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Cuba: esfuerzos para atraer inversión extranjera no dan fruto

El fuerte control estatal y la burocracia, además de las sanciones de EEUU, continúan desalentando a las empresas.

Por: | Publicado: Lunes 5 de junio de 2017 a las 04:00 hrs.
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Cuba ha hecho un esfuerzo sostenido para atraer más Inversión Extranjera Directa (IED) durante la última década.

La Ley de Inversión Extranjera de 2014, basada en la legislación de los años ’90, abrió la isla al capital extranjero por primera vez desde la revolución de 1959.

A excepción de salud, educación y defensa, la IED es legal en todos los sectores de la economía cubana. El impuesto corporativo es sólo de 15%, la protección de la inversión ha sido reforzada y los gravámenes sobre la repatriación de las ganancias son menos onerosos que en la mayoría de los países latinoamericanos. Sin embargo, el fuerte control estatal y la burocracia, así como las sanciones de EEUU, continúan desalentando a muchos inversionistas.

Abriendo las puertas

Cada año La Habana publica un documento, el Portafolio de Oportunidades para la Inversión Extranjera, que delinea los sectores y los proyectos disponibles para las empresas. La última edición apunta 395 proyectos en industria, energía, telecomunicaciones, minería, información tecnológica, biotecnología y otros. Combinados, los proyectos ascienden a inversiones deUS$ 9.500 millones; Cuba apunta a atraer al menos US$ 2.000 millones en IED cada año.

Sin embargo, a pesar de las celebradas inversiones de empresas como la tabacalera brasileña Souza Cruz (US$ 100 millones), de la suiza Nestlé (US$ 50 millones) y de la angloholandesa Unilever (US$ 35 millones), la isla está aún muy lejos de su objetivo.

Desde marzo de 2014 a noviembre de 2016, 83 nuevos proyectos fueron aprobados, por un valor de US$ 1.300 millones, según cifras oficiales. Esto equivale a cerca de US$ 500 millones al año.

Obstáculos por venir

Sin embargo, muchas de las principales restricciones históricas sobre el clima de inversión –entre ellas el dominio de la economía por parte del Estado, la incertidumbre política y los desequilibrios monetarios– seguirán siendo problemas a largo plazo. El ritmo de la economía doméstica y las reformas estructurales iniciadas en 2011 en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, que nunca fue particularmente rápido, no se han acelerado debido a la profundización de los problemas económicos relacionados con la sequía de flujos comerciales y de inversión de Venezuela. Una rápida liberalización del mercado no parece probable.

Además, incluso con el alivio de algunas sanciones comerciales estadounidenses y de otras medidas de la administración Obama, las restricciones aún más radicales sobre la inversión de EEUU en Cuba siguen siendo un importante obstáculo para el crecimiento de la IED en la isla.

Con Donald Trump ahora como presidente, hay riesgo de que las políticas de Obama hacia Cuba sean al menos parcialmente revertidas.

Dicho esto, el entorno global de inversiones en Cuba podría avanzar gradualmente a medida en que las reformas económicas y regulatorias avancen lentamente.

El país probablemente no alcanzará su objetivo de IED por algún tiempo, pero las entradas anuales seguirán creciendo. Si las restricciones de EEUU fueran aún más flexibles, que EIU considera probable a largo plazo, tales ingresos podrían ser sustancialmente más altos.

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