Axel Christensen

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AXEL CHRISTENSEN Director de estrategia de inversiones para América Latina de BlackRock

Por: Axel Christensen | Publicado: Martes 6 de julio de 2021 a las 04:00 hrs.
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Con tanta copa futbolística estos días, es difícil resistirse a analogías deportivas para analizar los mercados en la primera mitad de 2021. En estos seis meses el resultado parcial es más que satisfactorio, sobre todo considerando que la economía global aún no supera del todo el efecto de la pandemia; si bien lo han hecho China y Estados Unidos, aún faltan Europa y la mayoría de los emergentes.

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Incluso en estas condiciones del juego, hay una clara diferencia en desempeño entre estrategias ofensivas (más exposición a activos de riesgo, como acciones) sobre las defensivas (con mayor inversión en renta fija). Así el S&P 500 de EEUU tuvo una rentabilidad sobre el 15%, el mejor desempeño de un primer semestre desde 1998. Suerte similar tuvieron las acciones europeas, algo más atrás Japón y los mercados emergentes, destacando Brasil entre estos.

Por el contrario, los bonos soberanos de EEUU y de Alemania mostraron rentabilidades negativas en la primera mitad del año, evidenciando que posiciones defensivas no pudieron hacer frente a un mayor crecimiento de lo que se esperaba, pero sobre todo a expectativas inflacionarias. Algo mejor estuvieron los bonos corporativos, particularmente, los de alto rendimiento, pero la deuda emergente resintió el creceinte riesgo politico observable.

Con todo, plantear una estrategia ofensiva en la primera mitad del año resultó la adecuada, donde la fortaleza de la reapertura y lo poco atractivo en las tasas de interés fueron los factores determinantes. Sin embargo, el posicionamiento más efectivo requirió de un poco más de sintonía fina que ir directo a acciones de mayor riesgo como tecnológicas o emergentes. Fueron las acciones de EEUU, y en particular los sectores de energía y financiero, los que llevaron la delantera.

La variable en el juego de los primeros seis meses fue el ajuste al alza de expectivas inflacionarias, donde el mercado privilegió al que mejor protección ofrecía frente a esa variable. Ello refleja las particularidades de la reactivación económica tras la pandemia, caracterizada por incrementos de precios y de cuellos de botella en el empleo, que la hacen muy diferente a la de ciclos económicos “tradicionales”, donde la recuperación de precios y empleo son mucho más graduales. La clave para marcar un buen resultado en el primer semestre fue precisamente leer el partido de manera diferente a los anteriores, donde el posicionamiento defensivo acertado era protegerse frente al riesgo de inflación, no a una recaída en la actividad.

Hecho el análisis del primer tiempo, es válido preguntarse si hay que mantener el plantel en lo que resta del partido o bien hacer modificaciones. Dado los buenos resultados conseguidos hasta ahora, es razonable querer protegerlo, pero sin renunciar del todo a la vocación ofensiva. Luego, es recomendable seguir manteniendo exposición a favor de activos de riesgo, pero trasladando el énfasis a donde existe mayor espacio para avanzar, como las acciones europeas, en la medida que avanza la reactivación.

Al mismo tiempo, es necesario reforzar los puntos débiles identificados en el primer semestre, como la inflación, pero también enfrentar nuevos riesgos que aparecen, como la creciente rivalidad entre EEUU y China. En síntesis, hay que seguir buscando oportunidades de marcar a favor, pero estar más atento a evitar los tantos en contra, manteniendo el buen marcador obtenido.

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