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Agosto

Padre Raúl Hasbún

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En Chile somos los octogenarios los que ansiamos pasar agosto. Pero el TC decidió, el 21 de agosto, que dependerá de la libre elección de una mujer madre el que su hijo llegue a disfrutar la vida en libertad de nuestro setiembre florido y primaveral. Por esos seis votos morirán los hijos y morirán espiritualmente sus madres: el Síndrome Post Aborto (SPA), lejos de ser una hidroterapia para relajarse, reenergizarse y reconectarse con la propia identidad, se instala como clavo porfiado en la conciencia de la mujer que atentó contra su vocación de cuna y santuario de la vida.

Esas seis sentencias de muerte fueron dictadas en la calle Huérfanos, así llamada por albergar una inmensa casona que asistiría a cuatro mil mujeres condenadas a morir por una epidemia de cólera. Si ellas van a morir, que al menos sus hijos tengan un hogar digno, razonó y obró un generoso donante. Y la amplitud de su corazón en favor de la vida mereció que la calle lleve hasta hoy el nombre de Huérfanos. Paradoja cruel: desde esa misma calle se autorizó, por seis votos, dar muerte a las madres y a sus huérfanos.

Nueve años antes, el TC había sentenciado inapelablemente: “Queda claro que, para el Constituyente, el embrión o el nasciturus es persona desde el momento de la concepción, y que como ha señalado el Comité de Derechos Humanos de la ONU, el derecho a la vida es el derecho supremo, respecto del cual no se autoriza suspensión alguna, NI SIQUIERA EN SITUACIONES QUE PONGAN EN PELIGRO LA VIDA DE LA NACIÓN”. Claro: por ese tiempo, el TC funcionaba en la calle Santo Domingo.

El Ministerio de Salud -denunciado por el Obispo Bacarreza para que cambie su nombre, que en latín significa “al servicio de la salvación de vidas”: jurada razón de ser de la profesión médica- estima que “dos mil mujeres requerirán abortar por violación, 500 por inviabilidad fetal, y 50 por riesgo de vida de la madre”. Generosamente, la ley abortiva destina $ 5 mil millones para el primer año de implementación. Pero el “Ministerio de Salud” dice contar ya con fondos para equipamiento y contratación de profesionales “instalados en cada localidad”. Los fondos que no existieron para impedir la muerte de al menos 15 mil enfermos condenados tras dos años de inútil espera, están ya disponibles para asegurar que ninguna mujer se vea privada de su “reconquistado derecho” a matar al hijo que en su vientre espera nacer en pocos meses. Y la Presidenta del Colegio Médico asegura que el trámite será tan sencillo y expedito como llamar por teléfono a una Isapre y preguntar dónde hay mejor cobertura para operarse de apendicitis.

Desde el 21 de agosto, Chile es un Estado tirano: Juan Pablo II, Evangelium Vitae, 20

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