector productivo frente al inesperado incremento en las cuentas.

En este escenario, desde la empresa ECOM Energía Chile advierten respecto de la magnitud del incremento de las cuentas registradas a nivel de clientes libres. En un ejercicio de comparación entre clientes con consumos equivalentes a 35.000 kWh de energía, 130 kW de potencia máxima suministrada y 55kW de potencia máxima en horario punta, en esta firma especializada explican que mientras un cliente regulado en Concepción experimentó un alza de 14,09% en la cuenta total de suministro eléctrico entre julio y octubre tras la aplicación de los decretos publicados en agosto (11T-2016) y octubre (3T-2017), en el caso de un cliente libre de esa ciudad el incremento alcanzó a 133,96% en el mismo período, como resultado del mayor pago por peajes de distribución. En el mismo análisis aplicado en la comuna de Buin, destacan que un cliente tipo regulado anotó un aumento de 14,13% en sus cuentas eléctricas entre julio y octubre, mientras que uno libre vio sus cuentas por peaje de distribución crecer en un 98,52%.

"No se trata de grandes corporaciones, sino de empresas medianas que tienen un uso intensivo de energía para sus procesos productivos. Por lo tanto, una empresa que debe pagar $ 20 millones adicionales en su cuenta de luz puede verse afectada en sus flujos y en su presupuesto", advierte Sebastián Novoa, director ejecutivo de ECOM Energía Chile, firma que realizó un encuentro con clientes para analizar este incremento en los valores en el mercado regulado de energía y sus implicancias para los actores del área no regulada.

Las claves de la equidad tarifaria

Hasta la aprobación de la Ley de Equidad Tarifaria Residencial, existía una fuerte dispersión en las tarifas eléctricas residenciales a lo largo del país. El cálculo tarifario anterior distribuía los cobros de acuerdo a la densidad poblacional de cada zona, por lo que las regiones extremas se veían enfrentadas a precios más altos. Al mismo tiempo, comunas intensivas en la generación de energía eléctrica y, por tanto, con mayor capacidad instalada, tenían mayores tarifas que aquellas con baja concentración de centrales generadoras.

Frente a esto, la nueva normativa creó el reconocimiento a la generación local, que aplica un descuento al precio nudo promedio de energía para las comunas intensivas en producción eléctrica, reduciéndose el cargo para los clientes regulados de esas zonas. Este descuento, sin embargo, es absorbido por las comunas no generadoras, provocando un subsidio entre ellas.

En paralelo, estableció que las tarifas máximas que las distribuidoras pueden cobrar a sus clientes residenciales no deben superar el 10% del promedio nacional, lo que se subsidia con aportes de los clientes residenciales con consumos mayores a 200 kWh y, de ser necesario, también con el resto de los regulados. "Nadie cuestiona que la equidad tarifaria y el reconocimiento de la generación local sea una buena medida", señala Novoa, quien explica que el reparo está en que la implementación de la normativa no se condice con lo anunciado por la Comisión Nacional de Energía ya que está incluyendo también a clientes libres, no considerados en la ley.

Según el ejecutivo, al no estar contemplados en el decreto, los montos recaudados desde los clientes libres no pasan a formar parte del subsidio para la equidad tarifaria, sino que llegan a las distribuidoras y quedarían paralizados, posiblemente, a la espera de su devolución. "Dada la forma en que se está calculando el valor a recaudar para realizar este subsidio por concepto de equidad tarifaria, existirá una sobre-recaudación", recalca el ejecutivo. A esto se suma la demora en la publicación del decreto, que implica cobros retroactivos para esos clientes a partir de la reliquidación que incluye el nuevo cargo y que debe pagarse, de acuerdo a la ley, en sólo tres cuotas. Es decir, en tres meses, estos clientes deben cancelar los montos correspondientes a casi un año de aumento.

Para paliar este efecto, Novoa destaca que Ecom Energía Chile ha logrado que distribuidoras como Chilquinta y CGED ofrezcan a los clientes libres pagar esta reliquidación en más cuotas.

Frente a este tipo de cobros, el ejecutivo sostiene que un factor clave es la participación activa de los clientes, tanto para conocer los efectos que generan para las compañías como para establecer acuerdos que permitan aminorar su impacto en un sector económico que, junto a las pequeñas empresas, genera el 40,6% de los empleos del país.

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