Política

Beatrice Ávalos y la crisis de la PSU: “Si no se intenta dialogar, Chile se volverá ingobernable”

La investigadora y académica, Premio Nacional de Educación 2013, indica que las autoridades educativas pudieron haber intentado manejar antes la crisis con los dirigentes secundarios.

Por: Rocío Montes | Publicado: Viernes 10 de enero de 2020 a las 04:00 hrs.
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Foto: Rodolfo Jara
Foto: Rodolfo Jara

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Beatrice Ávalos, Premio Nacional de Educación 2013, se enfoca por estos días en la escritura de un texto de educación en inglés para una revista anglosajona. Trabaja casi siempre en su casa de Providencia –entre medio de bibliotecas repletas de libros–, pero al menos dos veces por semana llega hasta la sede del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile, de donde es investigadora, a pocas calles de la zona centro de las protestas en Plaza Italia. Su misma oficina queda a solo metros de la sede de la FECH, en cuyos patios funciona una enfermería de emergencia para los días de manifestaciones.

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La profesora de Historia y Geografía de la Universidad Católica de Chile y doctora en Educación por la Universidad de Saint Louis sigue produciendo activamente, mientras observa con atención el panorama chileno: “Es un momento histórico”, señala la autora de textos fundamentales, como el último que editó en 2013, “¿Héroes o villanos? La profesión docente en Chile”.

–¿Es de las que este momento le produce esperanza o preocupación?

–Al principio, quizás, era esperanzador. Yo creo que ese sentido de esperanza se reflejó en el acuerdo de los parlamentarios por una nueva Constitución. La nueva Constitución era como un símbolo grande, pero su importancia fue desapareciendo. Yo no sé si es porque estamos entrando a enero, pero se observa una “echada para atrás” del gobierno frente a lo que está ocurriendo. Yo no estoy diciendo que deba intervenir con una mano dura –creo que eso lo único que hace es empeorar todo–, pero sí se requiere una intervención en la discusión.

–¿Por ejemplo?

–Por ejemplo, con lo que ocurrió con la PSU. Estaba anunciado por los jóvenes que no les gustaba la prueba y que la iban a boicotear. Pero no hay ninguna conversación previa al momento. En cambio, se dice: “Vamos a asegurar los locales, no va a pasar nada”. Y nadie conversa para decir: “Bueno, esta es la propuesta de cómo vamos a enfrentar los cambios en la PSU”, porque se supone que todo el mundo piensa que sí debe ser cambiada. No hay conversación y dejamos que ocurra lo que ocurrió.

Ávalos recuerda que “los secundarios siempre han tenido una presencia interesante en los momentos históricos”. “Me acuerdo que en la época de la UP, entre los anti Allende hubo uno que nunca se me olvidó: Andrés Allamand. Salía a las calles y gritaba y hacía todo eso”, señala la académica, que realizó sus estudios secundarios en el Liceo 7.

Y vuelve al presente: “La primera manera de mirar lo que ocurrió es decir, ‘bueno, muchachos, dejen que sus compañeros den la PSU y discutamos la cosa después’. Pero por alguna forma de análisis, ellos decidieron no hacerlo. Y anteriormente, no hay un intento de conversación de parte de las autoridades ministeriales, que son las que tienen que enfrentar el tema de los estudiantes secundarios”.

–¿También los rectores pecaron de poco diálogo?

–Claro. El rector Aldo Valle y la ministra de Educación, Marcela Cubillos, debieron decir: “Hay que hablar con ellos, traerlos a una reunión”. Porque las protestas las anunciaron. No es que recién el lunes se haya producido esto. Ahora, yo no estoy excusando a los secundarios que intentaron boicotear la prueba.

Y profundiza:

–La discusión sobre si la PSU es el mejor instrumento es válida y hay que hacerla. La mayoría de los académicos estamos pensando que eso debiese ocurrir. Pero el parar la implementación de la prueba que hay una cantidad importante de estudiantes que quiere darla, no me parece bien. Son dos momentos: el hecho no es bueno, porque impide y actúa en contra de la decisión personal de los estudiantes que sí quieren dar la prueba. Desde esa perspectiva, es un acto violento. El tema, reitero, es: ¿se podía o no se podía haber manejado antes de que ocurriera? Yo creo que faltó ahí tomarle la seriedad a lo que podía pasar.

Las acciones judiciales contra estudiantes

–El gobierno denunciará los dirigentes de la ACES por la Ley de Seguridad del Estado…

–Es como buscarle solución al problema con la fuerza y post al hecho. Es cierto que esos estudiantes podrían volver a hacer lo mismo y yo creo que van a volver a hacer lo mismo, aunque tengan en su contra acciones judiciales. Es una manera de decir: “Señores, esto no puede ser”. Pero me parece que evidencia que no ha habido capacidad de manejar la situación antes. Se toma la medida que se debería tomar cuando una situación se vuelve totalmente inmanejable. Y las acciones judiciales contra estudiantes son complicadas.

–¿Por qué?

–Justamente porque son estudiantes, no son adultos.

–¿Aunque tengan 18 años?

–Aunque tengan 18 años. Están en período de formación y a esa edad no se analiza necesariamente todo.

–¿Cree realmente que haya sido posible dialogar con la ACES?

–Habría que hacer el intento. Si no se intenta dialogar, Chile se volverá ingobernable. Hay que gobernar y no puedes tener un país en que las autoridades deciden que no se puede conversar. Puede que no se llegue a ningún acuerdo y, bueno, entonces con mayor razón vamos a criticar y censurar, que es lo que se está haciendo en este momento: emprender acciones judiciales contra ellos. Pero la sensación que tenemos muchos es que no se va para ningún lado y no se sabe dónde todo esto va a parar.

–Sobre la PSU, ¿se debería reemplazar?

–Hubo en la época harta discusión sobre si era una buena cosa o no alinear la prueba de selección universitaria con el currículum. El cambio de PAA a PSU se hizo con buena intención: pensando que con eso se mejoraban las opciones de los estudiantes que tenían una educación muy amarrada al currículum, que en general son los grupos socioeconómicos más bajos. Si vas al Grange seguramente vas a tener un profesor estupendo que te va a mostrar miles de cosas y que quizá te va a mover la cabeza más que si te hacen memorizar solo el contenido. Se pensó en ese sentido, pero con el tiempo fue surgiendo la duda. Y hoy en día las opiniones indican que la PSU ha terminado segregando más. Hay que estudiar y ver qué experiencias y qué contextos son parecidos a los nuestros. El problema de Chile es que la demanda por la universidad es muy grande.

–Los dirigentes de las organizaciones de estudiantes reclaman: “De los 295.000 que dan la PSU solo el 41% entra a la universidad”. Dicen que todos quienes quieran entrar a la universidad deberían hacerlo...Pero ¿todos los estudiantes son capaces de terminar exitosamente una carrera?

–No. La entrada libre, como hace la Universidad de Buenos Aires, significa que al año dos cayeron la mitad de esos que entraron. Es decir, alguna selección hay que hacer. El problema es que nosotros hermos convertido a la educación universitaria en la única posibilidad valorada por la sociedad y eso es erróneo. La educación técnico-profesional y una buena educación terciaria no universitaria, hoy día está ofreciendo mejores condiciones salariales. Hoy un profesor de Historia no encuentra trabajo, porque sobran, por ejemplo. No podemos producir más profesionales de corte universitario de los que el sistema puede absorber. El concepto ‘Universidad para todos’ no tiene mucho sentido en Chile, porque no tenemos cómo emplear. Hay que trabajar más al interior de los liceos y de los colegios secundarios para que los estudiantes no vean como única opción de su vida entrar a una carrera universitaria.

–¿Es el instrumento –la PSU– el verdadero problema?

– El problema de fondo es que tenemos que mejorar la educación secundaria, eso es claro. La educación pública. Tenemos tremendas diferencias entre los colegios que trabajan con niveles socioeconómicos medios-bajos y los que no, aunque hay colegios que trabajan con niveles socioeconómicos medios-bajos que lo hacen muy bien. Y por ahí hay que empezar qué hace que un modelo funcione y que otro no.

–¿Qué es lo que hace que uno funcione y otro no?

–Tiene que ver bastante con el compromiso de los profesores. Yo soy bien reacia a hablar en público de que los profesores tienen “la culpa”. Eso es lo peor que se hace cada vez que hay un resultado malo. No es un tema de culpa, sino de preparación y condiciones de trabajo, que deben mejorarse todavía más. El liderazgo escolar es importante, pero debe descansar en un profesorado dispuesto, al que debemos entusiasmar. Los profesores no son culpables, sino conductores, que deben asumir con fuerza su misión.

El papel de Cubillos

–Si el problema de fondo es anterior –la educación secundaria–, ¿le parece correcto el nivel de inversión que se destinó a la gratuidad universitaria?

–El tema de la gratuidad es como el de la PSU: si no se hacía algo ahí, iba a estallar el grito popular igual. Tenías el mismo nivel de presión sobre el Estado, entonces, se responde ante una presión. Hay que responder a otras y a lo mejor el presupuesto, que ha aumentado bastante en educación, deba aumentar más.

–¿Desconocen los dirigentes secundarios los avances de las últimas décadas en materia educativa?

–Yo creo que no hemos avanzado lo que debiéramos. Cambian los gobiernos y cada uno empieza con su proyecto que lo va a distinguir, sin continuidad.

-¿Cómo valora el papel de la ministra Marcela Cubillos?

–En la propuesta educacional del presidente Sebastián Piñera se indicaba que se pondría mucho énfasis en la calidad de las escuelas y eso se oyó bastante fuerte en la época del ministro Gerardo Varela, aunque no era de él, sino del subsecretario, que es una persona muy conocedora del sistema educativo. Pero con el cambio ministerial, desaparece esto del horizonte y hay una sensación de que no está pasando nada hasta que aparecen los problemas que dan origen a la Ley del Aula Segura. Pero ese no es rol del ministerio de Educación: solucionar los problemas educativos mediante leyes. Los problemas educativos son mucho más complejos que lo que se puede escribir en una ley. Lo mismo lo que ocurre contra las parvularias…

–Eso ya en medio del estallido: vídeos de educadoras haciendo protestar a niños y niñas de pre-básica.

–Y nuevamente el ministerio lo soluciona con una ley. Pero lo que uno hace ahí es buscar una manera de trabajar con esa educadora de párvulo para aclararle cuál es su rol. A ver: me parece muy mal que un profesor se convierta en un adoctrinador de política o lo que sea. ¡Pero eso no lo soluciono con una ley! Me gustaría que se recobrara ese énfasis que tenía el programa de Piñera que era trabajar en la calidad de los procesos educativos de las escuelas.

–¿Cree que hay espacio para retomar ese rumbo, dada la contingencia?

–No es facil, pero se puede comenzar. En algún momento tenemos que tratar de darle término a lo que estamos viviendo, pero para eso necesitamos ideas. Si no tenemos ideas, el término va a ser simplemente el enfrentamiento de dos grupos antagónicos.

–¿Estaría a favor de que los exámenes PSU pendientes se rindan en centros militares?

–Es un símbolo que puede producir más rechazo. Claro que produciría un ambiente de más seguridad, con los cañores atrás, pero qué imagen…

–En el mundo entero se está poniendo en cuestión a las autoridades: desde los presidentes hacia abajo. Y eso incluye a la familia, a los profesores, a los rectores…¿Es posible pensar en sociedades sin autoridades?

–No creo que sea posible, necesitamos a la autoridad. Lo que pasa es que quizá la autoridad deba re-estudiarse a sí misma también. Los buenos profesores logran autoridad sin imponerla. Pero cuando la autoridad no logra comunicarse o establecer un buen vínculo comunicativo con quienes dirige, ahí es cuando se producen los problemas. Quizás el concepto de la “autoridad-autoritaria” que puede haber dominado el mundo es lo que está crujiendo. Las autoridades deben reflexionar acerca de sus roles. Y eso no es facil.

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