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Dalibor Eterovic

Crecimiento de largo plazo y gasto en I+D

Dalibor Eterovic Managing Director TRG Management

Por: Dalibor Eterovic | Publicado: Jueves 30 de agosto de 2018 a las 04:00 hrs.
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Cada año, alrededor a esta fecha, el Ministerio de Hacienda convoca a un grupo de economistas con el objetivo de revisar el crecimiento de mediano plazo de la economía chilena. La estimación del Producto Interno Bruto tendencial, pieza clave para calcular las brechas de capacidad la economía en la regla fiscal, también nos da algunas luces de las potencialidades de crecimiento de la economía en el próximo quinquenio. El año pasado, la mediana de las estimaciones para 2018 fue de solamente 2.6%, cercana a la estimación independiente que realiza el Banco Central.

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Si bien es probable que este número vaya mejorando algo en los próximos años, hacia un nivel entre 3% y 3.5%, de todas formas no da para ponerse muy contentos. Usando la base datos del último Word Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional como contexto mundial, con este crecimiento Chile se ubicaría cerca del país mediano, es decir, el que está justo en el medio en términos de crecimiento para los próximos cinco años. Esto es mejor que el período entre 2014-2017, cuando el crecimiento de Chile se ubicó por debajo del 70% de los países de la muestra, pero es bastante menor al período 2008-2013, cuando nos ubicamos en el 30% de países que crecían más rápido. Incluso si uno toma los países con ingresos similares, para controlar por la posibilidad de trampa de ingreso medio, existe bastante varianza en las tasas de crecimiento, entre 2% y 4%, lo que nos deja de nuevo en el medio.

La evolución del crecimiento tendencial se explica por lo que pase con la suma ponderada de tres factores: el crecimiento del stock de capital de la economía, las horas trabajadas corregidas por nivel educacional para hacerlas comparables, y la productividad total de la economía (PTF). En el largo plazo, todo el crecimiento viene de este último factor y es acá donde tenemos las mayores deficiencias. Si bien entre 2014 y 2017 la PTF se contrajo 0.8% anual, la productividad lleva estancada los últimos 15 años. Usando como contexto internacional la base de datos del Conference Board, durante este período el crecimiento de la PTF en Chile ha estado en el grupo del 20% más bajo entre los 124 países que incluye la muestra.

Todavía no existe un consenso claro sobre qué medidas tomar para mejorar la productividad, pero hay varias ideas (ver Haldane, 2017, Banco de Inglaterra). En particular, empresas de mayor tamaño, en algunos sectores específicos como el manufacturero, con orientación exportadora y con capitales extranjeros, tienden a ser más productivas.

Pero el principal determinante pareciera ser la innovación tecnológica. Es interesante notar que, consistente con nuestra baja productividad, destacamos como el país con menor gasto en investigación y desarrollo de la OCDE. Mientras en promedio la agrupación invierte un 2.38% del PIB en investigación, de acuerdo a la VII Encuesta Nacional sobre Gasto y Personal en I+D, publicada por el Ministerio de Economía en enero de este año, Chile sólo invierte 0.37% del PIB en I+D. Esta cifra es, a todas luces, sub-óptima y debe ser foco prioritario de la política pública.

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