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DF Lab | La desesperada búsqueda de unicornios

Pablo Fernández gerente del Fondo de Inversión Alerce Endurance Investments

Por: Pablo Fernández | Publicado: Lunes 12 de agosto de 2019 a las 04:00 hrs.
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Pablo Fernández

Los unicornios son criaturas mitológicas, caballos con un cuerno en medio de la frente, de los que se tiene registro desde 400 AC. Se suponía que solo podían ser capturados por una virgen, y que su cuerno tenía poderes mágicos; como curar las enfermedades y evitar los envenenamientos, por lo que era altamente demandado.

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Más de dos mil años después, los unicornios vuelven a estar de moda. Hoy ya no son caballos, sino startups con valorizaciones sobre los mil millones (un billón norteamericano) de dólares. Son buscadas con desesperación por los inversionistas, lo que ha llevado a una discusión sobre el por qué es tan rara su presencia en Chile, y por qué nuestros vecinos argentinos ya tienen seis (Colombia tiene dos y Brasil ocho aproximadamente). Que somos un país conservador, muchos subsidios públicos, aversión al riesgo, emprendedores poco ambiciosos… la lista de justificaciones es larga.

Generar una industria de venture capital con el fin primario de invertir en unicornios es un objetivo miope y errado. El manifiesto escrito por Founders Fund (fondo creado por los ex-Pay Pal) hace una comparación entre las compañías financiadas por la industria desde los 60 hasta fines de los 90 (semiconductores, computadores, biotech e Internet). Ninguna de estas empresas entraba a sectores con billones de usuarios, los modelos de negocio eran inciertos y las posibilidades de éxito mínimas. Todo cambio en los 90, cuando la industria se distancia de invertir en tecnologías transformacionales para hacerlo en temas incrementales (incluso falsos problemas). Aun así, se lograron récords en montos de transacciones y adquisiciones (y también burbujas de valorizaciones).

Es cierto, es más fácil escribir una propuesta de este tipo después de tener un hitazo como Pay Pal. Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos es qué tipo de industria queremos desarrollar. El gran aporte que puede generar una industria de venture capital es la posibilidad de generar cambios radicales en la calidad de vida de las personas, invirtiendo en nuevos servicios y tecnologías que impacten positivamente. Esto no implica renunciar a obtener ganancias ni rentabilidad, pero sí requiere poner los factores en el orden correcto. La búsqueda desesperada de unicornios puede hacernos caer fácilmente en un Theranos, o que los inversionistas sean presa de un segundo Chang.

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