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Dalibor Eterovic

Inflación, brechas de capacidad y globalización

Dalibor Eterovic Managing Director TRG Management

Por: Dalibor Eterovic | Publicado: Viernes 30 de junio de 2017 a las 04:00 hrs.
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Quizás la mayor sorpresa macroeconómica este año ha sido la desaceleración de la inflación de los países desarrollados. En particular, en EEUU la inflación medida por el deflactor del consumo pasó de 1,9% anual en enero a 1,7% en abril. En la eurozona la tendencia es parecida con la inflación cayendo más de 40 puntos bases para llegar a 1,4% anual. Lo más sorprendente de esta baja es que se da en medio de un crecimiento global relativamente robusto y con desempleo por debajo de sus niveles históricos (EEUU) o cerca de ellos (eurozona).

¿Por qué el cierre de las brechas de capacidad en el mundo desarrollado no se ha traducido en mayor inflación? Como mencionó el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, para entender la dinámica de la inflación hay que dividir el proceso en dos: el efecto de la política monetaria sobre la demanda interna y el efecto de la demanda interna sobre la inflación. Dada la mejora en el dinamismo global, el primer canal parece estar funcionando bien. Sin embargo, respecto al segundo, pareciera que la sensibilidad de los precios a la actividad ha sido menor que en el pasado. Hay varias razones posibles. Por una parte, la brecha de capacidad podría estar mal medida, debido a las dificultades que presentan productos y servicios intensivos en nuevas tecnologías. Sin embargo, no habría evidencia clara de que este problema se haya intensificado. Otra posibilidad es que durante el periodo de baja inflación haya aumentado la indexación de salarios, lo que explicaría por qué éstos han mostrado un crecimiento bajo a pesar de la recuperación económica. De ser así, el mecanismo de transmisión de la política monetaria a precios se vería retrasado, pero no disminuido. Una hipótesis alternativa es la que propone el “Bank of International Settlement”. Éste sostiene que un factor detrás de la baja sensibilidad de la inflación a la demanda interna vendría de la mayor integración internacional de las cadenas de producción. Como evidencia presenta el aumento en el componente global de las inflaciones domésticas y de los costos laborales unitarios. Las cadenas de valor global y la competencia en los mercados de producto integrados mantendrían acotados los salarios locales dentro del mercado laboral. El punto principal es que la brecha de actividad local pierde relevancia y la brecha global lo gana en el proceso de generación inflacionario.

Esta discusión es relevante para Chile. Por una parte, si bien en el corto plazo podría existir un aumento en la tendencia inflacionaria en los países desarrollados, la globalización y el progreso tecnológico seguirán siendo fuerzas deflacionarias estructurales. Esto se condice con tasas de interés internacionales bajas y favorables para economías pequeñas y abiertas como la nuestra. Por otra parte, no es claro cómo una potencial mayor relevancia de factores globales en la dinámica inflacionaria local altera la capacidad de la política monetaria local para afectar precios. Finalmente, es esperable que la integración internacional de las cadenas productivas continúe afectando nuestro mercado laboral, y en particular al trabajo menos calificado. Las políticas públicas deben hacerse cargo de esto, favoreciendo la competitividad, la capacitación y la reasignación de trabajadores a nuevas empresas y sectores de la economía.

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