Cambio Climático

Las razones científicas para evitar cambiar bosques nativos por plantaciones agrícolas

Expertos elaboraron informe que señala que las especies autóctonas “secuestran” en forma más eficiente el CO2 que los árboles frutales o forestales.

Por: Rocío Vargas Suárez | Publicado: Jueves 6 de agosto de 2020 a las 04:00 hrs.
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Foto: Archivo
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Como una forma de respaldar los beneficios de los bosques nativos frente a plantaciones agrícolas, 11 científicos de diversas universidades y centros de investigación -entre ellos, la Universidad Católica, la Universidad Austral y el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) de la Universidad de Chile- realizaron el informe “Fundamentos científicos acerca del impacto ambiental del otorgamiento de planes de manejo de corta vegetación nativa para la recuperación de terrenos con fines agrícolas”.

El documento científico fue elaborado para respaldar la decisión que tomó la Contraloría hace un par de meses, sobre dejar sin efecto el “Plan de Manejo para la Sustitución de Bosque Nativo por Plantaciones Agrícolas” -aprobado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf)-, el cual autorizó el cambio de suelo para fines agrícolas a partir de la eliminación de bosque nativo a nivel nacional, pero con mayor impacto en la zona central, es decir, desde la región de Coquimbo al Maule.

Ariel Muñoz, profesor del Instituto de Geografía de la Universidad Católica de Valparaíso, y parte de los expertos que redactaron el informe, afirma que uno de los principales beneficios de los bosques nativos es su contribución en el “secuestro” de CO2, es decir, que éste sea retenido por las plantas y no vuelva a la atmósfera. Es distinto a la captura que realizan todos los árboles, incluidos los frutales y los forestales. Estos últimos, al destinarse a procesos industriales, no logran que el carbono permanezca en ellos, a diferencia de los nativos que lo hacen por cientos de años. “Cada año que crece, va capturando carbón y como conservamos ese bosque, estamos manteniendo ese carbono fuera de la atmósfera”, dice.

Camila Álvarez, investigadora asociada del CR2 -y parte del grupo del informe-, dice que si bien los sectores agrícola y el forestal son clave para el desarrollo del país, “desde el mundo científico tenemos la convicción de que este desarrollo debe resguardar los ecosistemas naturales que aún nos quedan”.

Señala que los árboles nativos evapotranspiran -cantidad de agua que vuelve a la atmósfera- de manera distinta a los monocultivos, los que “son de crecimiento rápido y además, requieren mucha agua para producir”.

Impacto negativo

Según el informe, la eliminación de bosques nativos para habilitar terrenos agrícolas tiene impactos negativos en tres elementos: suelo, biodiversidad y agua, lo que preocupa a los expertos.

“Entre la región de Coquimbo y la del Maule, tenemos serios problemas con el agua. Y simultáneamente, el clima es mayormente mediterráneo y la agricultura se desarrolla en forma más extensa con grandes consumos, debido a la planificación no efectiva sobre los derechos de agua”, explica Muñoz, asegurando que “los bosques nativos consumen menos agua y regulan el sistema hídrico”.

Además, si se saca el bosque nativo, existe el riesgo de que el suelo deje de ser fértil para la realización de cualquier actividad, debido a que las especies autóctonas ayudan a formar nutrientes fundamentales para su uso.

En tanto, respecto a la biodiversidad, los árboles nativos dan paso a la formación y conservación de otras especies, tanto de la flora como de la fauna, por ejemplo, las abejas.

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