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Defensoría del contribuyente: ¿contención emocional o instrumentalización del lobby?

Por: Ignacio Gepp, director de Tax Advisory de Puente Sur | Publicado: Jueves 4 de octubre de 2018 a las 04:00 hrs.
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Ignacio Gepp, director de Tax Advisory de Puente Sur

Una de las "joyas" que incluye la reforma tributaria es la creación de la Defensoría del Contribuyente ("Dedecon"), algo así como un Sernac tributario.

A primera vista, la Dedecon no sería sino ese "buen chato" encargado de contener emocionalmente al amigo contribuyente, mostrarle el correcto camino, sugerir alternativas que permitan evitar la judicialización innecesaria de casos tributarios, y pedirle por favor a la jerarquía superior de la autoridad fiscal que se cumpla la ley.

¿Qué puede haber de malo en eso?

Siendo en apariencia tan agresiva como una cerveza sin alcohol, mi impresión original era que no había nada en su planteamiento que pudiera molestar. No todos pensaron igual y eso ha puesto en evidencia la importancia que podría tener esta institución.

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Algunos de los argumentos contra el planteamiento del gobierno incluyen: (i) que a través de la Dedecon se institucionalizaría el lobby; (ii) que al depender al igual que el SII del Ministerio de Hacienda, las recomendaciones de la Dedecon no serían tales sino más bien órdenes que serían acatadas por el SII; o, (iii) que sería ineficaz al no poder litigar.

¿Son estos supuestos correctos?
En mi opinión no lo son y quisiera explicar por qué.

1. Institucionalización del lobby.

Es verdad que la Dedecon recibirá quejas de los contribuyentes y que podrá efectuar recomendaciones a la jerarquía superior del SII respecto a ellas. Con un esfuerzo mayor podría entenderse que eso es lobby (gratuito).

Con todo, vale la pena recordar que hoy el lobby ya está institucionalizado y regulado a través de la Ley 20.730, y que quienes tienen acceso efectivo al lobby son aquellas personas o empresas con los recursos suficientes para contratar a una lobbista.

Por contraposición, una PYME no tiene los recursos para contratar a un lobbista que represente sus intereses frente, por ejemplo, al director del SII.

Pensar que la Dedecon será utilizada como canal de lobby por las grandes empresas, que ya tienen experimentados lobistas con canales directos, es como imaginar hacerse una cirugía plástica con Fonasa. Derechamente no cuadra.

En mi opinión, la Dedecon viene a abrir la puerta para que quienes hoy no tienen voz dentro del Estado puedan tenerla, sólo para efectos de que se respeten sus derechos.

2. Independencia del SII y la Dedecon

Creo que es razonable recordar que la misión de la Dedecon es velar por el respeto de los derechos de los contribuyentes y no reemplazar al SII.

En ese sentido, para ser eficazmente complementaria la DEDECON necesita presentarse en igualdad de condiciones frente al SII, como su par o hermana. En mi opinión, esa cancha pareja entre ambas instituciones técnicas, y con el objetivo común de cumplir y hacer cumplir la ley, se alcanza justamente al depender del mismo ministerio.

Si desligáramos absolutamente ambas instituciones, al punto donde a una no le importe lo que opina la otra (piensen en primos muy lejanos), probablemente tendríamos el mismo resultado que al reclamar al Sernac: siga participando.

3. Imposilidad de litigar

En el planeta donde la justicia es perfecta y llega con celeridad, quizás litigar sería un atributo que la Dedecon debería tener.

Pero la justicia no es perfecta y ciertamente no es rápida. Los procesos judiciales son dolorosos tanto en tiempo, pérdida de oportunidad, recursos e incluso anímicamente.

Por ello, la función de mediación de la Dedecon me parece su atributo más valioso, ya que permitirá terminar los conflictos no cuando ya se ha quemado la carne, sino que todavía mientras está en la parrilla: durante el proceso administrativo.

¿Cómo podríamos plantear una Dedecon que tenga credibilidad ante el SII como mediador imparcial, si ante el fracaso de la mediación va a asumir la representación del contribuyente?

Ante el riesgo de que pierda esa presunción de imparcialidad, creo que la litigación en favor de quienes no pueden pagarla debe ser asumida por otra institución (como la Corporación de Asistencia Judicial).

¿Si todo es tan bonito entonces por qué hay una fuerte oposición a la Dedecon desde el mundo público?

Probablemente hay una mezcla de emociones que yo creo se resumen en que de buena fe hay un susto a lo desconocido.

Dicho eso, Chile hace muchos años se debe a sí mismo la creación de un ombudsman o una Defensoría del Pueblo, y con la Dedecon damos un paso en esa dirección, la misma que la OECD nos recomienda.

Pero la OECD no es lo más importante acá, lo importante es que un ombudsman o una Dedecon son sin lugar a dudas la expresión más fiel de justicia social, donde por fin le damos voz a quienes no la tenían ni sabían cómo tenerla.

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