Dalibor Eterovic

Zona Euro: La economía y la política

Por: Dalibor Eterovic | Publicado: Viernes 24 de julio de 2015 a las 04:00 hrs.
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¿Por qué los países implementan políticas económicas evidentemente ineficientes desde el punto de vista social? La respuesta se encuentra regularmente en las características del sistema político y los incentivos que enfrentan los gobiernos al tomar decisiones. La economía política intenta explicar el diseño de políticas públicas combinando la teoría macroeconómica moderna y las complejidades de la toma de decisiones colectivas. Ilustres exponentes de esta son Douglas North y Elinor Ostrom, ambos premios Nobel de Economía, entre otros. Una enseñanza básica de esta área consiste en considerar los incentivos que enfrentan los políticos. El nuevo (potencial) rescate griego puede ser mejor contextualizado usando estas herramientas.

Las condiciones del rescate no se condicen con la situación macroeconómica del país. Este puede ser resumido en 3 puntos. Primero, mayor consolidación fiscal para llegar a un 3,5% de superávit primario en tres años. Segundo, una serie de reformas microeconómicas en mercados claves. Finalmente, la creación de un fondo de 50 mil millones de euros para privatizar empresas públicas, en parte para pagar a los acreedores. Con una demanda interna severamente debilitada (el desempleo alcanza 25,6%) es muy probable que la implementación de un programa de estas características contraiga aun más la economía, y difícilmente logre estabilizar la razón deuda/PIB, la que alcanzaría 180% en 2016.

Si la parte económica no cuadra, tal como sugirió el FMI en un reciente informe, ¿cómo se llegó a un acuerdo como éste? Dada la dureza con que negociaron, parece ser que los representantes de la Eurozona sienten que tienen los mecanismos de protección adecuados para enfrentar una salida de Grecia. En particular, el BCE cuenta con las atribuciones para actuar como proveedor de liquidez hacia otras economías, y la capacidad de salir a comprar deuda soberana de mayor duración si la situación lo amerita. Si los efectos de una eventual salida pueden ser contenidos, la posición negociadora griega partió debilitada.

Más importante aún, los incentivos de los miembros de la Comisión Europea no están puestos en el beneficio griego, si no que se balancean entre minimizar riesgos económicos de una salida, y el de potenciar a grupos populistas y de oposición en sus propios países. Fuera de tener que explicar a sus propios votantes cómo parte del rescate anterior (unos 160 mil millones de euros) fue desperdiciado, el mayor temor es a generar incentivos políticos domésticos en algunas economías más grandes de la periferia (en particular España e Italia) a votar por grupos anti austeridad, buscando conseguir recortes adicionales en sus respectivas deudas públicas.

En conclusión, el acuerdo alcanzado entre la Eurozona y el gobierno griego, deficiente desde el punto de vista económico, refleja también la debilidad política por la que atraviesa la región. Hacia adelante, más allá de tener que dar un importante recorte de deuda a Grecia o dejar que salga de la moneda única, la subsistencia del euro como proyecto económico depende de seguir avanzando en reformas políticas y en la consolidación de una unión fiscal.

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