Camila Sánchez

Santiago no es Chile, menos en pandemia

Camila Sánchez Lecaros Directora Emprendemos +

Por: Camila Sánchez | Publicado: Viernes 9 de octubre de 2020 a las 04:00 hrs.
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Según la OCDE, somos uno de los países más centralizados del mundo. Podemos discutir si es consecuencia de la historia o una responsabilidad gubernamental, pero convengamos en que la concentración de todo en la capital no es un atributo del que podamos sentirnos orgullosos por una razón tan simple como poco visible; no permite que todos los chilenos aprovechen las mismas oportunidades.

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Y su alto costo es que desaprovechamos desarrollo social y económico. Pero es paradójico que, a pesar de estar vivenciando una pandemia mundial, sumada a una crisis social y consecuentemente económica, sus efectos no han sido tan nefastos en cuanto a centralización. En el ecosistema emprendedor, por ejemplo, lo circunstancial está abriendo paso a que el emprendedor tenga la oportunidad de contribuir a la descentralización del país.

La tecnología, las constantes mejores en logística, distribución y conectividad, han generado espacio para que la mayoría de los productos o servicios “fabricados en Santiago” lleguen a cualquier parte del territorio nacional. A la par, se está produciendo una migración de la población capitalina a regiones. Generaciones jóvenes y no tan jóvenes, están prefiriendo o al menos considerando el cambio de vida a provincias como algo asequible y deseable para sobrellevar la pandemia o incluso como proyección de vida.

Veo ahí una gran oportunidad para el desarrollo y fomento del emprendimiento regional y por defecto, contribuir a descentralizar Chile. Esto, tanto para los que reciben a los capitalinos como para quienes migran a establecerse en provincia desarrollando proyectos fuera de la capital. Estamos frente a una nueva era, en que la “forzosa transformación digital” a la que hemos sido expuestos ha sido un catalizador y potenciador de oportunidades para distribuir mejor económica y socialmente nuestro país. El formato digital ha empujado a mejorar los sistemas logísticos y así cumplir con las exigencias de un país mejor conectado. El teletrabajo ha permitido migraciones en lugares de vivienda. Y también han surgido demandas en inmediatez, se aceleraron procesos y generado nuevas necesidades.

Observo esto desde un prisma positivo puesto en que los contextos crean oportunidades, especialmente para los emprendedores que se adaptan a los cambios del mercado. Quienes llevan ya un tiempo poniendo sus esfuerzos en un provecho digital se ven favorecidos con un abanico de opciones que ofrece esta nueva tendencia. Los que no lo han hecho aún, deberían sumarse a nuevos formatos para no quedarse abajo del tren.

Entonces, si estamos viviendo cambios -y bien acelerados, por cierto-, sería útil observarlos desde una perspectiva propositiva. Nos permitiría aprovechar los escenarios y tomar las acciones pertinentes para adaptarnos mejor. No vaya a ser que, efectivamente, se nos vaya el tren y después nos quedemos en lamentos mirando las oportunidades pasar frente al andén.

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