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Sábado 29 de Abril, 2017

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China busca fortalecer su apuesta de liderazgo global con la cumbre de la Nueva Ruta de la Seda

El evento agendado para mayo reunirá a representantes de 110 países, pero se destacará por la ausencia de líderes occidentales.

  • Por María Akbulyakova
    China busca fortalecer su apuesta de liderazgo global con la cumbre de la Nueva Ruta de la Seda

    Aprovechando un buen momento, la segunda economía mundial y potencia militar, China, está tomando nuevos pasos en su apuesta por el liderazgo global, a medida que la amenaza de una guerra comercial con EEUU se aleja y las proyecciones del crecimiento mejoran.

    Con la aparición del nuevo presidente de EEUU, Donald Trump, en la arena internacional con su retórica proteccionista, el gigante asiático, sorprendentemente, se convirtió en principal defensor de libre comercio y globalización.

    El mandatario chino, Xi Jinping, estableció el tono del Foro Económico Mundial de Davos en enero. Ahora, con Trump retrocediendo en su promesa de proclamar al país como manipulador de divisas y el FMI subiendo sus proyecciones de crecimiento a 6,6%, China apuesta por la Cumbre de la Nueva Ruta de la Seda agendada para el 14 y 15 de mayo.

    Por un liderazgo global

    El presidente Xi Jinping impulsó la iniciativa “Una franja, una ruta” (OBOR, su sigla en inglés) –que busca unir con nueva infraestructura a Asia, África y Europa– en 2013. El proyecto ya suma nuevos puertos, vías férreas, carreteras y zonas industriales y más de US$ 18.500 millones en inversiones.

    Sin embargo, la Nueva Ruta de la Seda, su otro nombre que hace referencia a una red de rutas comerciales organizadas a partir del negocio de la seda china desde el siglo I a.c. particularmente atrajo la atención mundial en los últimos meses.

    “El mundo de hoy necesita una plataforma abierta e inclusiva para reunir recursos y enfrentar los desafíos de globalización”, dijo el martes el ministro del Exterior chino, Wang Yi.

    Sus declaraciones llegaron el mismo día de la visita del vice presidente estadounidense, Mike Pence, a Japón para conversaciones comerciales, en una nueva apuesta de la administración Trump por favorecer las relaciones bilaterales ante los acuerdos multinacionales.

    Los nuestros y los otros

    Mientras tanto, las autoridades chinas siguien delineando los detalles para su evento geopolítico más importante del año. Esta semana se anunció la lista de participantes de la cumbre: representantes de 110 países, incluyendo 28 jefes del estado, atenderán el evento. Entre ellos, el presidente ruso, Vladimir Putin, el mandatario turco, Recep Tayip Erdogan, la presidenta Michelle Bachelet además de los líderes de Pakistán, Camboya, Myanmar, Malasia, Kazajstán e Indonesia.

    Sin embargo, sólo asistirá uno de los líderes del G7, el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni.

    La primera ministra británica, Theresa May, anteriormente mencionada entre los participantes, no estuvo en la lista final, causando especulaciones de que Occidente está boicoteando la iniciativa china por preocupaciones sobre el propósito real de ésta.

    A fines de marzo, en su visita a Australia, el primer ministro chino, Li Keqiang, buscó comprometer al gobierno australiano con participación en el proyecto, pero sin lograrlo. Aunque China es el mayor socio comercial australiano, el país-continente es también un gran aliado estadounidense en la región.

    Las autoridades del gigante asiático rechazaron pretextos políticos. “Es un acuerdo positivo de cooperación y no queremos politizarlo. Es una plataforma que todos toman en cuenta, apoyan y esperan participar”, aseguró Wang.

    Mientras tanto, los líderes de algunos países latinoamericanos –como Chile y Argentina– lejanos a la región de la Ruta, también confirmaron su participación. “Todos quieren ser amigos de China ahora que Trump está en poder”, dijo un diplomático asiático en Beijing.

    Grandes inversiones

    Más allá del discurso político, la cooperación china con Asia y Europa en el marco de OBOR está aumentando su ritmo.

    Así, el país gastó desde 2013 US$ 1.820 millones en el llamado Corredor Económico China-Pakistán (y planifica llevar la cifra a US$ 55.000 millones), sobrepasando casi cuatro veces el volumen de inversiones estadounidenses, por años el principal auspiciador del país.

    En Europa, también suma nuevos proyectos: a principios de mes, un primer tren de carga partió desde el Reino Unido hacia China para cortar a la mitad, hasta tres semanas, el tiempo habitual de entrega marítima. Será el país europeo número quince en tener un vínculo ferroviario directo con el gigante asiático después del lanzamiento de OBOR.

     

    PROYECTO EN NÚMEROS

     

    Fondo de la Ruta de la Seda con capital de US$ 40.000 millones y Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura con capital de US$ 100.000 millones y 70 miembros, para financiar proyectos.

    56 zonas de cooperación con más de 20 países y más de US$ 18.500 millones invertidos.

    6,3 billones de yuanes (casi US$ 1 billón): valor del comercio chino con países de la Ruta.

    US$ 26 billones son las necesidades de inversión en infraestructura de 45 países en desarrollo de la región hasta 2030, según el Banco Asiático de Desarrollo.

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