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Columnistas

Conexiones digitales, pero humanas

Javier Pinto Garay Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales UAndes, Asociación de Ética Empresarial y Organizacional

Por: Javier Pinto Garay | Publicado: Jueves 19 de marzo de 2020 a las 04:00 hrs.
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Javier Pinto Garay

Muchos de nosotros ya hemos comenzado a vivir la experiencia del trabajo a distancia (teletrabajo si se quiere). A las herramientas habituales de conexión a través de las aplicaciones móviles se van sumando las plataformas para reuniones a distancia, clases en línea, trámites a través de plataformas digitales, etc. Frente a este escenario, creo que podemos pensar dos cosas: las circunstancias y las habilidades.

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En relación con las circunstancias se dan dos factores importantes: el primero se refiere al hecho de que esta situación de la pandemia no es el “nuevo normal” que viviremos de ahora en adelante. Si somos medianamente optimistas, en algunas semanas más podríamos volver a nuestras actividades como lo hacíamos antes. Sin embargo, la situación de excepción nos ha obligado a poner en práctica este sistema de trabajo a distancia -del que ya veníamos discutiendo desde hace algunos años- y así puede que, habiendo visto que funciona bien, lo utilicemos más intensamente desde ahora en adelante.

El segundo factor asociado a las circunstancias se relaciona con la globalización. Es cierto que esta crisis es mundial y facilitada por una eficiente estructura de conexión global; si las economías y las sociedades hubiesen estado más cerradas, el efecto del virus hubiese sido limitado. Pero decir que la globalización ha comenzado un camino de deterioro y que ahora veremos un retroceso de la conectividad global (todo en la lógica de las políticas nacionalistas) es todavía una hipótesis sugerente, pero a mi juicio irreal.

Entre otras razones, porque el aumento del trabajo a distancia en las relaciones profesionales locales fortalecerá las habilidades, estrategias y recursos asociados práctica de este tipo de trabajo. Así, para las relaciones comerciales y profesionales internacionales estaremos más preparados, y no sólo en Chile, sino en el mundo entero. En poco tiempo tendremos una población cada vez más capacitada y dispuesta para trabajar por medio de conexiones digitales, y eso podría fortalecer el mismo proceso de globalización; aunque ya en una etapa distinta de la misma globalización, una versión 2.0 o más.

Con todo -y en el plano de las habilidades profesionales- esta situación de emergencia nos ha obligado a reordenar todos nuestros compromisos por medios digitales. Todas nuestras agendas -reuniones, decisiones, clases, etc.- han debido ser resueltas por medio de plataformas que estaban disponibles, pero poco usadas. Ahora las hemos utilizado en todo su potencial, y esto ya ha requerido una habilidad profesional importante: el manejo de contingencias y el uso intensivo de recursos tecnológicos.

Pero una vez que volvamos a la normalidad -y si queremos mantener el trabajo a distancia- será necesario incorporar una nueva habilidad profesional: la creación de relaciones profesionales sólidas y de confianza, pero a distancia y con grupos y personas que no conocemos. Así, debemos preguntarnos si podemos hacer networking digitalmente o si la distancia permite generar relaciones humanas confiables. Yo creo que sí, pero esto requerirá algo así como la capacidad de establecer relaciones genuinamente humanas por medio de conexiones digitales.

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