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Corresponsabilidad en cuarentena

María Ignacia Barros Tejeda, directora ejecutiva Consultora en Perspectiva de Género LaresHub.

Por: María Ignacia Barros Tejeda, directora ejecutiva Consultora en Perspectiva de Género LaresHub. | Publicado: Jueves 14 de mayo de 2020 a las 15:24 hrs.
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Cuando hablamos de teletrabajo, estamos sencillamente poniéndole un nombre social a una situación laboral que sabíamos existía, pero no teníamos claridad de qué trataba, cómo se regulaba y qué beneficios tenía. Teletrabajar era una opción poco considerada en el mundo laboral de nuestro país; y por esto mismo, muy pocas plazas de trabajo consideraban su viabilidad a través de él.

Con la aparición del Covid-19 y consecuentemente de la cuarentena, el 95% de empresas de nuestro país (según Estudio de Teletrabajo en la Empresa Regional, Pequeña y Mediana, ACHS, mayo 2020) implementaron el teletrabajo, algunas de forma parcial y otras de forma total. Sin embargo, a pesar de la voluntad de darle continuidad al trabajo, el 53% de las personas encuestadas (según estudio de RandstadChile, Adecco y Trabajando.com, abril 2020), considera que sus organizaciones han tenido nula o intermedia capacidad para realizar teletrabajo, considerando que, para que esta modalidad funcione correctamente, tiene que existir una infraestructura adecuada, además de tecnología y políticas de protección de datos.

Cifras más y cifras menos, estudios más y estudios menos, hay una causa común y transversal a todas las mediciones cualitativas y cuantitativas que se han realizado, y ésta apunta a que la principal dificultad para teletrabajar, está asociada a la corresponsabilidad y a las labores domésticas. Si profundizamos en los datos, podemos ver que la dificultad aumenta para las mujeres, ya que la desigual repartición de estas funciones se visibiliza aún más en tiempos de confinamiento, llegando a un 92% de mujeres que realizan labores como cocinar y hacer aseo, versus un 74% de hombres que reconocen que ocasionalmente cumplen estas funciones (informe estudio Teletrabajo Mutual de Seguridad y Cadem, abril 2020).

¿Qué podemos hacer para enfrentar las dificultades del teletrabajo en cuarentena? Para partir, debemos conocer y re-conocer el diagnóstico del teletrabajo con una mirada que tenga perspectiva de género. Sólo una vez que reconocemos la desigualdad y los estereotipos que priman en nuestras familias y en nuestro entorno cultural, podremos tomar acciones concretas que vayan enfocadas en acortar las brechas de género.

Organicemos una rutina co-construida con nuestras familias, que considere la división de la jornada laboral remunerada, el cuidado de niños y niñas, el acompañamiento del trabajo escolar y las labores domésticas.

Definamos el tiempo que requiere la jornada laboral remunerada, y que ésta no exceda las 8 horas diarias. Este límite es clave para darnos los espacios de ocio, descanso y recreación individuales y colectivos, que necesitamos.

Es clave poner límites. Esto implica explicar a niños, niñas y adolescentes la responsabilidad que tenemos, sin sesgos y estreotipos de género: "todos y todas podemos y debemos hacer de todo", no hay roles laborales o domésticos, signados para mujeres y hombres.

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