Andrés Meirovich

Concentración económica versus innovación

Andrés Meirovich Managing Director Genesis Ventures @ameirov

Por: Andrés Meirovich | Publicado: Martes 11 de agosto de 2020 a las 04:00 hrs.
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Desde 2009 se conoce a Israel como la Start Up Nation, la cuna del emprendimiento mundial con centenares de empresas naciendo todos los años y con más startups per cápita en el mundo.

Sin embargo, la sensación al interior del país era diametralmente opuesta hace unos años. Según The Economist, en 2014 se estaban incubando muchos problemas. Por un lado, el impacto de los emprendimientos en la creación de empleos disminuía año a año (pasando del 10,7% de la fuerza laboral al 8.9% el 2013) y el costo de vida de la canasta básica había aumentado, siendo un 20% más alto que países comparables. El financiamiento a empresas emergentes era en una etapa demasiado temprana (80% versus 52% en USA) y éstas no alcanzaban a escalar, pues eran adquiridas o simplemente quebraban. Muy pocas startups llegaban a listarse en la bolsa y solamente una estaba entre las 500 más grandes de Israel (Teva Pharmaceutical).

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Desde el inicio de los 90 Israel había impulsado una serie de privatizaciones de empresas públicas, debido al fracaso del sistema socialista que imperaba en ese tiempo. Así se llegó a una alta concentración económica, en donde 24 grupos empresariales controlaban la mayor parte de las empresas listadas en bolsa, que se enfocaban en recursos naturales y tenían un sistema piramidal de liderazgo. Existía un mercado del crédito mucho más desarrollado que el mercado de capitales.

¿Hasta aquí les suena una historia conocida?

A inicios de la actual década, y en un movimiento liderado por el periodista/economista Guy Rolnik (actualmente profesor de Chicago) se puso en el debate público la importancia de crear una legislación pro-competencia. Uno de los puntos más relevantes era prohibir que un mismo grupo empresarial tuviese inversiones en empresas productivas y también en instituciones financieras, ya que se comprobó que esto limitaba el surgimiento de nuevas empresas.

En diciembre de 2013, el Parlamento Israeli aprobó la ley de forma unánime. Para hacerlo de buena forma, se les dieron seis años a los grupos empresariales años para cumplirla, así podrían vender de buena forma y no sentirse como en una expropiación. Otros aspectos relevantes que se aprobaron fueron nuevos tipos de visas para facilitar que los extranjeros vivan en Israel y la creación de un fondo estatal (financiado por un royalty de la industria de gas) para proporcionar capital a las empresas emergentes de alto crecimiento.

¿Cuál fue el impacto? Según Forbes, 2019 fue un año récord para Israel en términos de capital para emprendimientos, aumentando cuatro veces los montos invertidos para la fase de escalamiento desde que se promulgó la ley.

En momentos que en Chile se discute el impuesto a los super ricos, el cual está probado en todo el mundo que no funciona, ¿no será mejor tomar nuevamente el ejemplo de Israel para crear una política pro-competencia y de emprendimiento? ¿Podrá ser la industria minera chilena algún aporte, tal como fue la industria de gas en Israel? ¿Quién en Chile podrá ser nuestro Guy Rolnik?

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