Bandeja de salida

La columna de J.J.Jinks: La dignidad de Nancy

La Presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi, a sus 80 años con una lucidez y capacidad de ejecución política envidiable selló en cosa de horas el destino de Trump. Por acá los problemas en el Parlamento son otros, Adriana Muñoz, presidenta del Senado decidió arbitrariamente no poner en tabla el proyecto que ratifica el TPP-11 pese a que el gobierno le puso urgencia para discusión inmediata.

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Se ha instalado en el imaginario que para cualquier gobernante sus primeros cien días en el poder son especialmente relevantes, probablemente esto no es así, pero cuando mucha gente repite un tema más vale aceptarlo que luchar contra el concepto. Y los primeros cien días de Biden se ven ocupados: la pandemia desatada cobrando víctimas de a miles diarios, la necesidad de desarrollar una logística eficaz para la distribución de las millones de vacunas, intentar apuntalar una economía que se ha visto muy golpeada y a la vez intentar pacificar un país profundamente dividido y con brotes de violencias más que preocupantes.

Después de todo, sobre esta última base fue que se estructuró la exitosa campaña de Biden, traer normalidad y decencia a la presidencia de Estados Unidos. Lo que era un desde en otras épocas, hoy es una tarea imperiosa.

Es por esto que el proceso de impeachment trae más problemas que beneficios a la entrante administración demócrata. Va a ser muy complicado comunicar una agenda distinta en medio de las pasiones y entretenciones que trae un juicio político a un personaje como Trump. Y si el sanar las heridas que dejó la convulsionada campaña era una prioridad para Biden, va a ser más que difícil lograr mejoras sustantivas en este aspecto con los republicanos de a pie arrinconados defendiendo a su idolatrado líder caído en desgracia (so much winning!). Es probablemente que dado este panorama, Biden nunca empujó el proceso de impeachment y prefirió salirse por la tangente diciendo que ese era un tema del Congreso.

La conveniencia política también tiene límites y si bien las probabilidades de que diecisiete senadores republicanos apoyen el juicio político es bastante baja, los demócratas han decidido marcar una línea sobre lo que es tolerable y han preferido pagar el costo de dificultar su propia agenda para los próximos meses. La guaripola de esta decisión ha sido la Presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi quien a sus 80 años con una lucidez y capacidad de ejecución política envidiable selló en cosa de horas el destino de Trump. El Capitolio es la casa de Nancy, después de todo, ha sido electa diecisiete veces (!!!) como miembro del Congreso y por tanto el ataque de la semana pasada fue personal. La perspectiva histórica es más importante que cualquier dificultad política de corto plazo y eso Pelosi lo entiende muy bien.

Por acá los problemas en el Parlamento son otros, Adriana Muñoz, presidenta del Senado decidió arbitrariamente no poner en tabla el proyecto que ratifica el TPP-11 pese a que el gobierno le puso urgencia para discusión inmediata. La semana anterior había sido la Corte Suprema quien salió a desmentirla sobre unos supuestos ochocientos presos políticos que habría dejado el estallido social. La presidenta del Senado no consideró necesario referirse a la gravísima acusación infundada que había hecho desde el más alto cargo del Congreso. Hay días que se echa menos aunque sea una pizca de la dignidad de Nancy.

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