María José Bosch

Desconfinamiento: ¿mujeres y niños primero?

María José Bosch Directora del Centro de Trabajo y Familia ESE Business School UAndes

Por: María José Bosch | Publicado: Miércoles 22 de julio de 2020 a las 04:00 hrs.
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La noticia del desconfinamiento “paso a paso” nos dio esperanza de que pronto podremos dejar la cuarentena. Pero esa ilusión viene junto a un gran desafío para las familias con niños pequeños: ¿cómo nos organizaremos para ir a trabajar si los colegios aún no retoman sus clases?

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Durante estos meses, muchos padres han tenido que balancear e integrar su trabajo, su vida familiar y cuidado del hogar con el apoyo de la educación de sus hijos a través de diferentes plataformas. Ha sido intenso y desafiante. Pero es distinto cuando este desafío lo proyectamos por semanas, meses o años. Además, sabemos que no ha sido parejo para todos: diferentes estudios han mostrado que las mujeres son las que han absorbido este mayor trabajo, dedicando más del doble de tiempo a estas actividades que sus parejas.

Aunque no conocemos las fechas del próximo “paso a paso”, sabemos que las empresas, los colegios y el comercio volverán a funcionar. A muchas familias la sala cuna les permite ir a trabajar tranquilas, ¿pero qué pasa si las salas cuna desaparecen o no tenemos acceso a ellas?

Según el artículo 203 del Código del Trabajo, las empresas que tengan más de 20 mujeres deben pagarles la sala cuna. Lo que implica un impuesto al trabajo femenino, o sea, las mujeres son más caras en el mercado laboral. Esto tiene un impacto directo en su contratación (hasta el año pasado más del 80% de las empresas en Chile tenían menos de 20 mujeres). ¿Qué va a pasar ahora que las empresas están complicadas económicamente?

El proyecto de sala cuna universal se ha discutido más de 30 veces, de las cuales ocho fueron “discusión inmediata”, pero sigue sin avanzar, por lo que el impuesto al trabajo femenino sigue vigente. Pero no sólo dejamos en pausa la sala cuna, sino que esta semana agregamos un nuevo desafío para integrar trabajo y familia, cuando el Senado despachó el proyecto sobre kínder y rechazó que sea obligatorio para ingresar a la enseñanza básica.

Esta decisión llama profundamente la atención, ya que sabemos el impacto que tiene la estimulación temprana en el desarrollo de capital humano, como también la relación que existe entre éste y el crecimiento de un país. Según el Banco Mundial, si se disminuye la inversión en la primera infancia, el costo promedio estimado es una pérdida del 7% per cápita del PIB. Pero además, agrega un desafío importante para las familias que deben integrar el cuidado de los niños con su vida laboral, pues ya no estamos hablando de meses, sino de años. Familias que, de momento, están representadas mayormente por mujeres.

Si las familias no tienen acceso garantizado a la sala cuna y al kínder, pensar en una mayor participación laboral femenina es una utopía. Llevamos meses encerrados, hay muchas prioridades importantes, pero entre tanta urgencia parece que se nos olvidó aquello de “¡mujeres y niños primero!”.

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