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Laboral & Personas

La flexibilidad laboral que busca el gobierno traspasa las fronteras y abre el debate en la región

La diferencia de productividad se da por un mayor nivel de educación, acumulación de capital y tecnología.

Por: María Eugenia Piñatel | Publicado: Viernes 10 de mayo de 2019 a las 10:55 hrs.
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Foto: Agencia Uno
Foto: Agencia Uno

El gobierno de Sebastián Piñera quiere implementar una reforma laboral en la que se destaca la posibilidad de trabajar cuatro días y descansar tres a la semana, además de otras flexibilizaciones. Caminar hacia una reforma laboral es algo que sobrevuela el horizonte y nuestros pares de Uruguay y Perú, nos observan con atención, y desde ya se plantean si deberían impulsar la misma idea en sus países.

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"Más allá de posible, es necesario", dijo al medio El Observador Neker de la Llana, socio de la consultora de recursos humanos O+H. Para fundamentarlo recordó que Uruguay ocupa un mal lugar en el pilar de eficiencia del mercado laboral del Índice de Competitividad Global del World Economic Forum.

En primera instancia, destaca que los cambios en la reforma chilena, que parecen favorables a los trabajadores, sumaron voces contrarias, una de ellas de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), que calificó al proyecto como "engañoso y hecho a la medida de los empleadores".

"A veces se malentiende entre generar flexibilidad y pérdida de derechos, obviamente una parte puede ver riesgos sobre lo último; siempre en los extremos pueden darse situaciones particulares", dijo De la Llana.

En ese sentido, marcó a sectores con de baja calificación laboral o con condiciones precarias de trabajo. Trasladado a Uruguay, señaló que existe una estructura desarrollada de relaciones laborales, una base institucional fuerte y presencia de sindicatos que deberían generar tranquilidad a los trabajadores.

Pero además de eso, el mercado laboral está cambiando y en sectores con fuerte demanda laboral como la tecnología de la información algunas flexibilidades son bien recibidas. "Poder establecer una jornada de trabajo, tener una mayor autogestión o generar acuerdos (laborales) más personalizados terminan brindando mayor libertad y satisfacción bien entendidas", explicó.

En industrias como la TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), que tiene profesionales relevantes, "hay tensión entre la oferta y la demanda en el mercado, se han estado buscando caminos que trascienden las condiciones formales y el salario". "Son sectores con muy buenas condiciones y eso lleva a poder encontrar soluciones de otro tipo; los profesionales las piden porque hay aportes de valor y como contrapartida se busca la posibilidad de elegir beneficios", complementó De la Llana.

Dificultades en la práctica

Más allá de acuerdos puntuales que se verifican en algunas empresas uruguayas -que ya trabajan hasta el viernes a mediodía con horas que son compensadas entre lunes y jueves- , para la gerenta del Departamento de consultoría en capital humano de KPMG, María Laura Volpi, sería difícil en Uruguay llegar a un régimen de jornadas laborales como el que se pretende en Chile.

"Algunas empresas han empezado a plantear la flexibilidad y se encontraron con limitaciones de la legislación; lo mismo ocurre con el teletrabajo", señaló.

Expuso que varias empresas que permitieron flexibilizaciones lo hicieron a pedido de los trabajadores. "Lo demandaban los empleados, lo planteaban como una condición para aceptar el trabajo y en esos sectores se avanzó bastante; pero pensando en el general de la industria y de los puestos de trabajo parece difícil", consideró la experta.

En Uruguay, los reclamos de los sindicatos no van tanto por acortar la cantidad de días trabajados a la semana, sino en reducir la jornada diaria, pasándola de ocho a seis horas.

Perú nos observa

Más allá en Perú, se preguntan ¿debería impulsarse una medida similar? Al respecto, el abogado laboralista Jorge Toyama respondió al medio Gestión que la actual legislación laboral de ese país ya permite fijar jornadas de 4 días de trabajo a la semana y 3 días de descanso.

No obstante, refirió que son pocas las empresas que aplican este tipo de jornadas. Lo usual es tener jornadas de 5 días o incluso 6 días a la semana.

Toyama refirió que sí podría impulsarse en el Perú jornadas de trabajo por 4 días a la semana, siempre y cuando se realice como en Chile, es decir, manteniendo el número global de horas a la semana en 48.

Pero en cambio, advirtió que si se reduce el número total de horas a la semana, ello afectaría a la actividad empresarial, pues se encarecería el costo laboral.

"El Perú no estaría preparado para eso. Si la reforma es trabajar menos horas a la semana, entonces las empresas tendrían que reducir el sueldo de los trabajadores, pues deberán contratar a más personas para cubrir las horas dejadas de trabajar por los otros", señaló.

Agregó que en Perú aún no se deberían reducir las jornadas de trabajo, debido a la baja productividad laboral.

"En algunos países de Europa se trabaja menos pues hay más productividad, formalidad y los niveles de sueldo son mayores. Para llegar a eso aún falta mucho tiempo", señaló.

En ello coincidió el economista José Carlos Saavedra, socio de Apoyo Consultoría. "En países nórdicos se es tan productivo que pueden tener un nivel de vida adecuado trabajando menos días a la semana. En Perú trabajar menos tiempo bajaría el nivel de vida de la población", refirió.

Explicó que la diferencia de productividad se da por un mayor nivel de educación, acumulación de capital y tecnología.

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