Constanza Hube

Convención constitucional: pastelero a tus pasteles

Constanza Hube Profesora derecho constitucional UC, convencional constituyente

Por: Constanza Hube | Publicado: Martes 1 de junio de 2021 a las 04:00 hrs.
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“Nunca vamos a conversar con la derecha”, señalaba un vocero de la Lista del Pueblo, tan solo horas tras la elección. Una semana después, en un acalorado debate, un representante de la Lista “Apruebo Dignidad” en televisión que “los grandes acuerdos los vamos a poner nosotros” y que la redacción de la nueva Constitución será liderada por “los que no somos de derecha”.

¿Qué tienen en común estas afirmaciones? Una evidente fiebre triunfalista, en un contexto donde debieran primar la humildad y la responsabilidad.

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En primer lugar, humildad, porque ningún conglomerado político obtuvo el “apetecido” tercio en la Convención, sino que más bien se generó una aguda dispersión, donde los independientes ocupan un rol esencial y relevante. Es claro que los sectores tradicionales de la política obtuvieron resultados negativos, y claramente eso requerirá un proceso de diagnóstico y reflexión profunda, sin embargo, ninguna autoridad electa puede pretender que se pueda sacar adelante una propuesta de Nueva Constitución imponiendo sus posturas o evitando el diálogo con ciertos sectores. Eso, simplemente es imposible, teniendo en cuenta las reglas que ya están establecidas en la propia Constitución.

En segundo lugar, responsabilidad, porque es claro que la Convención Constitucional no es una especie de “superpoder soberano” que se encuentra por encima de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, sino por el contrario, tiene un mandato único, claro y acotado, cual es redactar una propuesta de nueva Constitución para Chile que la ciudadanía aprobará o rechazará en el plebiscito de salida. Eso requerirá voluntad política de los convencionales constituyentes de los distintos sectores políticos e independientes, para presentar a la ciudadanía un proyecto razonable.

Lo anterior es de suma importancia, ya que existe en el ambiente una suerte de “tentación” por parte de algunos constituyentes de tomar espacios que les corresponden al Congreso Nacional y al Presidente de la República, que cumplen el rol -no menor- de dar respuestas a las demandas más inmediatas, como son las pensiones, el empleo, la salud, la educación, entre otras. El Presidente no puede renunciar a gobernar y el Congreso no se puede negar a legislar.

En cuanto a la Convención Constitucional, me parece que las miradas extremas que estén pensando en imponer “su modelo”, probablemente tendrán menos espacio que aquellos que estén dispuestos a ceder a fin de encontrar los acuerdos básicos en la construcción del futuro de nuestro país.

Es de esperar que esta fiebre por atribuirse la representación de todo el pueblo baje y que todos seamos capaces de dialogar y de tender puentes en la Convención Constitucional, porque finalmente eso es lo que espera la ciudadanía, llegar a acuerdos, solucionar problemas y finalmente la tan anhelada paz social.

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