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Camila Sánchez

¿Mejor solo que mal acompañado?

Camila Sánchez Lecaros Directora Emprendemos +

Por: Camila Sánchez | Publicado: Jueves 12 de diciembre de 2019 a las 04:00 hrs.
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Camila Sánchez

Una de las dificultades más comunes de quienes emprenden un proyecto es la decisión de contar con un socio o lanzarse solo. Si ya cuentan con uno, la relación con éste puede implicar un gran aporte o transformarse en una pesadilla. Tener un socio es como emparejarse y eso va a significar pasar, nos guste o no, por lo bonito, lo fome y lo feo.

Muchas veces escucho entre emprendedores lo compleja que puede tornarse la relación con un socio cuando el negocio no evoluciona como se esperaba; eso pone a prueba la relación societaria a pesar de dejar las cosas claras de un comienzo. Y creo que mucho tiene que ver con las habilidades blandas (sí, se pueden aprender), como la estabilidad emocional y mucho también el saber desarrollar tolerancia, así como en cualquier tipo de relación humana. Cuando buscamos un socio, esperamos que en esa relación surjan colaboraciones mutuas tanto de conocimiento como monetarias.

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No siempre se logra sacar provecho colaborativo de los socios y cuando no se obtienen los objetivos, puede transformarse en una relación que sepulte lo que los convoca: el mismísimo proyecto. No todos desean o tienen habilidades relacionales ideales para compartir con un socio. Hay quienes no toleran la evolución de una relación, y así como comienza todo bien, pronto comienzan a aparecer suspicacias que la ponen a prueba.

Quienes logran superar los embaches que supone un camino compartido, probablemente logran cosechar buenos beneficios, pero como todo en la vida, esto tiene su costo o consecuencia. Sería bueno preguntarnos antes, entonces, ¿bajo qué necesidad surge la inquietud de asociarme a alguien? Es prudente tener presente que en el camino pueden surgir muchos conflictos, como distintos intereses, diversos tiempos de funcionamiento que responden a necesidades diversas, miedos, conflictos de opinión, cambios en los comportamientos, etc. Contar con un socio en un negocio muchas veces responde a la búsqueda de apoyo para no sentirse solo al atreverse a lanzar un emprendimiento. Otras veces por apoyo financiero o conocimientos técnicos que puede manejar mejor que yo, e incluso para sentir que si fallo en mi proyecto, no lo haré solo/a.

Hay ciertos aspectos básicos a considerar cuando buscamos un socio: por ejemplo la confianza, porque cuando hay dinero involucrado, una buena relación de confianza es vital. También, tener visiones similares que estén en la misma línea que mi socio, desarrollar habilidades que se complementen es una excelente forma de apoyarse mutuamente. Y no menos importante, tener buena “química” entre los participantes, lo que implica una estabilidad emocional y financiera.

Encontrar a una persona que comparta nuestra visión y forma de llevar a cabo un proyecto no es fácil, pero sí indiscutidamente indispensable para crear una empresa exitosa. Si no somos capaces de sobrellevar el camino sinuoso de una relación societaria, será mejor entonces emprender solos.

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