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Cinco viñas chilenas rescatan la producción de la cepa semillón

Aresti, Bouchon, Carmen, Casas del Toqui y J.A. Jofré están dedicadas a este proceso.

Por: Nidia Millahueique M. | Publicado: Viernes 6 de mayo de 2016 a las 04:00 hrs.
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En la década del ‘50, cerca del 75% de los viñedos de cepas blancas en el país correspondían a la cepa semillón. Sin embargo, la reconversión hacia las variedades más cotizadas en Estados Unidos y Europa, como sauvignon blanc y chardonay, durante los ochenta, redujo a tal nivel la presencia de este tipo de uva, que hoy no son más de 900 las hectáreas dedicadas a ella, lo que hace peligrar a este registro histórico de la viticultura de Chile.

En un esfuerzo por recuperar el protagonismo del semillón, las viñas Aresti, Bouchon, Carmen, Casas del Toqui y J.A. Jofré están produciendo vino a partir de estas viejas parras, que en algunos casos superan los 80 años.

“Esta cepa, al igual que el carignan, son parte de un capítulo que estaba pasando al olvido. Las hectáreas actuales de semillón equivalen al 0,5% de la superficie actual de viñas en Chile. O lo relanzábamos y le agregábamos valor, o era el fin de esta cepa emblemática para Chile”, explicó el gerente general de la viña Bouchon, Juan José Bouchon.

Claro que el rescate de esta cepa de piel dorada originaria del sudoeste francés, que se desarrolla en las regiones de O’Higgins y del Maule y sirve para hacer vino seco y dulce, se está haciendo a partir de técnicas modernas de vinificación, comentó el gerente general de la viña Aresti, Matías Rivera.

Pequeña escala

En viña Carmen esperan alcanzar una producción anual de 80 cajas. “Este número reducido de vinos se explica porque se debe tener un control importante sobre diversas variables. Su cosecha y proceso de elaboración son manuales y no mecanizados; cuenta con un proceso de vinificación que busca ser lo menos invasivo posible; y, al ser un vino tan específico, se necesita de una venta especializada”, precisó Sebastián Labbé, enólogo jefe la empresa.

En la viña Bouchon, en tanto, comentaron que el primer año produjeron unas 300 cajas y para el segundo, que corresponde a la cosecha 2015, la estimación asciende a las 500 cajas.

“En total, no crecemos a más de mil cajas, dada la limitación proveniente de usar uva de viñedos propios y de parras viejas”, dijo Bouchon.

Similar es la proyección que hacen en Casas del Toqui, donde al año esperan poner en el mercado del orden de 500 cajas de nueve litros, mientras que en viña Aresti la escala es aún menor pues en su primera producción no hicieron más de 200 cajas, lo que equivale a 2.400 botellas.

En este caso, precisó Rivera, el objetivo es velar por la exclusividad y la buena calidad del vino. La perspectiva en la viña J.A Jofré no dista demasiado, pues el plan es sacar al mercado unas tres mil botellas por año.

La escala reducida de la producción de esta cepa no es impedimento para que las viñas la consideren una alternativa de exportación. De hecho, Bélgica, China, Inglaterra, Brasil y Estados Unidos, además del mercado nacional, están considerados como destinos para estos productos.

“Las proyecciones están por verse ya que estamos recién relanzando esta cepa, pero estamos muy seguros que llegó nuevamente para quedarse. Las pocas cajas que se produjeron para venta este año están prácticamente vendidas”, adelantó Carlos Kinast, vocero de Casas del Toqui.

En tanto, en Viña Carmen y Aresti coincidieron en que dado que se trata de cantidades reducidas de vino, la idea es vender el stock disponible para cada vendimia.

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