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DF Conexión a China | Covid-19: tecnología, competencia y colaboración

Felipe Barrientos y Juan Sebastián Alonso Asociados en Barros y Errázuriz Abogados

Por: Felipe Barrientos y Juan Sebastián Alonso | Publicado: Martes 12 de mayo de 2020 a las 04:00 hrs.
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Felipe Barrientos y Juan Sebastián Alonso

Una de las características distintivas de la respuesta de los países del este de Asia frente a la emergencia del Covid-19 ha sido el uso estratégico de la tecnología. En oposición a muchas de sus contrapartes occidentales, dichos países han buscado activamente crear sinergias entre los esfuerzos del Gobierno y la tecnología de sus empresas. Dentro de estos países, el caso de China merece especial atención.

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El Gobierno ha propiciado un verdadero cambio cultural en la sociedad china. Hoy, la creatividad se puede sentir en cada esquina de Zhongguancun y Shenzhen, los principales hubs de innovación del país, y los mejores egresados de Beijing o Tsinghua ya no sólo sueñan con trabajar en el sector público, sino que también con ser parte de la revolución tecnológica.

En el ecosistema chino, el que pestañea pierde. La competencia por alcanzar rápidamente posiciones de mercado dominantes es feroz, los horarios de trabajo son largos (muchas veces incluyendo el fin de semana), los bolsillos de los fondos de VC locales son cada vez más profundos, y el éxito puede ser tan repentino como la caída.

Beijing apoya a sus empresas tecnológicas en dos niveles. Por un lado, el Gobierno central delinea las directrices generales, identifica áreas prioritarias y destina fondos públicos para el uso de los gobiernos locales. Por otra parte, los gobiernos locales compiten entre sí por atraer a los próximos Tencent y Alibaba mediante fondos de inversión dirigidos, alianzas público-privadas, inversión en infraestructura, y otorgamiento de permisos operativos especiales. Las autoridades locales que demuestren resultados exitosos son recompensadas por el gobierno central con puestos más altos en la administración. Luego, los modelos locales exitosos son replicados en otras partes del país.

El apoyo del Gobierno da lugar a una relación colaborativa con las empresas tecnológicas, la cual ha sido fundamental para hacer frente a la crisis del Covid-19. Las plataformas de análisis open-source de Baidu y Alibaba han ayudado a hospitales y laboratorios en la detección temprana del virus haciendo uso de inteligencia artificial. La extensa red de cámaras inteligentes, alimentadas por la tecnología de Megvii y SenseTime, permite identificar y sancionar inmediatamente a quienes infringen la cuarentena. La amplia oferta de aplicaciones de e-learning, teletrabajo y telemedicina, tales como DingTalk y Ping An Good Doctor, ha mitigado los efectos del distanciamiento social. La robusta infraestructura de telecomunicaciones ayuda a consolidar el canal de venta por streaming de productos a través de Taobao (Alibaba), Douyin (Bytedance) y Pinduoduo, atrayendo a cientos de miles de usuarios a sus transmisiones.

La emergencia del Covid-19 representa una oportunidad para acelerar la transición hacia una economía digital. Si bien Chile ha mostrado su capacidad para fomentar la innovación local, el desafío radica en crear las condiciones necesarias para una ágil aplicación de la tecnología en nuevas áreas de la economía. Para esto, según nos muestra la experiencia china, la colaboración entre el Gobierno y el sector privado es esencial.

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