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La recuperación económica en Latinoamérica es desigual, José Darío Uribe, Presidente Ejecutivo del Fondo Latinoamericano de Reservas

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Entrevista realizada por Ricardo Ávila, Analista Senior para El Tiempo (Colombia)

 

Tras haber ocupado la gerencia del Banco de la República de Colombia durante doce años, José Darío Uribe asumió en marzo de 2017 la presidencia del Fondo Latinoamericano de Reservas (Flar). Aunque es desconocida para la mayoría del público, la entidad cumple un papel fundamental en el ámbito regional, al apoyar en momentos de necesidad a las economías de la zona.

Que el Flar es un gran punto de mira, es indudable. La comunicación que mantiene con numerosos bancos centrales y organizaciones multilaterales le permite analizar y eventualmente anticipar tendencias que les sirven a los países con los que trabaja para reaccionar a tiempo.
El nivel de alerta es mucho mayor ahora, por causa de las turbulencias creadas por la pandemia. Sobre los efectos derivados de esta, las respuestas que pueden darse y los riesgos que se ven en el horizonte, Uribe habló en exclusiva con EL TIEMPO.


La institución a su cargo es de bajo perfil. ¿Qué hace el Fondo Latinoamericano de Reservas?
Presta a los países miembros para financiar desequilibrios en sus cuentas externas, contribuyendo así a la estabilidad macroeconómica y financiera del país y la región. En sus 43 años de existencia ha otorgado créditos o líneas de contingencia en más de cincuenta ocasiones, muchas de ellas en momentos críticos, como cuando apoyó a Colombia en 1999 mientras se firmaba el acuerdo con el FMI.
En la actualidad, su capacidad máxima de préstamos es más de US$ 7.000 millones, de los cuales podría prestar US$ 1.400 millones a cada uno de los bancos centrales de Colombia, Costa Rica y Perú. Además, administra recursos de bancos centrales o entidades oficiales y promueve el diálogo en la región sobre temas macroeconómicos y financieros. El Flar y el Banco de desarrollo de América Latina (CAF) son versiones regionales de las dos grandes instituciones multilaterales a nivel global, el FMI y el Banco Mundial.


Vienen de hacer un cambio que es considerado fundamental respecto a su membresía. ¿En qué consiste?
Al mecanismo de vinculación tradicional como miembro pleno, que requiere aprobación del Congreso del país, se suma de forma complementaria una nueva modalidad de membresía del lar que hemos denominado 'Banco central asociado'. Esta nueva modalidad consiste en un acuerdo formal entre el Flar y el banco central asociado, el cual le permite a este último acceder a las líneas de crédito del Flar una vez haya hecho el aporte de capital requerido.
¿Por qué esa posibilidad que se abre es importante en las actuales circunstancias?
Al facilitar el ingreso de nuevos bancos centrales al Flar, fortalece la capacidad de respuesta de la región ante choques negativos. Por ejemplo, algunos países de la región podrían enfrentar en el futuro fuertes desequilibrios en sus cuentas externas y salidas de capital. Si esto ocurre, sería útil tener acceso al Flar, y no solo depender de las reservas internacionales de cada país y de los recursos del FMI.


¿Cómo está observando el comportamiento de las economías latinoamericanas en este difícil tránsito causado por la pandemia?
Las perspectivas económicas de América Latina han mejorado, en especial por menos restricciones asociadas a la pandemia, condiciones externas favorables y políticas fiscales y monetarias activas. Sin embargo, estos factores están actuando con intensidad y dirección diferente en cada país y la recuperación económica es desigual. Algunas economías recuperarán el nivel de producto previo a la pandemia al finalizar este año, pero otras lo harán en 2022 o incluso después.


¿Qué riesgos nuevos han surgido para la región?
La variante delta del Covid o nuevas cepas pueden comprometer la continuidad de la recuperación económica mundial. Además, los bancos centrales y los mercados financieros parecen estar teniendo dificultad para interpretar los aumentos recientes de la inflación.
Esto es particularmente preocupante en el caso de los Estados Unidos. Si el Banco de la Reserva Federal (FED) sube de manera sorpresiva la tasa de interés, o si las expectativas de inflación en los mercados financieros internacionales se desvían de las que este tiene, no sería extraño ver cambios bruscos en los flujos de capital, movimientos fuertes en los precios de los activos y aumentos significativos en los costos de financiamiento. América Latina es vulnerable a este tipo de eventos.


¿Y qué fortalezas destaca?
Algunos países de la región desarrollaron en el pasado marcos sólidos de política monetaria, fiscal y financiera. Eso les ha ayudado a enfrentar los efectos económicos de la pandemia con inflaciones relativamente bajas, con tasas de cambio competitivas, con mercados de deuda pública robustos, con sistemas financieros fuertes y con vulnerabilidades externas menores que en décadas pasadas.

¿Qué tanto le preocupan los vaivenes políticos?
Más que los vaivenes políticos, me preocupa que algunos países vuelvan a ensayar políticas que en el pasado fueron fuentes de profundos fracasos, con enormes costos económicos y sociales. También me preocupa que no se logren acuerdos políticos que permitan realizar reformas estructurales necesarias para poder tener sociedades más equitativas e inclusivas, y economías que crezcan a tasas más altas y generen más oportunidades de empleo de calidad.
El Fondo Monetario viene de advertir sobre una recuperación a dos velocidades en la economía mundial.

¿Cómo evitar esa disparidad?
Como bien dice la directora gerente del FMI, es clave la cooperación internacional para acelerar la vacunación donde va atrasada y controlar la pandemia, así como medidas fiscales focalizadas y apoyos financieros de los países más ricos a los más pobres.
El dólar se viene fortaleciendo.

¿A qué se debe?
A la fortaleza de la economía de Estados Unidos. El crecimiento observado y esperado en este país es mayor que el de muchos otros. Existe además el riesgo de que los aumentos de inflación puedan ser más persistentes de lo anticipado. Todo esto puede llevar a que la FED suba las tasas de interés antes que otros bancos centrales y el diferencial de tasas se mueva a favor de las de los Estados Unidos. Esto hace especialmente atractivo invertir en este país y fortalece al dólar.
Los niveles de deuda están todavía más altos que antes de la crisis financiera internacional 2008.

¿Es eso sostenible?
Depende de cada país. Todos aumentaron la deuda pública para enfrentar los efectos de la pandemia y la crisis económica. Sin embargo, difieren en sus tasas de crecimiento, costos de financiamiento y perfiles de vencimiento de la deuda. Cada país deberá manejar prudentemente sus finanzas públicas para garantizar la sostenibilidad de la deuda, en especial teniendo en cuenta que el costo del endeudamiento puede subir.


Las presiones inflacionarias vienen al alza. ¿Le inquietan?
Sí. Sabíamos que la inflación subiría en muchos países por factores transitorios, pero en algunas partes los datos comienzan a sorprender al alza. Las sorpresas pueden afectar negativamente las expectativas de inflación, y hacer la inflación más alta y persistente.
Eso hace particularmente difícil la tarea de los bancos centrales. Puede obligarlos a subir las tasas de interés, aunque la producción y el empleo no estén totalmente recuperados, o llevarlos a no subirlas pensando que las expectativas sobre reaccionaron ante aumentos temporales en los precios, para terminar con inflaciones más altas y persistentes. En los Estados Unidos, si las expectativas de inflación del mercado difieren de manera significativa de las de la FED, podemos ver volatilidades fuertes en los mercados financieros y en los precios de los activos. Nuestros países son vulnerables a este tipo de volatilidades.


¿Qué efecto puede tener eso sobre las tasas de interés globales?
Las tasas de interés deberían subir, y esperemos que sea porque el crecimiento es fuerte y sostenido. Sería infortunado que subieran por errores de política. Llama la atención, sin embargo, que los bonos del tesoro de los Estados Unidos a 10 años estén sugiriendo tasas reales de interés negativas en los próximos 10 años. Muy probablemente vamos a tener sorpresas en los años que vienen, y lo mejor es estar bien preparados.


Da la impresión de que nuestra lista de tareas pendientes es tan larga o incluso más extensa que antes. ¿Cuál es su opinión?
Con la pandemia y la digitalización se han profundizado los viejos desafíos de la pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad macroeconómica, y han aparecido otros como el futuro del trabajo y la brecha digital. Todo esto hace mucho más urgente avanzar en una agenda de reformas económicas y sociales responsables que transformen, en un marco de sostenibilidad fiscal, los mercados laborales y los sistemas educativos y de seguridad social. Infortunadamente, veo lejos llegar a acuerdos mínimos sobre estas reformas.


¿Y cómo piensa comportarse el FLAR en ese escenario?
Nuestra misión es contribuir en el bienestar de América Latina y el Caribe, promoviendo la estabilidad macroeconómica y financiera. Para esto, el FLAR no solo provee asistencia financiera a sus miembros, sino que también estimula el diálogo de políticas públicas para enfrentar los desafíos de desarrollo de la región.

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