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“El gas natural debe considerarse como opción efectiva para el transporte público”

El director general de Fundación Gas Natural Fenosa, organización de la compañía controladora de Metrogas, aplaude la decisión de avanzar hacia una movilidad sostenible y destaca al gas natural como una alternativa ambientalmente amigable para el sistema de transporte público de Santiago.

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Martí Solá, director general de Fundación Gas Natural Fenosa.

El pasado 11 de septiembre, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) presentó las bases de la nueva licitación del Transantiago, sistema que apuntará a la renovación de una flota más sustentable, con buses con tecnología de emisión Euro VI, buses eléctricos, accesibilidad universal (sin torniquete), aire acondicionado, cabina de seguridad para conductores y cámaras, entre otras características.

Durante 2019 se sumarán paulatinamente 490 buses EURO VI y en diciembre comenzarán a circular los primeros 100 buses eléctricos que se destinarán al corredor de Av. Grecia. ¿Existe la posibilidad de que también ingrese al sistema de transporte público una cantidad similar de buses a gas natural?

A juicio de Martí Solá, director general de Fundación Gas Natural Fenosa, organización de la compañía controladora de Metrogas, "como posibilidad existe, sin ninguna duda", por cuanto las máquinas que utilizan gas natural son una realidad hace años –Madrid y Barcelona empezaron a implementarlas hace una década– y, por tanto, son un elemento más del catálogo de la mayoría de los fabricantes.

Bajos costos de operación y de mantenimiento son las ventajas que el ejecutivo destaca de la tecnología del gas natural, junto con una mejora "notable" de la calidad del aire y, en consecuencia, de la salud de las personas. "Con los motores de emisiones casi nulas se supera al Euro VI y, en cuanto al aire acondicionado, hay que considerar que es un factor determinante para un autobús eléctrico ya que reduce su número de horas de funcionamiento, mientras que no afecta a los de gas natural por su mayor autonomía", añade.

Además, resalta que en los últimos años el gas natural ha tenido un fuerte crecimiento a nivel mundial en su uso como combustible para el transporte terrestre y marítimo -particularmente en Norteamérica, Europa y Asia-, sustituyendo combustibles más contaminantes y contribuyendo a mejorar las condiciones ambientales locales (mejor calidad atmosférica y menor contaminación acústica) y globales (menores emisiones de gases invernadero).

Sin embargo, su uso en el sistema público de transporte, "dependerá de la voluntad política y en especial de las señales e incentivos que el gobierno dé a las tecnologías de baja emisión. Aplaudimos la decisión de avanzar hacia una movilidad sostenible y estamos plenamente convencidos de que el gas natural debe ser considerado como una opción efectiva y ambientalmente amigable para el sistema de transporte público de Santiago y que está diseñando la actual administración", plantea Solá.

Tecnología probada

El ejecutivo reconoce que la movilidad eléctrica en este contexto es "una opción interesante", pero también hace notar que en el sector del transporte público, el gas natural ya ha sido probado con éxito en Europa, Asia, Estados Unidos y Sudamérica, tratándose de una tecnología que ha superado, desde hace más de 20 años, la curva del aprendizaje.

"Los operadores deben tener en cuenta que un autobús a gas natural puede superar una jornada de trabajo de las 5:00 de la mañana a las 12:00 de la noche sin repostar ni tener que pasar por la cochera, y la carga total de combustible puede realizarse en tres minutos. Son prestaciones muy importantes para los costos de explotación y que en un autobús eléctrico hoy son impensables", afirma.

El director general de Fundación Gas Natural Fenosa, detalla que la capital española ya cuenta con más de mil de estas máquinas, de una flota de dos mil buses, y que a la fecha, en el mundo existen más de 1,2 millón de buses operando de manera segura y bajo estrictos estándares ambientales con esta tecnología de cero o baja emisión.

En ese sentido, sostiene que "Chile hoy tiene la oportunidad de usar esta tecnología en un momento en que ya está desarrollada, aprovechando, además, su excelente infraestructura de distribución de primer nivel".

¿Cómo debiera realizarse la transición de diésel a gas natural? Solá explica que, en el caso español, esa transición se basó en ir mejorando los aspectos clave, como las estaciones de carga y la formación de los mecánicos que tenían un nuevo producto. Aspectos que, subraya, ya están ampliamente superados, por lo que "Chile puede aprovecharse de estas experiencias para tener una transición mucho más fácil y rápida".

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