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Tecnología para una educación efectiva

Por Francisco Guzmán, director de Claro Empresas

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El uso de la tecnología en las salas de clases no es nuevo. Los e-books, las pizarras electrónicas y las plataformas de videoconferencia son parte de la rutina de algunos alumnos y profesores desde hace varios años, y los computadores e Internet han sido materiales casi obligados en la última década. Sin embargo, hasta el año pasado no era tan sencillo ver el enorme potencial de la digitalización de la educación.

Ahora, la pregunta es si la tecnología podrá dejar de entenderse solo como una cuestión de herramientas y utilizarse realmente para enseñar, transformando el concepto de aula tradicional para que dé paso a una educación más efectiva.

Un primer avance en esa dirección será el fin de los límites físicos. Gracias a tecnologías como la de los robots inteligentes que empiezan a tomar protagonismo, ya no será necesario viajar miles de kilómetros para asistir a una determinada universidad, sino que un profesional joven puede realizar un magíster en una universidad de Europa o Estados Unidos sin dejar su ciudad y sin importar la diferencia horaria, tomando clases en forma remota y grabadas en alta definición.

El robot le permitirá participar de la clase como un alumno más, escuchando al profesor y siguiendo sus movimientos desde un dispositivo, como si estuviera sentado en un escritorio al fondo de una sala. Además, podrá rendir exámenes en línea desde la nube. La London School of Economics and Political Science, por ejemplo, ya ha realizado pruebas bajo esta modalidad a sus estudiantes, monitoreándolos y usando tecnología para comprobar sus identidades.

Se trata de un cambio de paradigma que también podremos ver en los colegios. Este 2021, muchos desplegarán una educación híbrida, combinando clases remotas con las presenciales. Y algunos lo harán de la mano de cámaras conectadas a Internet y otros, más avanzados, con estos robots educacionales que replican la experiencia de la sala de clases para quienes están en sus casas, lo que genera una participación más activa entre alumnos y docentes.

En paralelo, algunos centros de estudio fomentarán los intercambios virtuales con escuelas en el extranjero y también acercarán a los estudiantes a los grandes museos del mundo sin moverse de sus escritorios, gracias a la Realidad Aumentada y a la implementación de redes de alta velocidad, como 5G. Los alumnos de pregrado, en tanto, podrán participar más frecuentemente de clases magistrales desde cualquier lugar del mundo, lo que antes solo era posible a través de becas o pasantías.

La tecnología abrirá un sinfín de oportunidades. Si pensamos en un cambio de paradigma, la digitalización permitirá hacer frente a uno de los retos más importantes a nivel educacional: democratizar las oportunidades, dando un enorme acceso a la información y potenciando nuevas formas de generar conocimiento, abriendo paso hacia una educación más inclusiva y equitativa.

La pandemia visibilizó las dificultades de nuestro sistema educativo que —indiferentemente del carácter público o privado de las instituciones— tiene una asignatura pendiente con la migración digital: adaptar los procesos a una nueva era, donde la tecnología sea más que un instrumento y logre crear ambientes de aprendizaje, más allá de un formato presencial, híbrido o no presencial. Después de todo, la enseñanza debe ser el centro de cualquier proyecto orientado hacia una educación 4.0.

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