Cartas

De símbolo político a instrumento de gobernabilidad

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Señora Directora:

Se suele decir que las constituciones modernas cumplen propósitos simbólicos e instrumentales. Los primeros refieren al grado de reverencia que una sociedad le atribuye a dicho documento en cuanto símbolo de unidad e identidad. Los segundos refieren a su función de guía y control del poder político, canalizando procedimentalmente la toma de decisiones públicas.

Al perderse el valor simbólico, como mostraría el holgado triunfo del Apruebo, ni la mejor técnica regulativa que pudiesen reflejar sus disposiciones será capaz garantizar la autoridad de una Constitución. Para que la elaboración de la nueva Constitución sea capaz de darnos gobernabilidad hacia el futuro ahora es el tiempo de las instituciones.

Por de pronto, de las electorales, incorporando a quienes se vieron impedidos de sufragar a causa de la pandemia. Y también de la organización del debate al interior de la Convención, por medio de reglas aún no escritas que permitan la reflexión pausada de esa suerte de regateo entre tradición e innovación constitucional. Parafraseando a Andrés Bello, para que una futura Constitución que esperamos saudar con aclamaciones y juramentos no termine siendo escupida por su inutilidad.

Pablo Fuenzalida

Investigador Centro de Estudios Públicos CEP

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