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Desconcertantes precedentes para el mundo de hoy

Los acontecimientos no evocan la década de los ‘30 sino el período anterior a la Primera Guerra Mundial.

Por: Martin Wolf | Publicado: Miércoles 27 de noviembre de 2019 a las 04:00 hrs.
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Foto: Bloomberg
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La historia no se repite, pero a menudo rima. Este comentario se atribuye recurrentemente y de forma incorrecta a Mark Twain. Pero es bueno.

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La historia es la guía más poderosa para el presente, porque le habla a lo que es permanente en nuestra humanidad, especialmente las fuerzas que nos conducen hacia el conflicto. Dado que el mayor evento geopolítico actual, por lejos, es la creciente fricción entre Estados Unidos y China, es esclarecedor mirar hacia atrás a eventos similares en el pasado.

En un libro que invita a la reflexión, Destined for War, Graham Allison de Harvard comenzó con el relato de la guerra del Peloponeso por Tucídides, el gran historiador ateniense del siglo V A.de C. Sin embargo, me enfocaré en las tres épocas de conflicto de los últimos 120 años. De ellos hay mucho que aprender.

Revisión de los conflictos

El conflicto más reciente fue la Guerra Fría (1948-1989) entre un Occidente liberal democrático, liderado por Estados Unidos, y la Unión Soviética comunista, una versión transformada del imperio ruso previo a la Primera Guerra Mundial.

Este fue un gran conflicto de poder entre los principales vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Pero también fue un conflicto ideológico sobre la naturaleza de la modernidad. Occidente finalmente ganó. Lo hizo porque la escala de las economías occidentales y la velocidad de los avances tecnológicos superaron ampliamente a las de la Unión Soviética.

Los súbditos del imperio soviético también se desencantaron con sus gobernantes corruptos y despóticos, y el propio liderazgo soviético concluyó que su sistema había fallado. A pesar de los momentos de peligro, especialmente la crisis de los misiles cubanos de 1962, la Guerra Fría también terminó pacíficamente.

Yendo más atrás, llegamos a los años de entreguerras. Este fue un interregno en el que fracasó el intento de restaurar el orden previo a la Primera Guerra Mundial, EEUU se retiró de Europa y una gran crisis financiera y económica, originada originalmente en EEUU, devastó la economía mundial.

Fue una época de conflictos civiles, populismo, nacionalismo, comunismo, fascismo y nacionalsocialismo. Los ‘30 son una lección permanente sobre la posibilidad del colapso democrático una vez que las élites fracasan. También son una lección de lo que sucede cuando los grandes países caen en manos de lunáticos hambrientos de poder.

Y yendo aún más atrás, llegamos al período decisivo de 1870-1914. Como Paul Kennedy apuntó en su clásico libro The Rise and the Fall of the Great Powers, en 1880, el Reino Unido generó 23% de la producción manufacturera global. Para 1913, esto había caído a 14%. En el mismo período, la participación de Alemania aumentó de 9% a 15%. Este cambio en el equilibrio europeo condujo a una catastrófica guerra de Tucídides entre el Reino Unido, un ansioso poder de status quo -especialmente una vez que los alemanes comenzaron a construir una flota moderna- y Alemania, una resentida en ascenso.

Mientras tanto, la producción industrial de EEUU pasó de 15% a 32% de la del mundo, mientras que China cayó en irrelevancia. Acto seguido, la acción estadounidense (en los grandes conflictos del siglo XX) y la inacción (en los años de entreguerras) determinaron los resultados.

El mundo de hoy

La era actual es una mezcla de los tres. Está marcada por un conflicto de sistemas políticos e ideología entre dos superpotencias, como en la Guerra Fría; por una disminución de la confianza post-financiera en la política democrática y la economía de mercado, así como por el aumento del populismo, el nacionalismo y el autoritarismo, como en los ‘30; y, lo que es más significativo, por un cambio dramático en el poder económico relativo, con el ascenso de China, como pasó con EEUU antes de 1914. Por primera vez desde entonces, EEUU enfrenta un poder con un potencial económico superior al suyo.

El período previo a 1914 terminó en una guerra catastrófica, al igual que el período de entreguerras, aunque con un resultado relativamente exitoso posterior a 1945. La Guerra Fría terminó en un triunfo pacífico. Ahora, el mundo enfrenta desafíos que fácilmente coinciden con los de los períodos anteriores. Entonces, ¿qué lecciones debemos aprender de estas épocas?

Quizás la más obvia es que la calidad del liderazgo es importante. Las capacidades e intenciones del presidente Xi Jinping son lo suficientemente claras: está dedicado al dominio del partido sobre una China resurgente. Pero el sistema político del mundo occidental, y especialmente de EEUU y el Reino Unido, las dos potencias que arrastraron al mundo durante los ‘30, está fallando. El liderazgo errático del presidente Donald Trump recuerda el de Alemania bajo el Emperador Guillermo II. Sin un mejor liderazgo, Occidente y el mundo en general están en serios problemas.

Otra lección es la importancia primordial de evitar la guerra. El profesor Allison describe bien cómo las sospechas mutuas impulsaron el viaje a la guerra en 1914. Es aún más crucial para EEUU y China evitar el conflicto frontal ahora. Ese fue el gran éxito de la Guerra Fría. Pero la disuasión nuclear puede no ser suficiente.

Sin embargo, quizás la conclusión más importante es que evitar otra catástrofe es insuficiente. No podemos permitirnos los viejos juegos de rivalidad de gran poder, por inevitables que parezcan. Nuestros destinos están demasiado entrelazados para ello. Una visión de suma positiva de las relaciones entre Occidente, China y el resto tiene que volverse dominante si queremos gestionar los desafíos económicos, de seguridad y ambientales que enfrentamos.

La humanidad tiene que hacerlo mucho mejor que antes.

Hoy, eso debe parecer una fantasía, dada la calidad del liderazgo occidental, el autoritarismo en China y la creciente ola de sospecha mutua. Pero debemos intentarlo. Tenemos que gestionar esta nueva era difícil estratégicamente. De nuestra capacidad para hacerlo, dependen todos nuestros futuros ahora.

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