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Costa: “Todavía el daño estructural en la economía está contenido, aún tenemos una capacidad de recuperación importante”

La economista reconoce el alto nivel de incertidumbre producto del desconocimiento sobre el comportamiento del coronavirus, pero refuerza el escenario de repunte económico para 2021 en base a una reapertura gradual de la actividad.

Por: S. Valdenegro y R. Lucero | Publicado: Martes 30 de junio de 2020 a las 04:00 hrs.
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Foto: Archivo
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Nadie está ajeno hoy a la incertidumbre, angustia y dolor que va dejando la crisis sanitaria, social y económica en el país debido al Covid-19. Tampoco las autoridades, que no sólo han tenido que dar malas noticias sobre lo que viene, sino que adicionalmente actuar para minimizar el daño en la población. La consejera del Banco Central, Rosanna Costa, se hace eco del concepto de “humildad” al que aludió el presidente de la entidad, Mario Marcel, al presentar el sombrío Informe de Política Monetaria (IPoM) hace dos semanas.

“Es un buen resumen de la experiencia que enfrentamos. Demuestra que hay eventos que remecen y que requieren esfuerzos colectivos, colaboración y hacerse cargo del entorno y tener una mirada amplia”, reflexiona.

Y va más allá: “Ha habido algunos tropezones en el camino al desarrollo. En esta pasada, como país nos damos cuenta de que siempre estuvimos en la OCDE, pero en la cola de la OCDE, con ganas de hacer las cosas bien, pero todavía con camino por recorrer”.

Pero así como una crisis de esta magnitud nos muestra que “no somos un país desarrollado” y no podemos enfrentarla como tal, la economista resalta que también “revela que todo lo que hicimos en el camino ha sido valioso en términos de generar una institucionalidad que otros países no tienen, que nos permite disponer de espacios fiscales y monetarios que no en todas partes existe”.

Desde el punto de vista del Banco Central, subraya, se construyó una “institucionalidad y confianza” que les permite actuar de forma “muy contundente”.

“No quisiera entrar en el terreno de si falta reconocer lo hecho, lo que digo es que en esta instancia el Banco Central ha construido a través de su autonomía una institución técnica y que ha cumplido con su meta de estabilidad de la moneda y a la estabilidad financiera”, dice.

- En las proyecciones del IPoM plantearon un escenario que nos lleva a una caída similar a la crisis del 82. Incluso hablan de que podría ser peor.

- No son comparables. Si bien uno tiende naturalmente a comparar la magnitud con otras hacia atrás, hay que destacar que esta es tremendamente distinta y comparar no es útil.

Esta crisis no viene del sector financiero, como suelen ser las crisis grandes. Es una crisis que, dada esta paralización de la actividad para ir conteniendo el virus, produce un efecto muy fuerte en el interior de las empresas, donde se pierden ventas y, por lo tanto, hay un problema de caja muy fuerte. Ese problema se traspasa en el resto de la economía, porque hay dificultades para pagar remuneraciones, costos fijos, hay una demanda muy fuerte de crédito y una incertidumbre muy alta. En los hogares se genera una necesidad muy fuerte de ingresos, que también los pierden y cae el consumo en un ambiente de mucha incertidumbre. Entonces, el origen de la crisis es muy distinta y requiere soluciones distintas a las tradicionales.

“El desafío sigue”

- ¿Están tranquilos con lo que han logrado a la fecha o han visto complicaciones graves de liquidez?

- Al principio, vimos ventas masivas en el mercado, pues se cambiaban activos largos y riesgosos por otros más líquidos y se actuó conteniendo los spreads. Si yo comparo con el IPoM de marzo, tuvimos malas noticias de la economía local y también desde afuera, porque la magnitud del shock ha sido mucho más grande y la persistencia un poco mayor de lo que esperábamos.

Las medidas que tomaron los bancos centrales en todas partes -aquí también- contribuyeron a que en la parte financiera los impactos se mitigaran parcialmente y han disminuido los spreads, las tasas han vuelto a bajar, las bolsas se han recuperado, inyectamos la liquidez que el sistema necesitaba, pero siempre en un ambiente de mucha sensibilidad a las noticias.

Una segunda cosa valorable es que, desde el punto de vista del crédito comercial, a diferencia de otras crisis, éste está creciendo. Aquí se ha logrado que crezca. Contribuye a ello el rol de las garantías estatales, pues mitiga el riesgo de crédito, una variable hoy importante.

Pero, sin duda, las necesidades son muy grandes, no todos podrán sortearla como quisiéramos.

Pero el desafío sigue y creemos en un escenario construido sobre la base de que en el tercer trimestre vamos a tener cuarentenas poco a poco menos estrictas y que en el cuarto trimestre -y más adelante también- serán poco a poco menos intensas y eso permitiría una recuperación gradual de la economía. Pero el rango de incertidumbre de nuestras proyecciones hoy es mayor que el usual.

- Cuando hablan de la caída de 7,5% este año, ¿el principal riesgo es que las cuarentenas se mantengan en el nivel actual?

- Cuarentenas más intensas y más prolongadas nos acercan a una caída mayor dentro del rango propuesto. Si en cambio se liberan antes, nos movemos en sentido contrario. Eso dentro de los rangos de sensibilidad. Ahora, hay escenarios que son incluso más riesgosos y que nos podrían alejar de esos rangos, en ambas direcciones. Todo esto dependerá esencialmente de las necesidades sanitarias.

- ¿Como por ejemplo?

- Estas cuarentenas podrían ser incluso más duras y permanecer más tiempo. Una segunda ola de contagios nos puede llevar a escenarios de riesgo mayores. Mientras esto sea temporal y dentro de los rangos de sensibilidad delineados, uno se mueve en torno al escenario central en el cual la economía podría en 2022 volver a los niveles de Producto de fines de 2019.

El desconfinamiento no será un proceso lineal

- ¿Hoy ya ven daño estructural en la economía?

- El daño estructural tiene grados. Hoy, hay algunas empresas que lo están pasando muy mal y algunas probablemente no van a poder salir adelante. Todavía el daño estructural en la economía está contenido, aún tenemos una capacidad de recuperación importante y uno lo ve, por ejemplo, en que no hemos tenido quiebras masivas y está detrás del escenario de recuperación hacia adelante.

Pero bueno, esto es un proceso acumulativo, todos los esfuerzos están en tratar de atenuar ese efecto.

- ¿Cuánto le restará al crecimiento las cuarentenas en el norte?

- La minería tiene una incidencia del orden del 10% del PIB y no sabemos ni la magnitud ni la duración del efecto. Por ahora, la minería ha tratado de atenuar el impacto.

- Hay mucha incertidumbre en el mundo desarrollado respecto al proceso de desconfinamiento. ¿Cuán riesgoso lo ve, considerando que algunos países están echando pie atrás en sus reaperturas?

- Tanto para el escenario local como el externo, es probable que se pueda ir avanzando en una liberación de la actividad gradual con altos y bajos, probablemente van a aparecer focos y cuarentenas en algún lugar, pero más bien dinámicas. Probablemente, no será un proceso lineal, expedito, fácil, sin tropezones, pero apunta hacia una liberación gradual. Ese es el escenario central.

Pero sabemos muy poco del virus, hay tremenda incertidumbre. A lo mejor estos brotes son más intensos de lo que creemos, por lo tanto esto puede ser más lento. Pero también puede ser que la vacuna esté lista bastante rápido o que encontremos un mecanismo para convivir con el virus que sea menos costoso y puede que la recuperación sea más rápida.

- ¿Eso implica la conveniencia de que las medidas de estímulo, apoyo a los hogares y liquidez deben durar más tiempo?

- En el IPoM mostramos el escenario más probable y la incertidumbre que lo acompaña. En base a estos antecedentes hemos ido tomando las medidas que estimamos necesarias.

Al efecto, en la última RPM nos hicimos cargo del deterioro y de la necesidad de mayores acciones de parte del Banco Central. De ahí que abrimos una nueva Facilidad de Crédito por US$ 16.000 millones, con incentivos a que esta liquidez se oriente al crédito de pequeñas y medianas empresas y de otras instituciones no bancarias. Además se abre una línea de compra de activos por hasta US$ 8.000 millones que busca agilizar el crédito por otras vías.

Y seguimos de cerca la evolución. Si el escenario cambia y es necesario intensificar las medidas, se hará oportunamente.

"Si las condiciones se deterioran, vamos a seguir actuando"

- Ustedes han insistido en que hay que tomar medidas adicionales no convencionales. Hemos visto estos acuerdos que se han impulsado con la Reserva Federal y con el Banco Central de China. ¿Buscan estar preparados para escenarios que incluso ni siquiera imaginamos?
- Todo eso, tanto la línea con el FMI como este instrumento con la Reserva Federal, apuntan a que uno debe estar preparado para cualquier escenario. Eso no significa que sea lo que estamos esperando, pero hace una diferencia si el mercado sabe que tenemos todos esos instrumentos disponibles.
- Entonces, ¿no se agotó todo el espacio de maniobra? Ha habido esfuerzos importantes en materia monetaria y fiscal, comprometiendo cuantiosos recursos.
- Lo primero que anunció el banco fueron las líneas con las que entregamos liquidez a través de los REPO, hicimos ciertas recompras de nuestros títulos y compras de bonos bancarios, pero sobre ciertos márgenes de spread más altos para evitar ventas masivas. Esas operaciones totalizaron alrededor de US$ 8.000 millones.
Después, se anuncia la línea de facilidad de crédito con la banca, con una primera etapa de US$ 24.000 millones y se ha usado cerca ya más del 90% y su finalidad es entregar la liquidez, pero con la orientación hacia el crédito.
Adicionalmente, hemos ampliado los estímulos en la última reunión de política monetaria con la línea FCIC II, que agrega US$ 16.000 millones adicionales y, además, abrimos una línea de compra de activos por hasta US$ 8.000 millones.
Estamos hablando de cerca de 20 puntos del PIB en instrumentos de entrega de liquidez desde el Banco Central. Ese es un monto bien significativo, pero estimamos que es lo que la economía requería para atender esta tremenda demanda con liquidez.
- Y podría haber más...
- Con todo esto, no se han agotado los instrumentos. Si las condiciones se deterioran, vamos a seguir actuando en la medida que la economía lo requiera. El hecho de que la tasa de interés esté en un nivel mínimo técnico no ha sido un impedimento para seguir actuando con instrumentos de este tipo.
Desde el punto de vista fiscal, los montos también han sido importantes. Hay un paquete inicial para la crisis social de US$ 17.000 millones y ahora se suma el acuerdo con US$ 12.000 millones adicionales.
Estamos hablando de esfuerzos e impulsos sobre la economía en respuesta a una crisis particular y relevante. El objetivo es que ojalá podamos mitigar daños más profundos en la economía y podamos salir de mejor manera y más rápido de esta situación.

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