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Gonzalo Cordero, abogado UDI: “El discurso de Sichel se entendió como un repudio a cierta parte del electorado de derecha”

Experto en comunicación política y exsamurái de Lavín, asegura que las diferencias que marcó el candidato oficialista con Kast se explican por un asunto de estrategia electoral y no por distancias doctrinarias sustanciales.

Por: Rocio Montes | Publicado: Viernes 29 de octubre de 2021 a las 04:00 hrs.
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Foto: Archivo
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Rocio Montes

Existen al menos dos asuntos de fondo que Gonzalo Cordero, abogado y militante de la UDI, despeja casi al comenzar esta entrevista: votará por Sebastián Sichel en primera vuelta y respaldará a José Antonio Kast si pasa al balotaje: “La emergencia de Kast es real y no creo que haya en esto un mero artificio”, asegura sobre la posición expectante del candidato del Partido Republicano. Exsamurái de Joaquín Lavín –por el que trabajó en la primaria–, piensa que su sector debería mirar lo que le ocurrió a la Concertación para no cometer los mismos errores.

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Lo explica:

– La centroizquierda no fue capaz de procesar la emergencia del Frente Amplio desde su izquierda y renegó de su proyecto y mató su liderazgo: Ricardo Lagos. Ambas cosas fueron graves, lo están pagando muy caro y lo van a seguir pagando muy caro. La centroderecha debiera mirar ese ejemplo para no hacer lo mismo. La emergencia de Kast no debe significar la renuncia a un proyecto político que encarnan estos tres partidos –la UDI, RN y Evópoli– y la destrucción de sus liderazgos que el sector debe cuidar, proyectar y mantener. En ese sentido, los partidos de centroderecha deben observar la coyuntura actual mirando la urgencia, pero sin perder de vista la proyección y el largo plazo.

– ¿Y entonces?

– En lugar de hacer lo que hizo la centroizquierda, que fue anularse, la derecha debería pensar en integrarse en una mejor forma de convivencia y de coexistencia hacia adelante, sobre todo si Kast pasa a segunda vuelta. O, aunque no pase, porque ya ha tenido un resultado lo suficientemente exitoso.

– ¿Es posible esta integración? ¿Qué pasa con las diferencias entre la coalición oficialista y el Partido Republicano?

– Hay diferencias en el proyecto político más que en las ideas. Kast transmite varios conceptos que coinciden plenamente con Chile Vamos. Yo no veo en eso el problema. El problema está en que el proyecto de Kast se ve mucho más centrado en él, más personalista y menos institucionalizado. Su partido es nuevo, frágil, con pocos liderazgos, casi sin parlamentarios. El Partido Republicano es un partido homogéneo en todo. Chile Vamos, en cambio, tiene tres partidos que son bastante heterogéneos, una cantidad importante de liderazgos, experiencia de Gobierno, bancadas parlamentarias relevantes. Entonces, Chile Vamos tiene muchísimo mejor configurado un proyecto de largo plazo. Dicho de otra forma: Kast podría ganar solo, pero Kast no podría gobernar solo.

– ¿Cuáles son las ideas compartidas?

– La idea central de Kast del orden, del cumplimiento de la ley y del Estado de derecho calzan plenamente con el mundo de Chile Vamos. En eso hay una identidad muy grande. Creo que también hay una identidad grande en materia económico-social: Kast defiende el modelo de desarrollo, la economía libre y se para desde esta oposición.

– ¿Pero usted reconoce diferencias?

– En Chile Vamos hay un espectro mucho más diverso en eso que se llaman las materias valóricas. Existe una cantidad importante de gente que no tiene las convicciones que transmite Kast y que tampoco le da la misma relevancia dentro del proyecto. Y hay otro ámbito de diferencias: Kast plantea cosas que yo, en lo personal, estoy de acuerdo como objetivo, pero que considero políticamente inviables, como la rebaja tributaria que él está planteando. Sin embargo, ante la alternativa hegemónica de la extrema izquierda encarnada en Boric, las diferencias entre Chile Vamos con Kast son de matices.

– ¿Estas diferencias entre Chile Vamos y Kast no le parecen insalvables con miras a una segunda vuelta?

– No, por supuesto que no. No son diferencias insalvables. Al contrario, me parece que si hay una segunda vuelta entre Kast y Boric, sería una obligación política y ética para la derecha conciliar sus proyectos. Así como si hubiera una segunda vuelta entre Sichel y Boric.

– ¿Por qué va a votar por Sichel, cuando en su partido es donde ha estallado la fuga pública hacia Kast?

– Creo mucho en la institucionalización del poder y de la política y, por lo tanto, los partidos de Chile Vamos y la UDI debieran privilegiar la fidelidad a los procesos institucionales. La UDI participó en una primaria, llevamos nuestro candidato, yo lo apoyé, voté por él, le tengo un aprecio entrañable, pero perdimos. Y no por un compromiso forzado, sino por el valor que tiene respetar los procedimientos institucionales, soy partidario firme de apoyar institucionalmente a Sichel. Seguir en este proceso, sin perjuicio de que, en la segunda vuelta, si la elección se define entre Kast y Boric, no hay duda alguna de que hay que salvar las diferencias y apoyar a Kast sin reservas.

– Usted habla de matices entre las ideas de Chile Vamos y Kast, pero la noche del martes el candidato oficialista realizó una dura embestida contra el republicano. Habló de “la antigua derecha”.

– Fue un error. Yo no habría planteado las cosas en los términos que lo hizo Sichel. Entiendo que políticamente es razonable que él haya querido ponerle un corte a este “desangre”, porque seguir contestando a diario sobre los descolgados le impide entrar en lo indispensable. Pero por su forma, el discurso de Sichel se entendió como un repudio a cierta parte del electorado de derecha. Y esa no debiera ser la idea, porque podrían haber aún más descuelgue.

– En su discurso Sichel fue muy claro en marcar grandes diferencias con Kast…

– Tengo la impresión de que la necesidad de diferenciarse en un período de campaña –sobre todo cuando las encuestas te están diciendo que tú vas de retador, que Kast está arriba– es lo que lleva a ese discurso que extrema un poco la diferencia.

– ¿Era una jugada electoral más que un asunto doctrinario?

– Obviamente. Y me parece que debió haberlo dejado en este ámbito. Haberle agregado estas cuestiones doctrinarias, fue un error.

– Usted ha dicho que a la derecha le pasó un camión por encima por “carecer de un discurso que sostuviera sin complejos con claridad conceptual su visión de sociedad y un proyecto político consistente con aquella”. ¿Es Kast el que encarna más fielmente el alma del sector?

– Kast tiene un discurso que lo viene sosteniendo hace mucho tiempo y hay un valor en eso: no cambia sus posiciones con la popularidad o impopularidad. Ha sido muy consistente. Y la buena posición en la que está hoy día se debe en parte a eso. Y, efectivamente, cuando escucho a Kast tengo muchas coincidencias con él. Pero tampoco sería justo decir que Sichel ha sido un candidato que haya renegado de cuestiones fundamentales para el proyecto de centroderecha.

– ¿Está Kast abierto a los acercamientos con Chile Vamos?

– Va a estarlo. Si él pasa a segunda vuelta, frente a la posibilidad de ganar y frente a la responsabilidad de no perder, atendido el adversario, no me puedo imaginar que en el mundo de Kast, él mismo y su partido, no vayan a estar abiertos a generar algo más amplio.

– ¿A usted Kast no le parece ni ultra ni extremo?

– Kast no me parece ni ultra ni extremo. Lo conozco desde la universidad, de la Escuela de Derecho de la UC. Creo que es una persona de convicciones firmes, bastante frontal, honesto y leal en su manera de hacer política. De esa claridad justamente se ha construido una caricatura, la caricatura del Kast fanático. Y yo creo que eso no es así, él no es un fanático. Eso sí: hay algunas personas de su partido de las que no tengo la misma percepción.

­– Dados los conflictos en la derecha, ¿podría darse una segunda vuelta Boric-Provoste?

– Lo veo muy, muy, muy improbable. La candidatura de Provoste es una candidatura que, en el eje relevante de hoy, no tiene viabilidad.

– ¿La presidencial se definirá entre Boric y Kast, entonces?

– Todo cambia muy rápido. Pero, aunque es muy difícil hacer pronósticos, hoy todas las encuestas dicen lo que dicen.

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