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La partida de Boric: el tablero político que cierra una etapa de 32 años

El nuevo gobierno arranca con el mayor reordenamiento de poder desde el retorno a la democracia y una constituyente en marcha que -si se aprueba el texto en septiembre-, cambiará profundamente las instituciones del Estado.

Por: Rocio Montes | Publicado: Viernes 11 de marzo de 2022 a las 04:00 hrs.
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La delegación española llegó a Chile encabezada por el Rey Felipe VI.
La delegación española llegó a Chile encabezada por el Rey Felipe VI.

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Rocio Montes

El gobierno que arranca hoy en Chile, el de Gabriel Boric, debuta con particularidades no vistas en el país desde el retorno a la democracia en 1990. Llega a la primera línea del poder, La Moneda, una generación política que irrumpió en la escena hace apenas una década -en las protestas universitarias de 2010-, por lo que el recambio generacional se instala como uno de los principales elementos diferenciadores de la nueva administración. El presidente tiene 36 años y, con la excepción del ministro de Hacienda, Mario Marcel, el comité político estará integrado por el círculo estrecho del mandatario donde ninguno supera su propia edad (Izkia Siches tiene 36, Giorgio Jackson llega a la Segpres con 35, Camila Vallejo a la vocería con 33 y Antonia Orellana, la ministra de la Mujer, que tendrá oficina en el Palacio de gobierno, con 32 años se instala como la menor del gabinete). Es el mayor recambio de rostros que hayamos visto en las últimas tres décadas.

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Boric arriba a La Moneda con una nueva coalición. Llegó al poder arropado formalmente por Apruebo Dignidad, la alianza entre el Frente Amplio y el Partido Comunista, pero tuvo que ampliar su base de apoyo en la segunda vuelta presidencial hacia sectores moderados de centroizquierda, el llamado socialismo democrático. La nominación del gabinete en enero pasado, con la incorporación de socialistas en carteras clave –como Hacienda, Vivienda, Salud, Defensa o Desarrollo Social– materializaron su apuesta por la conformación de un nuevo bloque que sirva de plataforma para su gobierno. Sobre todo considerando que su conglomerado de origen, Apruebo Dignidad, solo cuenta con 37 de los 155 diputados y cinco senadores de los 50 escaños de la Cámara Alta en el próximo Congreso. Necesitaba sumar los 28 votos que la centroizquierda tiene en la Cámara Baja y los 13 que tiene en el Senado. Los resultados de este nuevo bloque, que no se oficializa con un nombre, comenzaremos a observarlos a partir de hoy tanto en La Moneda como en el Parlamento.

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El Presidente de Perú, Pedro Castillo, fue uno de los mandatarios que se reunió ayer con Boric.

La delgada línea del medio –alcanzar acuerdos amplios sin desencantar a su base de apoyo de izquierda– será uno de los desafíos del Presidente Boric, que ha experimentado en primera persona los desaires de sus propias filas ante decisiones complejas. Sucedió el noviembre de 2019 con el acuerdo por una nueva Constitución que Boric firmó y le causó fuertes problemas internos y, posiblemente, seguirá sucediendo a lo largo de su mandato: el Presidente no solo tendrá una oposición en la derecha, sino a su izquierda, que le cobrará la lealtad con el programa, como lo anunciaron hace meses algunos dirigentes del PC.

Uno de los hechos políticos que marcan este nuevo período será el regreso del Partido Comunista a la primera línea política de La Moneda, como no sucedía desde el gobierno de la Unidad Popular, cuando militantes de este partido llegaron a carteras de suma importancia, como Hacienda. Aunque la histórica colectividad llegó al Ejecutivo en 2014 en el segundo Gobierno de Michelle Bachelet, ninguno de sus militantes formó parte del comité político que acompaña al Presidente en sus decisiones de mayor relevancia. Con Vallejo en el ministerio de la Secretaría General de Gobierno termina, por tanto, un período de unos 50 años donde los militantes comunistas no llegaron al primer anillo de poder desde La Moneda. A la geógrafa la acompañarán compañeros de partido en las carteras de Trabajo y de Ciencias. Como nunca sucedió desde 1990, en tanto, hoy por primera vez un gobierno de centroizquierda llega sin un demócratacristiano en el gabinete.

El nuevo mapa político está marcado, de forma fundamental, porque el de Boric será un gobierno que arranca con una constituyente en marcha y a contrarreloj. La asamblea se desarma el 4 de julio, pero mucho antes, a fines de abril, la propuesta de texto tendrá que estar en manos de la comisión de armonización, que será la encargada de formar un texto integral. Por lo tanto, a la constituyente le quedan menos de dos meses de trabajo intenso para aprobar las normas y, según los expertos, hasta la fecha se ha aprobado un 25% de los artículos que conformarán el texto. Especialmente relevante será lo que se resuelva en breve el pleno con respecto al sistema político que sellará la suerte del Senado y a otros asuntos fundamentales como el modelo económico y medioambiente. Algunos elementos que ya forman parte del texto que se plebiscitará en septiembre generan una fuerte discusión, como el plurinacionalismo y el sello indígena que marca diferentes frentes, como los sistemas judiciales paralelos. El editor para Latinoamérica de The Economist, Michael Reid, ha dicho que, si el texto de la nueva Constitución es muy anticapitalista, será muy difícil que haya el crecimiento económico en Chile que el gobierno de Boric necesita alcanzar sus metas.

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Presentes de la serie Pokemón compartió el ministro de Estado para Asuntos Exteriores de Japón, Kiyoshi Odawara, con el futuro Presidente.

La economía

El Gobierno de Boric deberá hacer frente a una compleja situación económica que se comenzará a cristalizar con mayor fuerza a partir de los próximos meses. Los dos últimos años, por el contexto de la pandemia, la ciudadanía ha vivido en una especie de burbuja, con altos niveles de consumo por el retiro de los fondos para las pensiones y las ayudas sustanciales del Estado a un porcentaje amplio de la población. El analista político Max Colodro, director del magíster en Comunicación Política de la Universidad Adolfo Ibáñez, recordaba que “a los bolsillos de la gente fueron 80.000 millones de dólares, 50.000 millones de los retiros y 30.000 de las ayudas sociales que dio el Gobierno”. Con una persistente subida de la inflación y un deterioro sustancial de la economía mundial por la invasión de Rusia a Ucrania, el nuevo Ejecutivo deberá hacer frente a limitados recursos y, en paralelo, a las altas expectativas ciudadanas y a la mirada del mundo, que lo observa con atención. El papel del ministro de Hacienda será crucial para resolver la tensión, por lo que una de las metas prioritarias de la nueva administración será la mayor recaudación fiscal. Como el mismo Marcel lo ha recordado, con la reforma tributaria se busca obtener un 5% del PIB en “cuatro o cinco años, que es más que la suma de las dos grandes reformas que hemos tenido en democracia”.

Las dos crisis, en el norte y en el sur

Existen dos emergencias en Chile que esperan al gobierno. Por una parte, la crisis migratoria en el norte del país, con una tensión en escalada y una situación que parece insostenible, donde se comienzan a hacer frecuentes las demostraciones de malestar de la propia ciudadanía. Lo que ocurre en La Araucanía y en sus regiones vecinas, en tanto, se configura como otra bomba de tiempo. Cuando el 26 de marzo termine la vigencia del actual estado de excepción, el último empujado por el gobierno de Sebastián Piñera, habrá una primera gran prueba de fuego para la Administración que hoy debuta y especialmente para la ministra del Interior, Izkia Siches.

Gobierno feminista

Una de las principales innovaciones de la administración que arranca hoy en Chile es su declaración explícita de que tendrá un carácter feminista. Lo ha comenzado a materializar Boric desde antes de asumir, con la conformación de un gabinete donde 14 de los 24 ministerios estarán ocupados por una mujer y, por primera vez en la historia de Chile, llegará una política a Interior. No han sido las únicas señales. Algunas de gran simbolismo, como el nombramiento de la primera edecán mujer en Presidencia, se conjugan con otras de gran importancia política, como que el ministerio de la Mujer tendrá un lugar en el comité político por primera vez y las oficinas de la ministra Antonia Orellana estarán ubicadas en el Palacio de gobierno. Habrá una encargada de género en cada una de las carteras y todas las políticas públicas aspiran a tener una mirada feminista con miras a mayor igualdad. En términos legislativos, habrá prioridad para la Ley de Violencia Integral y asuntos polémicos, como el aborto, serán dejados en manos de la convención. Es una vuelta de mano de Boric a las mujeres que le dieron el triunfo en segunda vuelta y, en términos políticos, parte importante de su capital que necesita cuidar con miras a su popularidad.

Los ojos del mundo y, sobre todo los de la izquierda mundial, miran lo que ocurrirá en Chile a partir de hoy porque desde el extranjero se observa que lo que suceda en el país –el modelo Boric– podría irradiarse a otros lugares de la región: un gobierno que haga confluir a los distintos tipos de izquierda con una marcada apuesta por el feminismo, el ecologismo y, de paso, con un recambio generacional profundo. Por lo tanto, lo que haga esta Administración tanto en la interna como en la política exterior serán señales profundas y observadas con atención desde fuera de nuestras fronteras. Algunas de ellas se comenzaron a ver desde las últimas horas con la lista de invitados especiales de Boric al cambio de mando, donde convocó a la escritora nicaragüense Gioconda Belli (fuerte opositora del régimen de Ortega), el candidato presidencial de Colombia Gustavo Petro (opositor a Álvaro Uribe y simpatizante de Lula da Silva y Bernie Sanders) o Irene Montero (su amiga española, actual ministra de Igualdad, que milita en la formación hermana del Frente Amplio, Podemos). Es la primera gran pintura –aunque con trazo grueso– a lo que podríamos esperar en Relaciones Exteriores para los siguientes cuatro años.

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