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¿Bicameralismo asimétrico? Falso

Constanza Hube Profesora de derecho constitucional UC, convencional constituyente

Por: Constanza Hube | Publicado: Martes 1 de marzo de 2022 a las 04:00 hrs.
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Constanza Hube

Como es sabido, los conglomerados de izquierda lograron un acuerdo en la comisión de sistema político de la Convención Constitucional con el objeto de enviar indicaciones conjuntas sobre el régimen de gobierno, en particular, el tipo de Congreso que se quiere para Chile (unicameral o bicameral) . Antes de entrar al detalle de la propuesta realizada por distintos partidos de la próxima coalición de gobierno, es importante “poner la pelota al piso” respecto de ciertos mitos que rodean el bicameralismo.

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En primer lugar, se ha sostenido que el Senado es un obstáculo para los proyectos de ley que se encuentran en tramitación. La realidad es que el éxito en la tramitación es similar entre ambas Cámaras. De los proyectos iniciados en la Cámara de Diputados, el 24% termina siendo publicado, y de los proyectos iniciados en el Senado, el 20% se publica (Dockendorff, análisis entre 1990-2021).

Ahora bien, este resultado depende de la iniciativa del proyecto de ley, de tal manera que el 8,8% de las mociones iniciadas en la Cámara termina siendo publicada, versus el 11,3% de las mociones iniciadas en el Senado. Así las cosas, la diferencia se da más bien en los proyectos enviados por el Presidente de la República, cuyo éxito es un poco mayor si se inician en la Cámara de Diputados.

En segundo lugar, también se ha planteado que el tiempo de tramitación en la Cámara es menor que en el Senado, lo que es incorrecto. Una moción se tramita en forma bastante más expedita si es iniciada en este último. Considerando solamente los proyectos finalmente publicados, mientras uno que se inicia en el Senado toma 119 semanas de tramitación, un proyecto iniciado en la Cámara de Diputados se tramita en 143 semanas.

Analizando el acuerdo de la izquierda que se ha denominado “Bicameralismo Asimétrico”, cabe señalar que este concepto es falso. Lo propuesto por el conglomerado de izquierda no es un sistema bicameral (Cámara Baja y Cámara Alta), sino que un sistema unicameral con un Consejo Territorial que no influye en decisiones nacionales (sino que solo regionales), y que no tiene ningún rol, ni medianamente comparable con el que ejerce hoy el Senado.

Junto con lo pernicioso que resulta eliminar el Senado, tanto porque las regiones dejan de tener influencia real en las decisiones legislativas nacionales, como porque se tiende, cada vez más, a concentrar el poder (lo que resulta opuesto al objetivo de una Constitución que es separar los poderes y limitarlos), llama la atención la manera en que algunos convencionales constituyentes “venden” ciertas propuestas.

¿Está mal proponer un sistema unicameral? No. Pero que no se pretenda mentirles a las personas, al disfrazar de “bicameral asimétrico” un sistema que a todas luces es unicameral. Menos teniendo en cuenta que se presentó una iniciativa popular que en un par de días juntó 27.000 firmas. Cada día que pasa, la Convención Constitucional avanza hacia la mejor Constitución para los Convencionales, pero la más ajena y la peor para las personas.

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