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Andrés Meirovich

Meritocracia y la política chilena

Por: Andrés Meirovich | Publicado: Martes 31 de marzo de 2015 a las 04:00 hrs.
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Estamos en tiempos convulsionados, qué duda cabe. Todos los días se destapa un escándalo nuevo y las opciones de la gente está entre el famoso "caiga quien caiga" -donde la opinión pública quiere ver correr sangre- o el poder lograr un nuevo "gran acuerdo nacional", tal como ocurrió la década pasada con el acuerdo Lagos - Longueira.


Independiente de la solución que se decida (hay ejemplos buenos y malos para los dos lados), el tema de fondo de largo plazo es cómo cambiamos las reglas del juego. Hoy día toda la clase política está en entredicho y ni la derecha ni la Nueva Mayoría encuentran el rumbo que les haga recuperar la confianza de la ciudadanía.


El concepto de la meritocracia es la gran falencia que se puede observar, desde cómo los partidos designan a sus candidatos, hasta cómo estos se financian, cómo estos después votan, cómo pueden conseguirse créditos ventajosos que nadie más puede y cómo ellos se autorregulan. No hay meritocracia. Es un juego hecho por ellos y para ellos. Van a los mismos colegios y universidades. Se destrozan por televisión pero en privado son todos amigos. En la mayoría de los casos no hay bien común, sino ganas de asegurarse el poder vía reelección o designación directa.


Nosotros también tenemos mucha culpa. Hoy en día hay mucha más información que antes y seguimos votando por los mismos o por los parientes de los "mismos". ¿Es que no hay más oferta?. Mmm... puede ser, pero eso no es excusa.


Nosotros como ciudadanos así como nos enojamos cuando vemos las injusticias que hemos visto en estos días, debemos tener la misma fuerza para involucrarnos en política, para no dejar que nos gobiernen los menos malos, sino los que realmente nos interesan.


Dentro del gobierno de Sebastián Piñera hubo muchos jóvenes que se interesaron en participar, pero fueron dejando sus cargos cansados de la politiquería. Lo mismo pasa hoy. Hay muchas buenas ideas, pero los que siguen "cortando" son los "coroneles" o los "panzers". Igual como hace 25 años.


El Estado debe fomentar vía financiamiento el nacimiento de partidos y candidatos independientes, de movimientos de jóvenes, de política en universidades, de debates en los colegios. No solo basta con tener un buen currículo académico, se requiere mucho más que eso para liderar cambios políticos.


Se me vienen nombres a la cabeza como Felipe Kast, Hernán Cheyre, Cristóbal Bellolio, el médico DC Alberto Larraín, Sebastián Sichel, Rodrigo Castro, Nicolás Shea, Andrés Velasco, el ex Incuba UC Marcelo Díaz, el profesor de MIT César Hidalgo, Alfredo Zolezzi, Alexis Montecinos, Rodrigo Wagner, Cristóbal Huneeus, Juan Pablo Swett, Jorge Errázuriz o Daniel Contesse. Todos ellos nombres de primera que, de seguro, estando en primera línea harían muy buenas cosas por nuestro país.


En resumen, crear conciencia cívica que no solo hay que despotricar por las redes sociales, sino tomar un rol activo dentro del cambio. Debemos actuar rápido y tomar esta crisis como una oportunidad de crecer, ya sea por parte del gobierno como también de la opinión pública.

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