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China sabe distinguir entre lo urgente y lo importante

Julie Kim Directora MBA UDP, Chair ASCC APEC Chile 2019

Por: Julie Kim | Publicado: Viernes 7 de diciembre de 2018 a las 04:00 hrs.
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Julie Kim

Los mercados mundiales siguen reaccionando ante lo que fue en un principio asumido como la aplaudida pausa a la guerra comercial entre China y Estados Unidos. En paralelo, hoy es portada mundial la detención de la hija del fundador de Huawei en Canadá, con repercusiones internacionales; un día antes se cerraba uno de los mayores deals de inversión extranjera en Chile con la entrada a SQM de Tianqi; y se conoce el arribo de la universidad de mayor prestigio de China a nuestro país gracias al apoyo del grupo Luksic.

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China mueve al mundo; ante eso la gran mayoría sólo reacciona y son muy pocos los que se preparan. Lo clave es recordar que, en medio de la incertidumbre actual, el plan de desarrollo económico social de China cuenta con un mapa ya trazado y objetivos de largo plazo, el cual no se preocupa de los vaivenes políticos que suelen inquietar a “occidente”. El Plan China 2025 busca, justamente, evitar a toda costa la trampa de ingresos medios (que es también el desafío de Chile), y desde hace décadas su liderazgo, sistema productivo y también de formación de talentos y conocimiento ha seleccionado las diez industrias en las cuales centrará su modelo de desarrollo.

La guerra de tarifas irá y vendrá movilizada por las agendas eleccionarias y de atractivo para los votantes occidentales acerca de la “amenaza china”. Sin embargo, la competitividad real del modelo de desarrollo elegido por China alcanzar el bienestar de su pueblo —teniendo en cuenta el futuro demográfico, de necesitada sustentabilidad para su estabilidad social y el liderazgo del partido— llegó para quedarse.

El cómo nos sumaremos acaparando valor para nuestras industrias, países, trabajadores, ciudadanos, primero requiere urgente la discusión, preparación y acción cooperada gobierno-sector privado y academia con una visión de largo plazo. No solamente a través de los ojos de Europa o EEUU sobre lo que son sus amenazas, sino a nuestra escala, un país pequeño que ha logrado transformar su realidad económica y social básicamente gracias a su apertura al mundo.

No está de más recordar que China es nuestro primer socio comercial y que la realidad de Chile está íntimamente atada a la dinámica de Asia, aunque muy débilmente encadenada a su futuro. ¿Cómo sumarnos al mapa que regirá el desarrollo del mundo, cuando nosotros mismos requerimos dar un salto en nuestra estancada productividad? ¿Qué grupos de multinacionales, sectores industriales, modelos de joint-venture o tipos de licitaciones podrían ser vehículos para mejorar la calidad de vida de más chilenos, sumándonos al carro de China 2025, China 2050 y otros que seguirán siendo la base arquitectónica difícilmente alterable de un futuro que, en otros aspectos, se muestra cada vez más lleno de interrogantes? Estos temas son urgentes e importantes.

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