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Columnistas

Brecha salarial, una piedra en el zapato

Yolanda Pizarro, especialista en temas de perspectiva de género, consejera de Promociona Chile*

Por: Yolanda Pizarro | Publicado: Jueves 6 de febrero de 2020 a las 16:10 hrs.
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Yolanda Pizarro

La brecha salarial de género en Chile, según el último informe del Global Gender Gap, realizado por el WEF en diciembre de 2019, nos muestra que ocupamos el lugar 126 en "Igualdad de Salarios por Trabajos Similares" (de los 136 países que miden esta variable). Estamos entre las peores economías en materia de equidad salarial entre hombres y mujeres.

En este informe se evalúan las brechas de género en cuatro dimensiones: 1. participación y oportunidades económicas; 2. logro educacional; 3. salud y supervivencia; y 4. empoderamiento político. El reporte 2019 midió a 149 economías, las que, ordenadas de la más igualitaria a la menos, ubican a Chile en el lugar 54 a nivel mundial y en el puesto 14 de América Latina y el Caribe, con un índice de 0,717, lo que quiere decir que aún persiste un 28% de brecha de género por cerrar, considerando todas las dimensiones.

Los resultados, por las variables consideradas, son favorables en las dimensiones de salud y educación, dando cuenta de una situación cercana a la paridad de género. Sin embargo, en empoderamiento político hay que saldar una brecha que supera el 75% y en oportunidades económicas, una que supera el 40%. En términos comparativos, esta última dimensión es en la que nuestro país muestra su peor desempeño, ubicándose al final de la tabla, en el puesto 126.
En Chile, las estadísticas públicas indican que durante las últimas décadas, la inserción laboral de las mujeres en Chile ha ido en aumento. Cerca de 2,2 millones de ellas se han incorporado al mercado del trabajo remunerado, permitiendo un incremento en la tasa de participación laboral femenina del 31% en 1990 al 49%, en la actualidad (Encuesta Nacional de Empleo, ENE, 1990 y 2018).

El Banco Mundial ofrece datos para la participación laboral femenina entre los 15 y los 64 años. En 2017, Chile presenta una tasa de 57,5%, la que es menor al 59,5% de Brasil, el 60,3% de Paraguay, el 63,8% de Colombia, el 68,6% de Uruguay y el 72,2% de Perú. Si comparamos con el mundo desarrollado, la distancia es aún más grande, pues Grecia tiene una tasa equivalente del 60,7%; EE.UU., 66,2%; Portugal, 70,7%; Nueva Zelanda, 75,1% y Suecia, 80,6%. Por otro lado, la realidad que enfrentan las mujeres en el país es muy heterogénea en cuanto a variables geográficas, etarias, educacionales, socioeconómicas, familiares, entre otras, por lo que todavía existe un margen amplísimo para el crecimiento de su inserción laboral (Lupica, 2015; Cepal, FAO, ONU Mujeres, PNUD, OIT, 2013) y salario igualitario en los mismos términos que los hombres cuando desempeñan el mismos rol.

Asociada a la baja participación laboral de las mujeres, se evidencia una segregación de género que muestra que siguen existiendo sectores y trabajos que aún son considerados casi exclusivos para hombres o mujeres. Ejemplo de esto es que las mujeres representan el 92% de quienes se desempeñan en el Servicio Doméstico; el 70% de quienes trabajan en Enseñanza y el 75% de quienes están ocupados en Servicios Sociales y de Salud (ENE, 2018). Todos ellos remunerados con bajos salarios.

A su vez, están subrepresentadas en otros sectores, como el primario: Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Pesca (20%); Minería (10%) y el secundario: Construcción (6%); Electricidad, Gas y Agua (15%) y en algunas ramas del sector terciario, como Transporte (16%), todos ellos lugares de trabajo asociados, en su mayoría, al mundo masculino.

¿Por qué sucede este fenómeno? Revisando otros informes, estudios y la observación cotidiana en diferentes empresas públicas y privadas, concluyo que:

- Porque persisten los estereotipos y sesgos inconscientes al momento de contratar.

- Existe una construcción cultural y de mercado respecto a lo que es una persona con talento para una empresa y no siempre las mujeres están en ese imaginario.

- Las profesionales no pueden aumentar su capital humano cuando no tienen resuelto el tema de la corresponsabilidad y cuidado de terceros, el que recae principalmente en ellas.

- Los hombres hacen uso de todo el tiempo que tienen para hacer posgrados, networking o mejorar su capital humano, lo que los instala en mejores condiciones que las mujeres en el mercado laboral.

- Las y los empleadores creen que las mujeres son "segundos ingresos", siendo el hombre el aporte del sueldo principal, por lo que estiman que ellas pueden recibir menor remuneración.

- El Código del Trabajo aún le asigna exclusivamente a la mujer el derecho de cuidar a las/os hijos/as, generando costos de contratación distintos al empelador, quien ante aquello y no obstante la formación y preparación de la postulante, tienden a escoger a un hombre.

- El concepto de "Techo de Cristal" que se refiere a las barreras invisibles que encuentran las mujeres a la hora de abrirse paso en su carrera profesional e ir progresando hacia puestos de mayor rentabilidad.

- Un tema no menor apunta a que aún persisten sesgos en la etapa formativa y las mujeres no desarrollan todas su habilidades científicas o matemáticas, optando posteriormente a carreras más "sociales", las que son menos valoradas en el mercado.

Mirando el vaso medio lleno, dos reflexiones para compartir:

- Los hombres y mujeres millenials hoy comparten las tareas de la casa y el cuidado de manera más uniforme, porque establecen una manera más equitativa e igualitaria de relacionarse favoreciendo con ello la carrera profesional de ambos.

- Existen hoy más empleadores en Chile que ven beneficios financieros en la igualdad de condiciones para las madres trabajadoras por el significativo aporte a los equipos en términos no solo de pluralidad sino de colaboración grupal y una mejor resolución de problemas.

La invitación es a avanzar en equipos diversos e inclusivos como parte de la estrategia de negocio y fortalecer la pertenencia al espacio de trabajo con acciones afirmativas que favorezcan la permanencia de más mujeres en el mundo del trabajo, sobre todo hoy cuando necesitamos equipos comprometidos con Chile y su futuro.

*PROMOCIONA es un programa de formación de ejecutivas que amplía sus capacidades y habilidades directivas para ocupar cargos de alta responsabilidad en las empresas. Es implementado en Chile por CPC, Icare, Subsecretaría de Economía, Subsecretaría de la Mujer, +Mujeres, BID y Universidad Adolfo Ibáñez.

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