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Conexión a China | Cuidado con el “negocio redondo”

Martin Gonzalez Solar Abogado LLM, master en derecho Universidad de Tsinghua; Socio Director GS&Co.

Por: Martin Gonzalez Solar | Publicado: Martes 7 de enero de 2020 a las 04:00 hrs.
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Martin Gonzalez Solar

Al limpiar correos electrónicos antiguos me encontré con varios interesantes, y hay uno referente a derechos de propiedad industrial que puede ser de interés para quienes estén con el impulso de fabricar en China o ya lo hayan hecho.

Una empresa chilena (en adelante la PYME chilena), me comenta que hizo un arduo trabajo de ingeniería y diseño, desarrollando un producto innovador que podría ser comercializado internacionalmente. Decidieron encargar su producción a una fábrica en China con experiencia en la industria y clientes internacionales que pudiesen estar interesados en este nuevo producto. La fábrica china aceptó fabricarlo, y además se ofreció a venderlo y distribuirlo a diferentes clientes alrededor del mundo, pagando un royalty a la PYME chilena.

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Esta empresa pensaba que el negocio era redondo: se le abría la posibilidad de fabricar, con un alto nivel de ingeniería y en volúmenes importantes, un producto a bajo costo; además podrían aprovechar las capacidades de comercialización y distribución de la fábrica china en el resto del mundo. Por su parte, la fábrica ganaba un nuevo cliente y sumaba un producto a su línea de producción. Ambas ganaban.

Ahora bien, visto con más detalle, el negocio no era tan redondo para la PYME chilena. Primero, el producto no estaba patentado a su nombre, y el fabricante chino ya contaba con dibujos técnicos y una muestra terminada que había sido enviada desde Chile. Además, los delegados de la fábrica habían visitado la PYME en Chile y conocían el proceso productivo. Segundo, las partes tampoco celebraron un Memorando de Entendimiento o Acuerdo de Confidencialidad que indicase una convergencia clara de intenciones, u otro contrato vinculante que pudiera exigir derechos y obligaciones recíprocas en caso de incumplimiento. El acuerdo no tenía estructura legal.

En esta zona desértica, la posibilidad de probar a futuro que la autoría del producto pertenecía a la PYME chilena era poco viable. De ahí la pregunta obvia: ¿qué interés podría tener la fábrica china en la elaboración exclusiva del producto para la empresa chilena, cuando por sí misma podía fabricarlo, venderlo y distribuirlo bajo su propia autoría y marca, y además percibir todo el beneficio? Desde esta lógica, la PYME chilena quedaba fuera del negocio al haber entregado gratuitamente a la fábrica china los diseños, transformándose esta última en una competidora, pudiendo gozar incluso de la titularidad de la patente.

China es un país con una cultura profunda, con un ecosistema comercial y legal dinámico y complejo, para muchos difícil de comprender. Por esto mismo, es necesario tomar los resguardos que se aplican en cualquier otra parte del mundo. Si situaciones como estas ocurrieron en Estados Unidos entre gigantes como XEROX, APPLE Y MICROSOFT, ¿por qué no entre empresas chilenas y fábricas chinas? Cuando esté frente a un negocio redondo, piense también cómo prevenir el fracaso.

 

 

 

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