Cartas

¡Íbamos a ser ricos!

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Señora Directora:

Somos un país de riquezas y hábiles administradores que vemos oportunidades en los desafíos. Así fue con el salitre, el oro blanco que entre 1879 y 1930 fue el sueldo de Chile. Estábamos tan concentrados en extraer las riquezas de la tierra, que no vimos que, al controlar el mercado y el precio, alguien más buscaría una solución distinta: la invención del salitre sintético. Así terminó la fiebre del oro blanco, con crisis económica y oficinas salitreras cerradas.

¿Aprendimos la lección? Hace ya un tiempo que encontramos otro oro blanco: el litio. Movilizó a emprendedores; las empresas existentes negociaron mayores cuotas de explotación; CORFO prometió riquezas y prosperidad e hizo llamados internacionales para invitar a su explotación; los congresistas se comprometieron a sacar leyes ad hoc.

¡Íbamos a ser ricos! Pero el mundo no funciona así. El desarrollo de las baterías eléctricas no esperó a que nos pusiéramos de acuerdo. La realidad es que el litio no era el futuro de Chile, aunque sí una buena fuente de riqueza y prosperidad, pero sólo si la desarrollábamos con inteligencia.

El Estado de Chile comprometió reglas para la explotación en conjunto con privados, lo que sigue siendo una promesa que lleva más de nueve años incumplida, principalmente por disputas ideológicas.

Ahora, el gran tema energético es el hidrógeno verde, la apuesta de Chile para las próximas décadas. El Gobierno anunció una estrategia nacional para convertirnos en el productor más eficiente del mundo al 2030, una mesa público-privada para determinar formas, impuestos, cuotas y tantos temas necesarios.

Es de esperar que esta vez se den con rapidez las condiciones para que la asociatividad público- privada florezca, permitiendo un crecimiento sustentable de nuestro país. Así no tendremos una triste historia que se repita.

Federico Rodríguez

Abogado, socio líder área Recursos Naturales de Baraona Fischer & Cía

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