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Patricio Meller: la formación técnico profesional de Chile carece de "pertinencia, calidad y articulación"

“Hay que replicar lo que hizo la minería en todos los sectores productivos”, afirma el presidente de Fundación Chile.

Por: | Publicado: Lunes 23 de octubre de 2017 a las 04:00 hrs.
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El presidente de Fundación Chile, Patricio Meller, tiene claro qué ocurre con la formación técnico profesional (FTP) del país de cara al mercado laboral: le falta "pertinencia, calidad y articulación". En los Liceos Técnico Profesionales (TP), en los Centros de Formación Técnica (CFT) y en los Institutos Profesionales (IP), lo que se enseña no corresponde a lo que requieren los empleos actuales y más aún, los futuros.

También falta cambiar las metodologías de enseñanza, pasar del profesor al frente de la clase por "aprender haciendo"; aplicar pruebas que evalúen los contenidos y la enseñanza; y lograr una articulación entre los liceos TP, CFT, IP y entidades de capacitación, porque falta una visión sistémica. "Se necesita una institucionalidad, como existe en Alemania, donde los estudiantes pueden decidir desde temprano, por ejemplo, ser especialistas en robótica y se preparan para ello", dice.

-¿Qué prácticas internacionales se pueden incorporar?

-En Inglaterra, desde hace 20, años el currículum de la formación técnico-profesional se diseña con la historia de las revoluciones tecnológicas. Y lo segundo, es incorporar la educación STEM- ciencia, tecnología, ingeniería, y matemáticas-, a la formación TP. Hoy agregaron la creatividad, STEAM, y el arte y la literatura son clave para desarrollarla. Están volviendo a leer a los clásicos y los niños deben aprender a tocar instrumentos desde primero básico.

-¿La formación técnico-profesional en Chile está enseñando las habilidades del siglo XXI?

-El pensamiento crítico, la creatividad, el trabajo en equipo y la comunicación oral y escrita son habilidades centrales. El problema es que hubo un error grave en dividir la enseñanza en científico-humanista y técnico-profesional. Los primeros deben saber cómo se aterriza la ciencia y los segundos, tener una formación abstracta y entender los fenómenos que estamos viviendo.

Un buen ejemplo es un curso de mecánica de un CFT en que el trabajo semestral era reparar en grupo un auto chocado, la prueba final era una carrera y el grupo ganador sacaba la nota máxima, esto tiene trabajo en equipo, desarmar la tecnología para entender cómo funciona e introducirle innovación y mejoras.

-¿Y cómo se integran las nuevas tecnologías?

-Es importante cómo aprenden los estudiantes, pero también cómo se actualizan los profesores en las nuevas tecnologías. También hay que educar a toda la sociedad para ver qué implican las distintas revoluciones tecnológicas, la robótica, nanotecnología, la biotecnología molecular, y qué gana la sociedad con ellas. Es lo que se llama la sociedad del aprendizaje.

-¿Y qué propone la hoja de ruta?

-Varias cosas, entre ellas, el modelo de competencias laborales, las que pueden ser transversales o sectoriales, aún está en discusión cuál es el camino, pero creo que hay que incorporar ambas. Respecto de lo transversal, todos los jóvenes deben dominar el mundo de la tecnología de información, hoy el lenguaje es digital y hay que aprenderlo. Lo segundo, conocer la logística de cada sector para hacer eficiente el proceso productivo, y lo tercero, entender contabilidad, conceptos básicos, por ejemplo, el costo.

Lo sectorial implica replicar lo que se hizo en minería donde se creó un Consejo de Competencias Laborales Mineras que identificó los requerimientos de fuerza de trabajo de esta industria; luego, definió perfiles para los puestos de trabajo técnicos y profesionales, y con estas definiciones ver quién y qué enseña.

-¿Cómo se supera la brecha entre lo que se enseñaza y se necesita?

-La brecha existe porque nunca han interactuado. Lo primero es aplicar el test del mercado, medir cuánto tiempo les toma a los egresados de los CFT encontrar trabajo y encuestar a los empleadores para ver cuán preparados están. Y en paralelo ver qué pasa con los centros que se han ajustado a las demandas.

Lo más eficiente es tomar a la minería como modelo de referencia, teniendo en cuenta que es un sector que está dispuesto a invertir en ello, pues el negocio minero requiere de una sofisticación tecnológica mayor para sacar cobre a mayor profundidad y baja ley. Las certificaciones son clave, pues si un trabajador está certificado se puede mover con mayor libertad.

-¿Cuál debería ser el estándar para estas certificaciones?

-Se necesita establecer un marco de cualificaciones que fije los estándares para los distintos niveles técnicos y especialistas. Una vez que se fije, es requiere crear instituciones certificadoras que califiquen estas competencias. Lo obvio es que existiera un estándar único, pero no veo problemas en que compitan diferentes, esto pasa también con las revoluciones tecnológicas, por cada nueva tecnología, alguien quiere establecer un estándar y que todos los sigan. Finalmente será el mercado el que resolverá el estándar.

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