Cultura

Las multiescenas de Boris Quercia

En un comienzo escéptico a la posibilidad de hacer teatro online, el realizador ha estrenado tres obras virtuales escritas y dirigidas por él. Además, tras años dándole vueltas a una producción que cuente la vida de Roberto Parra, al fin llegó la luz verde. “Este es un proyecto patrimonial, que va a rescatar y preservar material muy valioso de nuestra cultura popular”, dice Quercia.

Por: Sofía García-Huidobro | Publicado: Viernes 11 de septiembre de 2020 a las 12:00 hrs.
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Foto: Carla Echeverría.
Foto: Carla Echeverría.

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22 años tenía Boris Quercia cuando interpretó a Roberto Parra en el musical dirigido por Andrés Pérez que puso sobre el escenario a La Negra Ester. Las andanzas del hermano de Violeta y Nicanor en el puerto de San Antonio, escritas en décimas, se transformaron en una de las obras más emblemáticas del teatro chileno. 15 años, por lo menos, lleva Quercia trabajando de manera intermitente en el proyecto que busca contar parte de la historia de Roberto Parra, que es también la de toda una familia y la de nuestro país.

La semana pasada el Consejo Nacional de Televisión dio a conocer los ganadores de fondos para realizar proyectos audiovisuales televisivos de calidad. En total fueron 4 mil millones de pesos anunciados por primera vez en una ceremonia transmitida de manera online. En la categoría series históricas,"Roberto Parra" fue una de las grandes ganadoras adjudicándose un fondo de casi 300 millones. La miniserie, que rescata la figura del músico, interpretado por el actor Daniel Muñoz, cuenta con el guion y la dirección de Boris Quercia y la producción de Alberto Gesswein.

"El primer guion lo escribimos con Leonor Parra Rojas, hija de Roberto y Catalina Rojas, su viuda, que ha sido fundamental en mantener viva la esperanza de que la historia de Roberto sea llevada a las pantallas. Este es un proyecto patrimonial, que va a rescatar y preservar en el tiempo, material muy valioso de nuestra cultura popular más profunda”, cuenta Quercia. Con el CNTV el proyecto entra en fase de preparación y escritura. Las grabaciones, espera, debiesen comenzar ya haya pasado la peor parte de esta emergencia sanitaria.

Imagen foto_00000001Daniel Muñoz como Roberto Parra.

El actor de Johnny Cien Pesos (1993), El desquite (1996), e Historias de Fútbol (1997), entre tantos otros títulos de teatro, cine y televisión; director de Sexo con Amor y de Los 80; productor y guionista, está cada vez más dedicado a la escritura. En los últimos 10 años completó una trilogía policial compuesta por Santiago Quiñones, tira (2010), Perro muerto (2015) y La sangre no es agua (2019). “Ya venía desde hace un tiempo cargando la mano para este lado y con la pandemia, esto fue más claro”, afirma. De hecho durante el confinamiento ha escrito y estrenado tres obras de teatro online.

 La guitarra de Parra

-¿Cómo se cruza Roberto Parra con tu propia historia?,¿Qué significó formar parte del elenco original de La Negra Ester?

Creo que para muchos de los que estuvimos en La Negra Ester, nuestro encuentro con Roberto Parra fue fundamental en la manera en que enfrentaríamos la creación artística a futuro. A mí personalmente me hizo revalorizar la cultura popular chilena. Pienso que para Álvaro Henríquez (que va a estar al mando de la música de la serie) también fue un encuentro fundamental. Porque, así como Violeta recopila el canto campesino y como Nicanor se transforma en el gran poeta del hablar cotidiano, Roberto se sumerge en los bajos fondos urbanos y crea el jazz huachaca, las cuecas choras, las cuecas carcelarias y escribe, más allá de La Negra Ester, una enorme obra en décimas que aún está inédita. El puerto de San Antonio juega un rol especial, queremos que esto sea un aporte también a la actividad cultural del puerto más importante de Chile. Aunar esfuerzos para continuar con la recuperación de los lugares originales donde ocurrieron los hechos de tal manera que haya un rescate patrimonial.

-¿Cómo era el Roberto Parra que te tocó conocer?

Era, como todos los Parras, un virtuoso del arte popular tocado por la gracia de la creación. Arrastraba tras de sí una vida azarosa de la que era un sobreviviente. Esto queda muy claro en la serie. Roberto Parra comenzó a recorrer Chile a los 9 años, cuando obligado por la pobreza, debe dejar la casa familiar para trabajar como lazarillo de una cantante ciega. De ahí en adelante le va tocar atravesar la historia del Chile republicano, viviéndola desde los lugares más marginales y discriminados por la sociedad, pero hay algo que siempre lo salva. La música y la poesía. Decía Roberto que perdió más de 70 guitarras en su vida (muchas de ellas fabricadas por él mismo) pero cuando volvía a tener una guitarra en sus manos se aferraba a ella y lograba salir a flote.

Quiero un Zoom

“El problema de la cuarentena, para mí ha sido la incertidumbre del futuro y la imposibilidad de planificarse, más que el encierro, que no me vino mal. Hay mucho que hacer, el punto es cómo reinventarse para seguir funcionando si esto se extiende indeterminadamente en el tiempo”, explica el realizador. Además de las obras de teatro que ha escrito y dirigido, estos meses ha invertido parte de su tiempo imprimiendo escudos faciales para mandar a un hospital y digitalizando películas familiares que compra en mercados persas en formato Super-8,  con las que ha ido elaborando un registro patrimonial de vidas privadas.

Imagen foto_00000002En una conferencia por Zoom junto a los dueños y productores de Mori.

Respecto del teatro online señala que se trata de historias compactas y que deben ir al hueso, porque existen más elementos distractores que en una sala de teatro, pero que siguen las reglas de la dramaturgia clásica. Le ha tocado trabajar con dos registros: drama y comedia. Por un lado están las producciones para Zoom Mori; Un kilo de cenizas, que es la historia de tres hermanos –Ignacia Baeza, Marcial Tagle y Jorge Arecheta- que enfrentan la muerte del padre, y El Paquete, donde una pareja –Luz Valdivieso y el mismo Tagle- lidia con las dificultades de llevar meses encerrados. Drama. Y por el otro está SOS Mamis, adaptación de la web serie que protagonizó Paz Bascuñan y que recrea una reunión de apoderadas por Zoom. Comedia.

“Sin querer hacer de esto un dogma ni nada parecido, me pasó algo curioso; al comparar estos dos géneros sentí  que es muchísimo más difícil escribir comedia. La comedia es más exigente que el drama en su construcción. Exige una respuesta concreta del espectador: la risa. Al escribir el drama sale casi solo y la respuesta del espectador no debe ser necesariamente una, puede ir desde la reflexión a la emoción. Esto es paradójico, porque generalmente se trata al drama con un mayor respeto, como si fuera un logro mayor”, afirma el ahora también dramaturgo online.

-¿Qué sorpresas te ha traído el teatro virtual?, ¿Crees que este formato permanecerá?

Cuando apareció el fenómeno del teatro por Zoom, yo lo miraba con cierta distancia. Decía: “eso ya existe, se llama televisión”. Ahora soy un converso y creo que es muy posible que sobreviva a la pandemia. Tiene dos cosas que lo asemejan mucho a la experiencia del teatro. Una es el vértigo del “en vivo”. Una vez que la función empieza los actores sienten que han firmado un contrato con los espectadores, donde se comprometen, pase lo que pase, a conservar la ilusión de la ficción. En el teatro muchas cosas pueden fallar, desde que un actor entró sin su utilería, hasta que a un espectador le suena el celular. En el teatro por zoom la problemática técnica es enorme y todo puede fallar. Sin embargo, los actores lo dan todo por conservar la ilusión, eso da mucha adrenalina.

-¿La relación con la audiencia es distinta?

Sí, otra sorpresa es el aspecto social. El teatro por zoom se caracteriza porque al final de la función el público se encuentra con los actores (y con el resto de los espectadores) para conversar de la función. El público agradece mucho esta instancia, tanto como la obra. Por último está la posibilidad de llegar a espectadores que aman el teatro en lugares apartados de Chile o el mundo. Esa es una cualidad no menor de este formato.

-¿Te cuesta más realizar el trabajo de dirección con los actores a distancia?

Sí, como a todos me imagino, les cuesta más el tele trabajo. Pero por otro lado, ¡qué bueno que existía internet cuando nos cayó esto encima!

 

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