Punto de partida

Kauel, la firma de realidad virtual chilena que despierta interés en Musk y la Nasa

Ya patentaron 70 productos en Chile, Nueva Zelanda y Perú enfocados en educación, salud y agricultura. Alejandra Mustakis y su padre Constantino, apostaron desde sus inicios y Elon Musk y la NASA mostraron interés recientemente.

Por: Isabel Ovalle | Publicado: Domingo 18 de octubre de 2020 a las 04:00 hrs.
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"Como buen niño de campo, desarrollé  un gran sentido de cuestionamiento e imaginación. Eso me tiene hoy solucionando problemas de escala mundial", confiesa Edmundo Rozas (40), CEO de Kauel.

El ingeniero civil eléctrico de la universidad Federico Santa María, lo recuerda como si fuera ayer. Tenía 10 años. Vivía en San Pablo, un pueblo en la Región de Los Lagos, con sus padres en la casa de sus abuelos maternos. Desde niño se planteó preguntas a problemas cotidianos ideando soluciones, la mayoría de ellas desarrollando circuitos eléctricos y desarmando motores de la empresa de autos de su papá. Pero, la inmensa rueda giratoria de madera que movilizaba toneladas de agua afuera de la casa -y que pasaba tardes enteras analizando- no le hacía sentido. ¿Cómo eso era capaz de generar energía eléctrica para que una casa se ilumine? Mucho mayor impresión le causó la primera vez que fue a Osorno, prendió un interruptor y la luz se encendió. ¿Dónde estaba la rueda?, se preguntó.

Eso lo llevó a obsesionarse a temprana edad por el mundo de la electricidad y a comprender fenómenos físicos que más tarde lo convertirían en un ingeniero inventor.

Una vez egresado en 2004, trabajó en Endesa y Sony, desarrollando soluciones de ingeniería eléctrica a empresas, y en 2007 se convirtió además en el director del Centro de Investigación e Innovación del DUOC. Allí conoció a Marcelo von Chrismar, rector del instituto, quien lo motivó a continuar sus estudios para concretar el emprendimiento que le había compartido mientras tomaban café.

En 2013 tomó sus maletas y partió con su mujer y dos hijos (hoy tiene 4) a la Universidad de Stanford, California, donde estudió un minor en transferencia electrónica para entender dónde estaban las necesidades y oportunidades en el rubro de la inteligencia artificial. Y, el 2014 aterrizó en la universidad de San Diego donde, por 6 meses, profundizó sus estudios sobre levantamiento de capital e inversión. “Esos conocimientos fueron la mezcla perfecta para poder desarrollar un emprendimiento con propósito”, relata Edmundo Casas, desde su departamento en Münich, Alemania, donde viaja solo, una vez al mes, por dos semanas. Allí tienen una oficina comercial para abrir camino en el mercado europeo.

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Era tarde, de un día de mediados de septiembre de 2007. Cristián Romero, compañero de universidad de Edmundo, recibió el llamado de Casas para sumarse al proyecto. No lo dudó. El capital inicial -un millón de pesos- lo pondría el fundador. Desde jóvenes habían trabajado codo a codo: “En nuestros años de estudiantes nos dedicábamos a crear cajitas electrónicas de 10 Watt de potencia a las que le llamábamos “Colt Power” (potrillo en inglés) y no Horse Power, motores de 745,7 Watt de potencia equivalentes a un caballo de fuerza”, relata Romero, socio y director de investigación.

Lo primero que hicieron fue un sistema de hologramas que creaba imágenes transparentes de realidad virtual 3D en tamaño real. Sus primeros clientes, Coca-Cola y Claro le pidieron proyectar una botella de bebida y un celular en formato gigante en la esquina de Antonio Varas con Eliodoro Yañez. Fue todo un hit. La misma tecnología utilizaron en el Museo de las Adicciones en México, donde proyectaron un cuerpo humano que exhibía las consecuencias del uso de drogas como el tabaco y la marihuana.

Esto llamó la atención de la familia Mustakis. El año 2010, Alejandra y su padre Constantino, quien asumiría la presidencia del directorio, invirtieron US$500 en el negocio.

Rápidamente, los socios se dieron cuenta que el uso de la visión artificial podría resolver problemas en otras industrias. Fue así como detectaron que sus sistemas de drones, aviones eléctricos con visión infrarroja y anteojos de realidad aumentada les abría las puertas del mundo del petróleo, el gas y la minería, industria en la que hoy son líderes.

Aplicando su tecnología actualmente están enfocados en la supervisión de oleoductos y líneas de transmisión eléctrica, a través de visión artificial de manera automatizada. Esto ha reducido cientos de veces el tiempo que se demora normalmente una cuadrilla de personas en recorrer, a pie o en auto, el trayecto de un ducto para detectar una falla. “Un grupo demoraba un mes en pillar un problema, nosotros lo monitoreamos a través de un software en tiempo real”, señala Cristián Romero. Lo mismo a nivel de seguridad. Se han evitado accidentes porque drones, aviones y sensores avisan a la central o a un celular, que un camión o una persona está cerca de una cañería que puede tener un desperfecto.

El modelo de negocio en este rubro va justamente por milla recorrida, lo que para la empresa es un ahorro porque, al abarcar enormes dimensiones, disminuye los costos al reemplazar las cuadrillas por tecnología. “Cada contrato es de aproximadamente US$1 o 2 millones al año”, recalca Romero. Estos pueden llegar a ser 300 mil kms. en el caso peruano y más de 3 millones de millas en Estados Unidos. Para dar soporte aéreo crearon Aero Kauel enfocada en la ejecución de operaciones aéreas con aeronaves propias o en alianza con terceros.

“Los efectos de la pandemia, en nuestro caso, han sido beneficiosos. Hoy no es necesario exponer a personas al contacto directo si no que son reemplazados por nuestra tecnología”, agrega Casas y añade “desarrollamos además toda una línea de IoT (internet de las cosas) para el monitoreo de pacientes en estado de cronicidad (diabetes, hipertensión), para ser atendidos a distancia a través de K-salud. Incorporaron además soluciones con sistemas de emisión ultravioleta para sanitización de espacios y detección de caras, mascarillas y niveles de temperaturas con visión artificial.

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El año 2017 Kauel Chile se valoró en US$7 millones, levantando una inversión por US$1,4 millones con el fondo chileno Invexor, capital con el que fundaron Kauel Inc. en Estados Unidos una C-Corp armada por el estudio de abogados Cooley, que también asesora a Google, Uber y Facebook. A cargo, en Sillicon Valley, está Iván Dimov, cofundador de Orca bio, el primer unicornio científico chileno. Con ello la filial norteamericana fue valorizada el año pasado en US$100 millones y actualmente está levantando fondos para alcanzar unos US$350 millones con el objetivo desplegar su tecnología en Europa y Asia.

El modelo de inversión tiene un fondo líder que tracciona a fondos seguidores más pequeños (followers), y completan el capital para invertir en hasta un 20% (US$70 millones) de la valorización de la compañía. Acciones que Kauel USA, casa matriz, está dispuesta a entregar a cambio de inversión para su crecimiento.

En Sudamérica ya está instalada con contratos en ejecución en Chile Ecuador, en Perú y Brasil en empresas como SIPEC, ENAP, Sonacol, Electrogás, PetroPerú, PetroBras, ENEL, Colbún, AES Gener, Transelec y Engie, entre otras.

En otras áreas, Kauel también ha desarrollado sistemas de visión artificial para seres humanos apoyados por realidad aumentada, al estilo de “Terminator”, desarrollos que se usan en electricidad, hidrocarburos y minería para apoyar operaciones remotas. Empresas como Colbún e ICV, son pioneras en la incorporación de estas tecnologías.

Con el fin de presentar las tecnologías emergentes en el mundo y hacer más cercana sus aplicaciones principalmente para docentes  tomadores de desiciones, crearon un proyecto que apoya el  y educa sobre el desarrollo de soluciones de la compañía a través de Kauel Academy. Esta también comercializa sistemas de realidad aumentada para la corrección de pruebas, libros que cobran vida, entre otras aplicaciones relacionadas con visión artificial y realidad virtual.

En sus viajes a Estados Unidos, el CEO de Kauel, ha estado en dos ocasiones con Elon Musk a quien le presentó un par de soluciones tecnologías de visión artificial aplicables a sus vehículos Tesla.

En sus viajes a Estados Unidos, el CEO de Kauel, ha estado en dos ocasiones con Elon Musk a quien le presentó un par de soluciones tecnologías de visión artificial aplicables a sus vehículos Tesla. “Le conté que me había comprado un Tesla y que le tenía la solución a varios aspectos del auto. Se mostró interesado. Veremos qué pasa”, confiesa Casas. En la industria de aeroespaciales están en conversaciones con la NASA para la aplicación de un piloto de uso de la tecnología Kauel en robots como AtroBee, que supervisa subestaciones espaciales y automatiza el proceso de visión y reconocimiento de objetos y fallas.

En el sur de Chile y de la mano con países como Nueva Zelandia, a través de Iot Kauel se encuentran incorporando tecnologías en el sector lechero y agrícola, instalando diferentes dispositivos que permiten optimizar los procesos productivos y el transporte de la leche predial, apoyando a los productores y plantas productivas de la zona. Gps-kauel incorpora la georreferenciación de transporte y animales además de la sensorización de variables del proceso, alimentando un modelo de Machine Learning (Inteligencia Artificial).

En sus viajes al sur se ha vuelto a topar con la rueda de agua de San Pablo. Dice que está casi intacta. Y que al verla, le sigue generando las mismas preguntas que cuando era niño.

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