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Jueves 23 de Marzo, 2017

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Falta de articulación afecta desarrollo de ingredientes funcionales

Según estudio de FIA, hoy existen diez ingredientes y aditivos con los que la industria podría proyectarse positivamente.

  • Por Alejandra Melo y Catalina Jofré
    Falta de articulación afecta desarrollo de ingredientes funcionales

    Con el fin de identificar oportunidades para dar valor a las exportaciones del sector agrícola, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) -agencia del Ministerio de Agricultura- adjudicó en 2014 la elaboración del estudio “Estrategia para el desarrollo de la industria de ingredientes funcionales en Chile” a la Fundación Wageningen UR Chile.

    El documento, que lanzó recientemente su primera edición, explora la capacidad del país para producir ingredientes funcionales que son componentes que al ser agregados a un alimento tienen un efecto positivo en la salud.

    Ocurre lo mismo en el caso de los aditivos especializados, los que se incorporan a alimentos para preservarlos o emplearlos como colorantes, endulzantes, espumantes, etc.

    Un consumidor moderno de alimentos saludables, junto con una gran población con necesidades específicas de alimentación por su rango de edad (niños y adultos mayores) o incluso debido a alergias alimentarias, son grandes alicientes para un mercado que a nivel mundial y en la actualidad supera los US$ 30 mil millones y se proyecta que a 2018 crezca a US$ 80 mil millones.

    María José Etchegaray, directora ejecutiva de FIA, revela que la investigación detectó diez productos específicos clave para el país por su disponibilidad, atractivo de mercado y posibilidades de desarrollo. Seis corresponden a ingredientes funcionales: EPA/ DHA (Omega -3), fitoesteroles, hidroxitirosol (polifenoles de oliva) y astaxantina, spirulina y fibra soluble (Betaglucanos de avena) y los otros cuatro restantes a aditivos especializados: alginatos, antioxidantes, antocianinas y licopeno y por último, saponinas.

    No obstante, como conclusión general y pese a que estos ingredientes o aditivos se encuentran en diferentes etapas de desarrollo, la necesidad de “un trabajo coordinado intersectorial” entre los actores involucrados en la industria es fundamental para su crecimiento y despegue.

    “Estamos en una etapa incipiente, hay empresas trabajando en el tema, algunas produciendo y otras exportando, pero en su mayoría enviando materias primas (...) vendemos, por ejemplo, mayormente las algas y no la spirulina, que es algo que hacen otros países”, explica Etchegaray.

    La intención es pasar de exportar sólo hojas de quillay, boldo o algas, a comercializar, al menos, extractos de estas a “mercados prometedores”. Entre ellos y como principal destino está Estados Unidos, por su fuerte demanda de suplementos alimenticios, seguido de Reino Unido y Alemania.

    La ejecutiva recalca que “es necesario promover relaciones virtuosas entre quienes proveen la materia prima, que son los productores y las empresas que las transforman”.

    Y añade que la falta de conocimiento entre ambos actores es una “falla de mercado”, por lo que a veces empresas compran materias primas disponibles en Chile.

    Para propiciar la sinergia entre los actores, FIA está llevando a cabo el concurso “Polos Territoriales de Desarrollo Estratégico 2017” financiado por el Fondo de Inversión Estratégica (FIE) del Ministerio de Economía, cuya primera convocatoria cierra el 24 de abril.

    Su objetivo es impulsar cuatro polos en torno a la transformación de productos agrícolas en materias primas de mayor valor y generar redes de cooperación y encadenamiento productivo entre agricultores, centros tecnológicos y empresas transformadoras.

    Para esto se asignará un total de $ 3.600 millones en tres años y solicitará conocer qué materias primas agrarias se producirán, garantizando la sustentabilidad de los procesos. “Tres años es poco tiempo, pero esperamos establecer capacidades de coordinación y articulación (...) encontrarse es de los aspectos más relevantes en términos de proyección”, afirma Etchegaray.

    A su parecer, esto puede marcar una diferencia a futuro en términos de desarrollo.

    Según el estudio de FIA, hay 96 empresas en Chile orientadas a la producción o exportación de ingredientes funcionales, de ellas solo el 7% comercializa más de una categoría. En un escenario donde el rango de precio por kilogramo (kg) se situó en 2014 entre los US$ 3 y los US$ 27, promediando US$ 6 por kg. Por lo tanto, queda mucho espacio por crecer. 

    La visión de los actores

    Regulación

    El presidente de la Comisión Desafíos del Futuro del Senado señala que para dejar de ser un país que sólo exporta commodities es necesario incorporar innovación, ciencia y tecnología y en especial en aquellas áreas donde Chile tiene potencial, como en alimentos funcionales, que bien podrían ser un impulso a la economía, afirma.

    No obstante, considera que para lograr crear esta industria, hace falta una política integral de alimentos que entregue las directrices de investigación y regule la calidad, naturalidad y efectividad para la salud de los ingredientes que se producen.

    "Hoy no hay investigación ni una visión ampliada del tema, se sigue pensando en exportar commodities. Además, la actual regulación es absurda, puesto que muchos de los alimentos que se venden como funcionales no lo son", comenta.

    Agrega que la Comisión Desafíos del Futuro buscará posicionar estos temas en el debate parlamentario ya que "de nosotros depende si seremos líderes en este ámbito".

     

    Oportunidades

    La directora de Desarrollo y Negocios en Alimentos de FCh, Olaya Cambiaso, reconoce el avance en materia productiva, sin embargo, plantea que hay falencias a nivel comercial de los alimentos e ingredientes funcionales.

    "Falta lograr mayor volumen y posicionarnos con una oferta variada de productos para tener más y mejores resultados en términos de valor agregado y diversificación de mercado", comenta la experta.
    Cambiaso indica que si bien hoy los volúmenes son incipientes, están respondiendo a una demanda creciente. A ello, suma la necesidad de superar la brecha de capital humano -avanzado y técnico- de este sector.

    "La difusión de oportunidades para la industria de alimentos chilena debiera darse con más énfasis en las universidades y los centros técnicos, para que los jóvenes sepan que hay un espacio, que es un mercado que va a seguir creciendo, dinámico, que las tendencias demográficas van a hacer que la población demande cada vez más estos productos, de aquí a 10 años", afirma.

     

    Coordinación

    Para la académica de la facultad de Agronomía de la Universidad Católica (UC), en Chile la investigación es de alto nivel, principalmente por la materia prima disponible y las capacidades tecnológicas y científicas instaladas. No obstante, considera que hasta ahora la investigación ha estado atomizada en distintos grupos.
    "Hay poca vinculación entre las necesidades de la industria y la investigación científica, falta comunicación entre los requerimientos y las capacidades de los centros de investigación", explica.

    Plantea que falta dar respuesta a las demandas concretas de la industria, que la vuelvan más aplicable y se traduzcan en productos que sean comercializables y al alcance de los consumidores. "Este es el gran desafío que tenemos como país", afirma.

    Destaca instancias como el programa Tecnológico Estratégico, que promueve la investigación, desarrollo e innovación en ingredientes funcionales y aditivos naturales y materias primas, y la creación del CeTA, que impulsa la alianza entre la academia y el mercado.

     

    apoyo público

    El director de Innovación del Programa Estratégico Nacional Transforma Alimentos, de Corfo, señala que este rubro es parte de uno de los 11 programas que el gobierno está ejecutando como prioritarios para impulsar la competividad del país, en este caso, para agregar valor a los envíos.

    Tras compararse con países similares en términos de cantidad de hectáreas de cultivo y disponibilidad de materias primas, se percataron que había una oportunidad importante para dotar de valor agregado a las exportaciones, en los alimentos saludables y el sub sector de funcionales.

    "A 2025, la meta es aumentar la exportación alimentaria de los actuales US$ 18 mil millones a US$ 32,2 mil millones. Para lograrlo, hay que crecer a una tasa de 5% al año y son justamente los productos saludables e ingredientes funcionales los que crecen a mayor ritmo, incluso a 10% anual", afirma Rossier.

    Añade que en el marco del programa Transforma Alimentos, están iniciando cinco proyectos para desarrollo tecnológico para la industria de alimentos, con un costo total de cerca de $ 18.784 millones, de los cuales Corfo aporta cera del 70% ($ 13.150 millones). Uno de ellos es exclusivamente para el "desarrollo de ingredientes funcionales y aditivos naturales especializados".

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